La casa de bolsa Mercado de Futuros no estaba autorizada para intermediar financieramente. Lo mismo ocurrió con las financieras de Bancafé y Banco de Comercio, que tampoco estaban autorizadas y captaron y negociaron el dinero depositado por los particulares. Algunos bancos incurrieron en la práctica de crear instituciones paralelas, a través de las cuales captaban el dinero del público y del Gobierno y lo negociaban, quizá para evadir controles y el pago de impuestos. Con eso, estas instituciones dieron préstamos, negociaron valores, cartas de crédito, giros y otros instrumentos, sin tomar en cuenta todos los requisitos para evitar riesgos. Cuando muchas cuentas no pudieron cobrarse, y al no estar reguladas, simplemente desaparecieron, dejando a muchas personas sin sus ahorros. La Superintendencia de Bancos y la Junta Monetaria no hicieron nada para regularizar esta situación, pese a los indicios que habían. Y el pueblo de Guatemala, con sus impuestos, ha tenido que cubrir la irresponsabilidad de algunos banqueros.
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