Entre los novelistas contemporáneos españoles, destaca de manera sobresaliente Enrique Vila-Matas.
Méndez Vides/Viaje al centro de los libros mendezvides@itelgua.com
Entre los novelistas contemporáneos españoles, destaca de manera sobresaliente Enrique Vila-Matas. Ya en el pasado me he referido a sus novelas más notables, pero en esta ocasión quiero invitarles a leer Extraña forma de vida, una novela corta extraordinaria, que narra las peripecias de un escritor complicado y confundido, ahogándose en el vaso de agua de la vida cotidiana. Desde su ventana ve pasar a la gente de su cuadra, y quiere escribir una obra maestra las pequeñas personas que la pueblan, sobre esos seres que juegan en la historia papeles secundarios o son la masa de extras del cine, sin cara ni nombre: el peluquero, los comerciantes, el vagabundo que aborda a las personas en la calle para mendigar para sus drogas. El protagonista vive dedicado a una labor perdida e inútil, según irá descubriendo a medida que avanzan las horas. Desde su mesa de trabajo espía a los demás, vigila a las personas, quiere descubrir los secretos más íntimos de tales vidas anodinas, aunque en realidad lo que nos va mostrando a lo largo de la narración es su propio drama, donde los espías somos nosotros, sus lectores.
La mayor parte de la novela, el protagonista se la pasa calculando sobre qué va a versar su conferencia de la noche, ocasión a la cual no asistirá su esposa pero sí su hermana Rosita, la amante temporal que lo tiene amenazado de irse para siempre de su vida si no toma coraje y se lanza con ella a la aventura. Y en su plan de impresionar a la susodicha, para que al menos quede en su memoria grabada la noche de la despedida, se decide a planear una charla sobre espías, en lugar de su aburrida temática de siempre. Porque los espías encarnan una vida misteriosa, como la que encarna su oficio, y en medio de dicha elaboración vive pequeñas desventuras y desengaños que lo conducirán a abominar su propia obra, todo lo que ha escrito por meses y años, y a replantearse la vida.
La novela es divertida, ingeniosa pero, sobre todo, inteligente. Da gusto leer un libro donde se puede aprisionar en un instante tantas emociones, represiones y observaciones divertidas sobre el caos cotidiano de la vida. Vila-Matas es agudo, imaginativo y nos sorprende a cada página con anécdotas memorables y reflexiones: “¿No hacía ya mucho tiempo que venía sospechando que detrás de cualquier imagen real había otra más fiel a la realidad y, debajo de ésta, había otra aún más fiel, y así hasta el infinito hasta llegar a una, absoluta y misteriosa, que nadie ha podido ver nunca y que ni el mejor de los espías de todos los tiempos sabría ver?”. Nos deja al final la sensación amarga de que “la realidad siempre ha sido muy pesada, un fardo insoportable”, pero con gracia y buen humor que nos hace soltar la carcajada en los momentos más terribles.
Está publicada por Anagrama, y es una pequeña joya para quienes no se conforman con publicaciones “light”.
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