Pérez de Antón revela las prácticas sexuales de curas y frailes.
EDUARDO VELÁSQUEZ CARRERA
Francisco Pérez de Antón tiene el mérito de revelar en su novela las prácticas sexuales de los curas y frailes –tan difundida en otros países de América Latina y tan evitada en Guatemala– que los hijos procreados fueran catalogados no por conveniencia semántica o poética, como “los hijos del incienso”. Este es el caso de Sinesio Dueñas, uno de los protagonistas, quien se dice era hijo del famoso fraile irlandés Thomas Gage. Igual mérito tiene catalogar a “los hijos de la pólvora”, aquellos hijos bastardos de los funcionarios españoles, con mujeres indígenas o negras, mestizas o mulatas. La mayoría de ellas preñadas por causa de violaciones. Hay dos temas que me parece el autor de la novela no toma desde su esencia histórica. El primero, la decadencia de la población indígena en los barrios de la ciudad, ya en franca consolidación hacia 1700. Y el segundo es que en la novela no aparecen los indios y especialmente los “pueblos de indios” como piedra angular de la producción de los abastos de la ciudad. En torno a la decadencia de la población indígena en los barrios de Santiago, de acuerdo con Christopher Lutz, en su monumental trabajo sobre la historia económica y social de Santiago de Guatemala, los barrios de la república de los indios, fundadores de la ciudad colonial en torno a 1550 fueron: Santo Domingo (conocido como Málaga primero y como La Candelaria, después), La Merced, Santiago, San Antonio, San Jerónimo, Santa Cruz, Santa Lucía del Espíritu Santo y San Francisco.
Pérez de Antón escribe en su novela, respecto de la peculiaridad del barrio de La Candelaria: “Era su cambio de piel. Indios, negros y españoles pobres procreaban en aquel estrecho espacio una creciente multitud de mestizos y mulatos que inundaban la ciudad con un mosaico de castas”. Con relación al papel crucial de los indios y de los “pueblos de indios” en los abastos de la ciudad, baste con recordar que el propio Lutz, en su obra ya citada, menciona los otros asentamientos cercanos a Santiago como Santa Ana, San Andrés Ceballos, San Andrés Deán, San Antonio Aguas Calientes, San Bartolomé Becerra, San Bartolomé Carmona, Santa Catalina Bobadilla, Santa Catarina Barahona, San Cristóbal, Santo Domingo de los Hortelanos, San Felipe, San Gaspar Vivar, Santa Isabel Godínez, San Juan del Obispo, San Juan Gascón, San Lorenzo Monroy, San Lucas Cabrera, Santa Lucía Monterroso, Santa María Concepción Almolonga, Santa María de Jesús Aserradero, Santa María Magdalena, San Mateo Cabrera, San Miguel Dueñas, San Miguel Escobar, San Miguel Milpas Altas, San Pedro del Tesorero y Santiago Zamora. Como es sabido, muchos de esos “pueblos de indios” se especializarían ya llegado 1700 en distintas labores, oficios y suministros que abastecían los mercados citadinos. Es Santiago de Guatemala y su hinterland. Es la ciudad colonial que vive y se nutre del trabajo de los indios y de sus pueblos. Es la ciudad del uso y goce de la condición colonial, inclusive en tiempos de crisis.
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1 comentarios:
sergio licardie V.: (2008-07-23 12:02:23 horas)
Escribe precioso y muy documentado, yo también lo recomiendo. Espero que tenga muy buenas ventas en la FERIA DEL LIBRO y que después lo suba al Internet gratuitamente.
1 comentarios: