El presidente de Pakistán renunció ayer para evitar someterse a un proceso de destitución promovido por el Gobierno de coalición.
Por: Redacción
|
Pervez Musharraf ha renunciado a la presidencia de Pakistán. El mandatario, cada vez más impopular, decidió de esta manera no enfrentarse a un proceso de destitución promovido por los líderes de los principales partidos de oposición, Asif Ali Zardari del Partido Popular de Pakistán y Nawaz Sharif, de la Liga Musulmana de Pakistán Nawaz, y comunicó su decisión a todo el país. “Espero que esta nación y su gente perdonen mis errores”, dijo visiblemente emocionado. “Cada decisión que tomé fue con la mejor de las intenciones”. Su cargo estaba en la cuerda floja desde hace cinco meses, cuando un Gobierno de coalición llegó al poder. No faltaron las manifestaciones de júbilo cuando se conoció la salida de Musharraf, quien además había perdido en los últimos meses el favor del Ejército, su principal apoyo durante años. Musharraf, quien en 1999 dio golpe de estado al entonces primer ministro Sharif, gobernó con poca oposición durante años. Sin embargo, la decisión, tomada el año pasado, de remover a Iftikhar Muhammad Chaudhry, titular de la Corte Suprema de Justicia, generó indignación. En noviembre, suspendió la constitución y destituyó a 57 jueces. A ello se sumó el que abogados fueran objeto de violencia, se detuvieran a activistas políticos y la prensa fuera sometida a censura. Presiones domésticas e internacionales le obligaron a hacer concesiones que socavaron su mandato. Regresaron a Pakistán del exilio los opositores Benazir Bhutto (asesinada en diciembre) y Sharif. Renunció como comandante general del Ejército y poco a poco, perdió poder. Zardari ha estado preso durante 11 años por corrupción y se le considera en gran parte responsable de que su esposa tuviera que salir al exilio la década pasada, por lo que su popularidad actual podría resultar efímera; Sharif estuvo a punto de aprobar leyes basadas en la Sharia a fines de los noventa, lo cual deja dudas de su compromiso de lidiar con extremistas musulmanes. El Gobierno de coalición tiene enormes problemas por resolver como un resurgimiento del talibán en su frontera noroeste; una crisis económica fortísima (la inflación ronda el 25 por ciento, los cortes de energía son habituales) y enormes diferencias entre Zardari y Sharif. Hasta ayer, el Gobierno de coalición tenía a Musharraf para culpar de los pocos éxitos que se habían logrado anotar. Hoy, deberán empezar a tomar decisiones, pero se cree que Zardari y Sharif no están de acuerdo en casi nada. Fuentes: Times, Newsweek, AP, DPA, The Economist y The New York Times. |
0 comentarios: