Santiago Creel pasó a formar parte de un selecto grupo de personas, con los que jamás pensó que tendría algo en común. En ese elenco figuran León Trotsky, Nicolas Bukharin, Lin Piao y Carlos Franqui, por mencionar los más célebres. No solo integran el club personas, sino también objetos: el cuarto misil iraní Shahab III disparado hace días, es digno de esta mención. Hablamos de las personas cuya efigie fue borrada de fotos históricas, o en el caso del Shahab III, de objetos inventados gracias a la modernidad del Photoshop.
Como lo muestra Reforma el lunes 14, Creel vio difuminada o francamente borrada su imagen del noticiero matutino de Televisa, el 2 de julio, seguramente por motivos semejantes a los que condujeron a la eliminación fotográfica de los personajes citados. Por supuesto que Televisa no busca clavarle un piolet a Creel, fusilarlo en Chapultepec 18 o condenarlo al exilio. Pero el efecto es el mismo: si el personaje estorba borrémoslo; ni Stalin, Mao o Castro necesitaron del Photoshop.
Creel ha sido declarado enemigo de la televisora y esta procede en consecuencia. A él le extiendo la solidaridad y el apoyo que puedo (que es poco), como seguramente otros hubieran deseado recibir la suya cuando fueron víctimas del mismo tipo de ostracismo, censura, demandas, insultos y vetos por parte de la misma empresa, y cuando su situación permitía una solidaridad y apoyo mucho mayores. Es inaceptable que esto suceda con Creel, Corral, Calderón, AMLO, un servidor o con quien sea, aunque ahora les suceda a personas como Creel y AMLO que en otro momento se beneficiaron de las preferencias de la empresa (y como Creel, AMLO y ahora Calderón, la beneficiaron).
Todo esto viene a colación –además de la coincidencia con el maquillaje fotográfico iraní y la extraordinaria serie de fotos del domingo 13 en el New Cork Times que incluía a Stalin en compañía de Bukharin, Molotov y otros –por la discusión generada en torno al recurso de amparo interpuesto por los “intelectuales”, convocados por Federico Reyes Heroles y conducido por Fabián Aguinaco, contra la limitación a la libertad de expresión incluida en la pasada reforma electoral.
Comparto, y lo dije mucho tiempo antes de la reforma, el principio de la no compra de spots por partidos políticos: prefiero mil veces el sistema francés o chileno de asignación de tiempos oficiales a los partidos y/o candidatos durante las campañas, que el sistema norteamericano que habíamos adoptado. Entiendo la intención de los legisladores de prohibir la compra de spots por terceros, es decir, ciudadanos, empresas, sindicatos, o particulares de cualquier índole, durante o fuera de las campañas electorales, para pronunciarse sobre temas políticos, ya que esa compra podría nulificar la prohibición de la otra compra.
Pero coartar la libertad de expresión, cerrando el acceso a los medios de comunicación masiva a organismos de la sociedad civil, grupos de ciudadanos de a pie o particulares, además de fortalecer al extremo la partidocracia y entrar en un rumbo cuyo final desconocemos, es inútil en el contexto actual. Quisiera insistir en un punto que signatarios del amparo como Héctor Aguilar Camín, o simpatizantes del mismo, como Joel Ortega, han subrayado: no son solo los ricos que pueden comprar tiempo quienes quedarían fueran de la jugada –los ricos siempre tendrán como estar dentro de la jugada– sino los pobres que cuando se organizan pueden comprar espacios en los medios, que de otro modo les estarían vedados (no todo es tiempo AAA en TV nacional). Insisto, el tema es la ineficacia de sacrificar libertad por impunidad, en este caso de la televisora. Mientras se vendan entrevistas, comerciales disfrazados como los de Ebrard o Peña Nieto, se golpee a los adversarios de los medios como ahora a Creel, o se produzcan manipulaciones vergonzosas de los noticieros y programas de la barra “inteligente”, permanecerá la falta de equidad en las contiendas electorales, en los debates nacionales y en la lucha política. Solo se podrá corregir esto, que es el fondo, no mediante censura o prohibición de compra, sino mediante la competencia (la famosa y ya nonata tercera cadena) y un código de conducta explícito, transparente y voluntario, asumido por los medios y que los comprometa a desterrar para siempre el Photoshop, versión Stalin o versión Televisa. *Ex Secretario de Relaciones Exteriores de México.
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1 comentarios:
jorge cabrera: (2008-07-26 02:35:02 horas)
Que la cultura chapina este mexicanizada, ni quien lo discuta. pero llegar al extremo de publicar la opinion del ex secretario de relaciones exteriores de Mexico en un diario chapin,? sinceramente no le encuentro sentido por su contenido. O es esta columna exclusiva para los mexicanos? porque al ciudadano comun guatemalteco no creo que le interese en lo mas minimo lo escrito por el Sr. Castaneda. Ademas,
nunca habia oido del New Cork Times.
Puchis, sres. de el periodico, ya de plano no tienen con que llenar espacio, que tal alguna seccion para enriquecer el vocabulario?
Gracias por permitirme participar y buscar promover dialogo y no confrontacion, como ustedes lo establecen.
Jorge Cabrera
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