Símbolo de la capacidad humana de ver más allá de su sufrimiento.
Sylvia Gereda Valenzuela
Cuando Mandela llegó al poder, lejos de cobrar venganza se enfocó en la construcción de un país de paz.
La semana pasada se celebró los 90 años de uno de los líderes más espectaculares que el mundo ha conocido: Nelson Mandela, el primer presidente negro de Sudáfrica.
Mandela es portador de un mensaje que parece trascender fronteras. Para muchos, es ante todo un símbolo de la capacidad del ser humano de ver más allá de su propio sufrimiento. Un hombre que después de 27 años de prisión, eligió tender una mano a la minoría blanca que lo había encarcelado y supo conducir a su país a una transición histórica.
Uno de sus legados que marcó un paso profundo desde su prisión fue la creación de lo que sería la Carta de la Libertad, en la que se plasmaba la aspiración de un Estado multirracial, igualitario y democrático, una reforma agraria y una política de justicia social en el reparto de la riqueza. Cuando llegó al poder, lejos de cobrar venganza en contra de sus adversarios que lo destruyeron se enfocó en la construcción de una Sudáfrica nueva.
Luego, Mandela renunció a su derecho hereditario a ser jefe de una tribu xosa para servir a su pueblo y luchar por la igualdad de sus derechos. En 1944 ingresó en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión de los negros sudafricanos.
Uno de los episodios de su vida, que más me apasiona es su alegato frente a la justicia en 1961, donde dijo ante el tribunal: “Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades.
Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.
Con estas palabras, Nelson Mandela terminó su alegato ante la justicia. Había sido arrestado junto a otros líderes del movimiento de resistencia contra el apartheid y, acusado de alta traición, enfrentaba la pena de muerte.
El juicio fue seguido con atención a nivel internacional. Naciones Unidas había impuesto sanciones contra Sudáfrica y la lucha de resistencia crecía. Mandela desafió abiertamente a la corte. Según el entonces abogado de Mandela, Gerald Joffe, el coraje y la confianza del líder sudafricano eran inmensos.
“Nosotros le dijimos, estás desafiando directamente al tribunal a condenarte a muerte. Le urgimos que cambiara el texto de su alegato. Él se negó a hacerlo.
Así que al final de su alegato a la corte, de cinco horas, llegó al último párrafo, que terminó con las palabras “es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.
Cuando acabó de pronunciarlas se quitó los lentes y mirando al juez a los ojos, repitió esa frase. Luego se sentó calmadamente y hubo un silencio intenso en la sala. Durante un minuto, no se escuchó un único sonido en aquella corte.
Fue entonces cuando algunas mujeres en los palcos reservados al público se echaron a llorar”.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
5 comentarios:
monica fernandez: (2008-07-26 12:37:22 horas)
Muy buen artículo que hace pensar que en la vida, gentes como Mandela, Gandhi, Jesús, y otros muchos que han dado hasta su vida por enseñar que en la vida la lucha de poderes es algo que solo causa guerras, y por consiguiente hambre, horfandad, muerte. Lo que nos han mostrado con el ejemplo es que el bien de uno resta en el bien de los otros. Nadie puede estar bien si los otros están mal.... La unidad y el querer el bien del otro contribuyen a nuestro propio bien. Ojalá muchos podamos seguir los pasos de estos sabios, y poder construir un mundo mejor.
Esta columna es digna de agradecerse. No solo por bien escrita, sino porque nuevamente, la autora Gereda nos recuerda vidas dignas de admirar e imitar. Sabía que Mandela había estado en prisión, pero no que había estado más de 25 años! En fin, este artículo me dejó profundamente reflexivo. Perfecto para un buen fin de semana y pensar en tantas formas que podemos seguir el ejemplo de Mandela en Guatemala.
Cristián Guerra Campo: (2008-07-26 10:46:58 horas)
Viví en Sudáfrica durante un año, tiempo suficiente para enamorarme del lugar y de la gente, tan diversa, estilo Guatemala. Estudiando un poco el "pudo ser y no fue" nos damos cuenta de lo cerca que se estuvo de una matanza o conflicto civil entre los años 90-94 y cómo Mandela y sus seguidores en el ANC lograron hacer valer su fuerza y liderazgo logrado en años de lucha, en pro del desmantelamiento del gobierno y sistema legal del Apartheid, a quienes tambien habrá que reconocer su parte en el milagro previo a las elecciones libres y democraticas de 1994.
Me emociona que en Guatemala se recuerde a este calibre de líderes mundiales, que supieron liderear a su nación a un nuevo paradigma, en este caso, al fin de la discriminación por razón exclusiva de raza y que se encontraba regulado en leyes positivas.
Facundo Cermeño: (2008-07-26 08:56:11 horas)
Nelson Mandela es un gran ser humano, una luminaria, un auténtico lìder pacifista; Dios lo ha protegido porque sabe que aùn a sus 90 años tiene que continuar con su misión de pregonar sus valores al mundo instando a la humanidad a convivir en paz y armonía. Que Dios le de muchos años mà s de vida y que siga siendo ejemplo de cuan grande son los Valores para el ser humano.
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2008-07-26 07:38:44 horas)
El titulo me llamo la atencion. Pense que Silvia Gereda tenia ya un ideal porque ofrendar su vida, sin embargo, se trata de un ideal ajeno a nuestro entorno, porque aqui no estamos dispuestos a morir por esas insensateses, MENOS NUESTROS ESTIMADOS E IMPOLUTOS DIPUTADOS.
Saludos
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
5 comentarios: