Los cien primeros años del municipio de El Jícaro le fueron suficientes para dar a Guatemala un hijo tan preclaro como el doctor Julio Paz Carranza. Con mucho orgullo, los descendientes de este ilustre galeno deben esperar otro reconocimiento a una persona, cuyos alumnos, hoy distinguidos médicos y cirujanos, se refirieron en su oportunidad a su maestro.
Las calidades que debe reunir un profesional que presta el servicio de atender la salud de las personas son elementales, pero escasas. La apreciación de sus discípulos lo definen con sólo tres palabras que completan el diccionario del orgullo y la dignidad, mérito al que debe aspirar todo hombre de bien con vocación de servicio. En aquel momento, dijeron “gracias doctor, por su escuela humanística, académica y profesional”.
¿A qué más puede aspirar la familia de quien hoy será declarado hijo predilecto del municipio de El Jícaro, en el departamento de Zacapa? Esa tierra bendita lo vio nacer y ahora le toca disfrutar. ¿Cuán satisfecho debe responder en lo más íntimo de su corazón a la pregunta: “¿Es usted de El Jícaro, doctor?” El responderá, dentro de lo más profundo de su alma: No, no soy del Jícaro, El Jícaro es mío, porque lo llevo en el corazón.
Con esa reflexión defino hoy al que ha hecho de su vida un activo para su comunidad. Él es un millonario de los sentimientos, de la comprensión, del entendimiento de quienes recurren a su ayuda sin recursos económicos, pero con absoluta esperanza de vida, porque son personas que aman la existencia y no le temen a las dificultades. Disfrutan del calor de quienes los rodean, familiares y amigos. Saben apreciar las cosas pequeñas y las hacen extraordinariamente ricas, pertenecen al mundo de la familia, hijos y nietos juegan o jugaron con pelotas de trapo y de caballito con un palo de escoba. Eso los realiza; ellos son los pacientes que engrandecen a los médicos y los convierten en beneficiarios de la riqueza espiritual, único tesoro que perdura por siempre.
El doctor Paz Carranza, cumple con su verdadera misión. Celebro que se sepa que hay personas en nuestra Guatemala que conocemos de su calidad. Mis parabienes a la alegría de este momento, que son más que merecidas para un predilecto de El Jícaro y de su patria Guatemala.
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3 comentarios:
Carlos Orellana Ayala: (2008-08-30 22:57:04 horas)
Que buena la aclaración de que EL JÍCARO es un municipio del Departamento de El Progreso.
El primer comentario me llama la atención, en parte tiene razón pero también hay una legión (muy grande, por cierto), de médicos abnegados, entregados a sus pacientes, que dejan los mejores años de su vida sirviendo y ayudando, consolando y dando paz. Créanme: no son pocos.
Jorge González: (2008-08-30 14:34:21 horas)
El Jícaro está en el departamento de El Progreso, no en Zacapa. Felicitaciones al Doctor Paz Carranza.
GIL ZU: (2008-08-30 09:03:51 horas)
Los medicos me dan la oportunidad de
recordar ejemplos como el que he leido
Don Mario Moreno (Cantinflas) al personifi
car a un Medico recuerda el error en que
han caido muchos Medicos en considerar
se propietarios del paciente, identificarlos
por el numero de la cama pero olvidando
la parte primordial de la vida : el aspecto
puramente humano. Con quien van a ir
a pedir consuelo sino es con los Medicos
El otro ejemplo es esa legion de soldados
de la medicina salvadores de vidas traba-
jando en lugares remotos como el caso
del Triangulo IXILL en donde han operado
a miles de pacientes de enfermedades en
los ojos sin cobrarles un centavo.
Cuando un estudiante de Medicina se gra-
dua debiera de recordar la frase de Aristo
teles : El Medico no atiende la enfermedad
al que atiende es al paciente.
Revista La Razon. www.megachapines.com
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