Estos empresarios son un pilar de nuestra economía.
Hugo Maúl R.
Mientras el debate nacional se centra en temas como Petrocaribe o la reforma tributaria, es muy poco lo que se sabe, se dice y se hace acerca de los problemas que afrontan cientos de miles de micro y pequeñas empresas para hacer negocios. Aunque no lo parezca, estos empresarios son un pilar de nuestra economía. Si bien su productividad y contribución al valor agregado nacional, individualmente hablando, puede que no sea tan importante como el de las grandes empresas formales, su contribución al empleo y a la sobrevivencia de cientos de miles de familias es de vital importancia para la sostenibilidad del sistema económico. No obstante, y a pesar de ser la mayoría, su influencia sobre la agenda de política económica es muy limitada. Sus necesidades rara vez son tomadas en cuenta en el diseño de la política pública. Aunque algo se ha avanzado en la mejora del clima de negocios e inversión en el país, una gran parte de estas mejoras siguen siendo aprovechadas, mayormente, por empresas formales de mediano y gran tamaño. Las micro y pequeñas empresas, informales casi por definición, siguen siendo ajenas a estas mejoras.
Si bien una mejora en el clima de negocios a nivel nacional beneficia, potencialmente, a todo tipo de empresa, en el caso de la micro y pequeña empresa informal es necesario considerar explícitamente el papel de la política económica local en su desarrollo. Para muchos de estos pequeños empresarios, para bien o para mal, las municipalidades son la única cara visible del Estado. El resto de dependencias gubernamentales, con todos sus grandes objetivos y múltiples regulaciones, rara vez tienen algún tipo de interacción con este tipo de empresas, y cuando la tienen casi siempre es de persecución y castigo. Dado este vacío institucional, buena parte de la mejora del clima de negocios local y regional depende de autoridades intermedias como los alcaldes y gobernadores. Esto se debe, primordialmente, a que la superación de muchos de sus problemas requiere de un conocimiento e información que sólo los afectados y autoridades más inmediatas conocen bien. Si a esto se añade el trabajo conjunto entre comunidad empresarial y autoridades locales y la rendición de cuentas a la comunidad, es posible que no haga falta sentarse a esperar que todas las solucionas provengan del Gobierno central. De lo contrario, habrá que seguir esperando y lo más seguro es que poco o nada pase.
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1 comentarios:
sergio licardie V.: (2008-07-21 10:57:03 horas)
La pequeña empresa, legal o informal, es victima de malas estrategias. Se dice que no pagan impuestos pero las autoridades municipales las esquilman y extorsionan porque son la base de sus ingresos y sostienen su represivo esquema de administración. Así como hay pequeñas empresas e informales, así también hay pequeños políticos y leyes informales que tienen un único objetivo: conseguir dinero por cualquier medio o miedo y cuando crean sus reglamentos los hacen con el objetivo de enriquecerse, que no se cumplan porque bajo de agua se cobra mas y la gente cree que engaño al gobierno. Lo bueno es que con la mordida (impuesto o multa informal) trabajan mas rápido. Las estrategias de gobierno son contrarias a la pequeña empresa porque los objetivos son hacerlas a un sistema de poder, que se dice que es el legal, pero las leyes de la vida y del mercado son distintas y mas poderosas, generándose en las estructuras de poder formas ilegales de control y gobierno: mordidas, documentos falsos, renta de calles a precios altos, etc. Estas se crean al instante, el policía dictamina y luego pasa la comisión, no se necesita ir al congreso o al consejo para que se constituyan y menos para que se apliquen. Hay algunas otras estrategias que están mal planeadas: 1.- La formación profesional del pequeño empresario esta diseñada su educación a muy largo plazo. Ese es un criterio que debe cambiarse. Debe formarse sobre la marcha y con reconocimiento académico por el gobierno. 2.- La generación de un empleo o de un negocio. Se piensa que si no se tiene dinero suficiente no se puede negociar. En Guatemala los indígenas con $10.00 (DIEZ dólares) inician un negocio, con ideología distinta y con mucho esfuerzo físico. Compran plátanos y los venden en las esquinas y poco a poco van aumentando su capital, sus ahorros y no desperdician 3.- En el control de un espacio de eventos: municipio, mercado, calle transitada, se generan reglamentos para el pequeño monopolio del político de turno, puestos de mercado, ventas en las calles, bici taxis, etc. y que va a heredar a su familia o amigos. Deben generarse los principios de la DISTRIBUCIÓN DE OPORTUNIDADES para que surja una verdadera distribución y no se creen pensamiento de DISTRIBUIR LA RIQUEZA, sobre todo aquella que surge del robo y del oportunismo. Si se distribuyen oportunidades crecen las capas medias, el mercado y la satisfacción social. Hasta el salario mínimo se incrementa sin necesidad de acuerdos políticos de grupos de poder. En mi pequeño esquema de opinión me gustan los argumentos de Maúl, es muy acertado en sus conceptos y estas pequeñas aportaciones son de gran formación profesional para los que se echan al agua de los medios y opinan: Los invito a nadar.
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