Entre sí en realidad es el chaleco salvavidas de la creación artística o si se convertirá con el tiempo en una continuación, con otra cara, de la nefasta Asociación Guatemalteca de Autores y Compositores, Agayc...
Entre sí en realidad es el chaleco salvavidas de la creación artística o si se convertirá con el tiempo en una continuación, con otra cara, de la nefasta Asociación Guatemalteca de Autores y Compositores, Agayc, la nueva Asociación de Autores, Editores e Intérpretes, AEI, organiza desde hace cuatro meses GuateCanto. Y el pasado sábado 23, de nuevo tuvo lugar la actividad en la Casa Ibargüen, zona 1.
Según su coordinador, Óscar Conde, “la idea es que los cantautores tengan un espacio para llevar directamente y sin intermediarios su obra al público”. Así la Asociación busca ya ganar espacio, difusión y credibilidad.
Ese día abrió el grupo Herencia Maya. Música instrumental un tanto complaciente a base de guitarras y mandolina. Presentaron arreglos sencillos y modernos, con un tema original. Por lo demás nada del otro mundo: Cobán y Luna de Xelajú formó su repertorio.
Siguió Sigfrido Marcos, entre bachata y balada latina, cantó temas propios: Miren a Soledad, Para ti, De qué sirve el corazón, y Así te quiero, ésta última un bolero interpretado por Noemí Trujillo, zacapaneca de voz cálida y convincente interpretación. Como compositor, Marcos se luce como un melodista nato.
Le tocó el turno al dúo El almacén, una pareja con problemas en las voces, pero eso es algo secundario después de escuchar el ingenio, la chispa en sus letras, llenas de cotidianidad chapina y de sentido del humor, entre ellas, Amores.com, Un sueño, y La foto.
Le siguió el rockero Raúl Aguirre. Su música entre Andrés Calamaro e Ismael Serrano, atrapa por esa fuerza y pasión al interpretar con una voz de amplio registro, y con canciones propias como, Inmortal, Heridas y Mientras dormías, acompañado de guitarra acústica y del cellista Elder Mauricio. Sus piezas son de revelaciones, de ambiente reflexivo y amor. Al chico hay que seguirle la huella.
Y en el cierre, la esperada Celia Recinos, flanqueada de guitarra, coro y teclados. Recinos en rigor no es cantante de altos vuelos. Es actriz, comediante, compositora, es muy creativa, pero de poca técnica vocal. Sin embargo, de este devaneo hay que rescatarle su osadía, talante, entrega y encanto.
Interpretó sus canciones, Hasta en la sopa, Puedo vivir sin ti, el tango El jurado, entre otras. Así cerró ese día GuateCanto, con algunas sorpresas, descubrimientos y con una buena organización, algo que también cuenta.
1 comentarios: