El repertorio fue variado y la interpretación muy comprometida. Así discurrió el concierto ofrecido el pasado martes 12, por el Cuarteto Asturias, en el Palacio Nacional de la Cultura, en el marco del XI Festival del Centro Histórico.
Este grupo de cuerdas, integrado por Rosario Vásquez, violín; Iunuhé de Gandarias a la viola; Kenneth Vásquez al cello; y liderados por el violinista de 23 años, Álvaro Reyes, tiene apenas dos años de vida. Y desde entonces ha bregado con un repertorio clásico de lo más diferente. En esta ocasión los chicos empuñaron el mástil para interpretar, La fille aux cheveux de lin, de Claude Debussy, el Andante con variaciones para violín y orquesta, en su versión corta, del maestro guatemalteco José Escolástico Andrino, e igual de otros autores nacionales Marcha No. 1, de Remigio Calderón, la Tocata No. 2 de José Eulalio Samayoa, y como encore entregaron Luna de Xelajú, de Paco Pérez, quizá la única complaciente de la noche.
Dejé aquí aparte el Quinteto para clarinete y cuerdas, K.581, de Mozart, donde participó el clarinetista Sergio Reyes, de 25 años. Mozart fue quien le dio carácter de nobleza a un instrumento, en su tiempo, relativamente nuevo. Y Sergio aquí terminó de confirmarlo. Su clarinete fluyó con una chispeante sensibilidad en el allegreto, en el minuetto, y con finas frases en un tono cálido y notas alargadas, tiernas y muy expresivas en el largheto (segundo movimiento). Una delicia melódica además. Sergio es de los clarinetistas más impecables que hay ahora en este país.
Por otro lado, el riesgo que toma ahora el Cuarteto Asturias de ahondar en el repertorio de compositores guatemaltecos, refleja el nivel de abordajes y anhelos en su trabajo. Amén de hacerlo atractivo, distinto y conciso.
Otro cuarteto. El Cuarteto Contemporáneo de Guatemala, en su concierto Descaradamente Contemporáneo, resultó sorpresivo y bienvenido. En particular por las Tres piezas inconexas, que empleó la utilería sonora del maestro Joaquín Orellana, y la nueva versión de El hacedor de lluvia, junto a su autor Ranferí Aguilar. Ahora mismo pienso que en esto último debería apuntar el cuarteto en el futuro, muy a la manera del Trío Ahn, que gusta reimaginar a The Doors y a Pat Metheny.
Pero seguro, su plan es mantenerse en la “línea seria”, pese a que ahora se habla que la música de cámara encuentra al pop, y el rock abraza a la ópera.
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