La semana pasada me asaltaron cuando salía del trabajo. Nada especial en realidad. Lo mismo que le pasa cada día a cientos de guatemaltecos que, por considerarlo inútil, ni siquiera llegamos a denunciarlo. Se llevaron el teléfono celular y afortunadamente los ladrones, en motocicleta y casco, no recurrieron a la escuadra con la cual amenazaban.
A mi hijo menor le contrarió que su padre no llevara una metralleta para repeler el ataque. A mi hijo segundo le pareció más prudente darme su teléfono celular para que si el asunto se repite –y no duda que se repita– no sea un modelo demasiado caro el que se pierda. La mayor de mis hijos, que estuvo al tanto de otro asalto en la misma semana contra otro miembro de nuestra familia, me preguntó si “¿hay países menos violentos?”, y luego ¿por qué nosotros no vamos a vivir a donde no haya esta violencia?
Criamos pequeños guatemaltecos que aprenden más de su entorno que de lo que sus padres queramos enseñarles. Son niños que en el mes de noviembre vuelan barriletes y pronto disfrutan espolvoreándole pepitoria tostada y molida a muchas frutas, pero que también adquieren las características que nos convierten en una sociedad llena de traumas, tensión, complejos y frustraciones.
En Guatemala, a los niños no les toma demasiado tiempo comprender que el aspecto físico de una persona determina muchas cosas en sus relaciones sociales. A los cuatro o cinco años saben bien que los niños rubios son objeto de consideraciones, que el payaso de la fiesta suele no negarle el premio a “los canchitos”.
Años atrás, al colegio de mi hija llegaron unas tejedoras de Comalapa. Cuando le preguntamos si había aprendido a tejer, nos respondió sin demasiado afán que cuando estuviera interesada en hacerlo, iba a pedirle ayuda a la persona que trabajaba en nuestra casa. Puesto que la empleada no era una mujer indígena, pensamos que ella estaba asociando la imagen de las tejedoras con la de una empleada de servicio. ¿Y cómo no habría de hacerlo? En este régimen de segregación de hecho que vivimos, la más frecuente ocasión de relacionarnos indígenas con no indígenas se produce en la cocina de las casas o en el mercado o en el campo, en una finca. Y normalmente el patrón no es quien habla kaqchikel.
Traslade ahora esto que digo al plano político. No hay manera que nuestros niños consideren prestigioso ser diputado. O siquiera que desarrollen confianza y respeto en los agentes de la Policía. Y menos aún, que entiendan que en toda sociedad moderna, pacífica y estable, los ciudadanos contribuyen para financiar los costos de esa tranquilidad y que las autoridades electas son capaces de responder a las necesidades sociales y no a sus intereses particulares.
Uno suele confiar en que esas convicciones se cobren a lo largo de la educación cívica, pero cualquier enseñanza está condenada a ser eclipsada por la contundente experiencia diaria. ¿Cómo entonces lograr cambiar sus modelos mentales? ¿Cómo evitar que en un futuro reproduzcan sin conciencia nuestros vicios? ¿Cómo convencerlos de que la seguridad no pasa por la violencia, la resignación o el autoexilio?
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13 comentarios:
José Eduardo Zarco: (2008-09-08 10:46:25 horas)
Que triste realidad la que describís. Y así exáctamente como la transmitís es. Nuestros hijos viven una realidad en la que siguen viendo a los indígenas de menos, a los políticos como rateros, a los sacerdotes como potenciales violadores, a los canches como héroes o razas superiores y bellas. Con una visión totalmente torcida y lejana de lo que muchos quisiéramos. ¿Qué se puede hacer?
¿Irnos a otro país?¿seguir tratando y apostando a distintos posibles salvadores como los Patriotas, que por cierto se beneficiaron algo con el robo de los 82 millones del MDF? ¿Quizá otro pastor evangélico nos haga el milagro?
El futuro de Guatemala es oscuro. Es hora de un cambio radical, que no sabemos por dónde vendrá pero esperemos que no vaya a ser una payasada como las de Venezuela o Bolivia.
Te felicito Juan Luis por esa reflexión tan atinada aunque tan aflictiva.
juan eduardo lemus: (2008-09-01 20:34:53 horas)
QUE CONCLUSIONES MAS FUERA DE LUGAR LAS QUE USTED EXPONE SR. EDWIN GARCIA, LOS TIEMPOS EN ESTOS TIEMPOS HAN CAMBIADO, Y LOS PADRES HAN PUESTO EN ESTE TIEMPO MENOS ATENCION EN CREAR VALORES A SUS HIJOS, TODOS LOS VALORES SE HAN PERDIDO, AFORTUNADAMENTE NO ES EN TODOS LOS HOGARES, MUCHOS PADRES LE DEJAN ESA TAREA A LA ESCUELA, CUANDO A LA ESCUEL A SE RECIBE INSTRUCCION, NO EDUCACION, PERDONE, PERO ESA ES MI PERCEPCION, Y CUANTO LO LAMENTO, JUAN LUIS, LO QUE LE PASO, PERO ESE ES EL AMBIENTE QUE SE VIVE EN NUESTRA PATRIA, PROCURE QUE SUS RETONOS, VAYAN POR EL BUEN CAMINO.
josue augusto perez figueroa: (2008-09-01 20:00:50 horas)
Lo que estamos viviendo es el ideal liberal. Que cada quien mire como se defiende.
Segun los liberales debemos esperar que las fuerzas del mercado nos saquen de esta inseguridad. El Estado debe ser debil, pregonan.
En este pais si que hay libertad individual. Cada quien hace lo que se le venga en gana.
Y un columnista que apoya el rearme de la poblacion.
La verdad es que se necesita que se cumplan las leyes y exigir que se cumplan. Principiando por los honorables miembro de la Corte de Constitucionalidad que debieran ser lumbreras ciudadanas.
En mi opinion, las condiciones estan dadas para surja un lider dispuesto a AMAR A GUATEMALA.
De donde vendra este mesias?
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
Jaime R. Perez M: (2008-09-01 13:21:47 horas)
Percibo, en los comentarios a los artículos, que continuamos nuestro divisionismo social y este no es solo entre indígenas y ladinos, entre patronos y empleados, entre militares y civiles, entre rojos y cremas, entre católicos y evangelicos y no me alcanzaría el espacio para continuar mencionando la fragmentación de nuestra sociedad, necesitamos urgentemente un buena dosis de tolerancia, pero esta no se lograra, hasta que, no nos conozcamos unos a otros, y que comprendamos que como hermanos, tenemos una misión que realizar en el diario vivir y solo haciendo, cada uno nuestro mayor esfuerzo y compartiendo y conociendo a nuestro compañero y no criticándole, construiremos una mejor sociedad. NECESITAMOS URGENTEMENTE UN CAMBIO DE ACTITUD, HACIA MEJORES VALORESEN GENERAL
Samuel Perez: (2008-09-01 13:00:29 horas)
"Porque no nos vamos a vivir a un país menos violento". Frase lapidaria.
Porqué creen que los países del hemisferio norte están blindando sus fronteras físicas y no físicas? Porque ven el problema que viene de neustros países.
ALgunos que tienen pasaporte de otro país no se preocupan de eso, pues cuando las cosas se pongan color de hormiga agarran sus tiliches y se van. El resto no le quedará otra que someterse al imperio de la corrupcion, la violencia, las maras, etc.. consecuencias de vivir en un país tan segregado, con tanta pobreza y tan desigual como Guate.
El mensaje claro es: O aprendemos a vivir en comunidad o nos vamos a acabar entre nosotros mismos.
Ramon Castellanos: (2008-09-01 12:54:38 horas)
Desafortunadamente la mayoria de familias en Guatemala son como la del señor Font. Prejuiciosas. Claramente podemos ver que nose le dedica tiempo a la familia. Pero hay aun familias en donde los valores morales han prevalecido por generaciones, y en medio de este violento pais Ellas tienen paz y tranquilidad. Aunque Usted no lo crea. Asi que busquemoslas e imitemoslas.
Ana Martínez: (2008-09-01 11:36:37 horas)
Felicidades Sr. Font por su artículo. Vivimos en un país lleno de prejuicios y taras sociales, con un estado inepto y corrupto, con una situación dificil de cambiar, pero no todo está perdido. Creo que podemos comenzar con nuestro entorno, enseñando a nuestros hijos respeto a la diferencia, a no discriminar por color, situación económica o vestido, a educarlos en valores ciudadanos como democracia, solidaridad, paz, derechos, etc, aunque la realidad no sea acorde. Quizá si logramos que las nuevas generaciones sean mejores que nosotros mismos, en un futuro podrá haber líderes capaces y comprometidos con el país que nos lleven a un mejor destino.
Manfredo Nogueira: (2008-09-01 11:15:52 horas)
Como puede cambiar un pais si no tiene ideales que defender? En Guatemala no tenemos sueños, tenemos codicia.
Compararse con paises vecinos es una otra pessima costumbre? Es nuestra propria realidad que hay que cambiar y no sentirse mejor por constar que el vecino se encuentra peor!
Que tristeza, con tanto potential que tiene Guatemala, hemos llegado a estar un basurero moral y etico.
Jesus Alvarez: (2008-09-01 10:08:15 horas)
Como se pregunta Sr. Font como. Facil un giro de 380 grados sacando a toda la podredumbre del Palacio Nacional del Congreso y toda Institucion Pulica en otras palabras El Pueblo tiene que levantarse y hacer el cambio para esas futuras Generaciones si no lo hacemos nosotros ahora seguiremos criando Hienas en el Palacio Nacional, Congreso.PNC,Ejercito, SAT,Aduanas etc.etc.etc.
Irineo Bolivar: (2008-09-01 09:58:02 horas)
Perdonen hijos míos,
por heredarles estos días,
y robarles sus alegrías.
Si tan solo nos hubiéramos unidos
ustedes no tuvieran miedos
ni tragedias azotándonos todos los días.
Perdón por pedirles luchar
por lo que nosotros no pudimos cambiar.
Hugo Novales Contreras: (2008-09-01 09:34:24 horas)
Sí, el entorno nos forma desde pequeños, pero los padres tienen mucho que ver. Ud. probablemente corrigió la idea equivocada de su hija de que la persona que trabaja en la casa sabe tejer, o de que es lo mismo trabajadora doméstica que indígena, pero hay muchos padres que no corrigen esos prejuicios, sino que los refuerzan, la mayodía de veces, con ele ejemplo.
Los famocos actos cívicos de los colegios no sirven de nada, pues se enfocan en ridiculeces como la bandera, la independencia y la ceiba. En tanto no se hable a los niños sobre qué es Guatemala, y qué significa ser guatemalteco (muchos aún no lo sabemos) seguiremos buscando países menos violentos para vivir, en lugar de hacer del nuestro uno mejor.
Edwin García: (2008-09-01 07:13:59 horas)
Ahora imagínese Sr. Font inculcarle la idea a un hijo de que estudie en la politécnica, con los negros antecedentes, el niño va a pensar que uno quiere convertirlo en un un futuro genocida, narcomilitar o desfalcador del Instituto de Previsión Militar, lo peor del caso, es que uno no le pude decir a sus hijos que la historia ya juzgó por sus delitos a estas personas, pues nadie ha sido llevado a los tribunales por todo lo anterior. O sea ques usted tiene razón, ahora ya no es como antes que cuando uno le preguntaba a un niño ¿Que querés ser de grande?, contestaban: ser policía. Ahora en la época globalizantes no quieren ser ni diputados, ni militares. Prefieren ser narcotraficantes, pues son millonarios, nadie los juzga, ni salen perseguidos en la prensa. Mencioneme cuantas fotos ha visto usted de los Lorenzana o de los Mendoza rodeados de policías. Ninguna. Ni la mirará nunca. Para eso pagan.
GIL ZU: (2008-09-01 06:40:14 horas)
NO es premio de consolacion lo que voy
a compartirte J Luis, pero una familia mexicana viajo a Estados Unidos y mien
tras desayunaban en un Restaurante de
los que yo llamo de primera los ladrones
rompieron uno de los vidrios y se llevaron
documentos, equipos de sonido y todo
cuanto pudieron. Sorprendido el turista de
claro a la TV que el creia que en Estados
Unidos no sucedian estas cosas..
Mientras tanto en Mexico ayer realizaron
desfiles masivos toda la sociedad mexica
na en la mayoria de Estados protestando
contra la violencia. Se han integrado en
un Consejo Nacional y sus representante
van a ser recibidos por el Presidente Cal-
deron para enfrentar Sociedad y Gobierno
Central este flagelo. El pueblo guatemal-
teco debe de organizarse pero la iniciativa
como dijo Barak Obama debe de venir de
abajo para arriba y no de arriba para aba-
jo. No debe de ser un movimiento elitista
sino popular.
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