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    Guatemala, jueves 11 de septiembre de 2008

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    OPINIÓN

    ¿Quién es el traidor a la patria?

    elEditorial

    El alcalde Álvaro Arzú, en una de sus insufribles reacciones hepáticas, expresó que “(...) no es posible ocultar que hay una estrategia internacional, respaldada por secuaces nacionales (¿los periódicos?), traidores a su patria, dedicados a socavar, desprestigiar, debilitar y, finalmente, tomar por asalto el poder público y sus instituciones,...

    El alcalde Álvaro Arzú, en una de sus insufribles reacciones hepáticas, expresó que “(...) no es posible ocultar que hay una estrategia internacional, respaldada por secuaces nacionales (¿los periódicos?), traidores a su patria, dedicados a socavar, desprestigiar, debilitar y, finalmente, tomar por asalto el poder público y sus instituciones, denigrándolas e incapacitándolas hasta el grado que les permita hacerlas rehenes de sus intereses, como piratas que se apoderan de un botín (...)”. O sea que, según Arzú, se ha orquestado una estrategia terrorista internacional destinada a desestabilizar la comuna capitalina, respaldada por los periódicos, a quienes acusa de traidores a la patria y de sediciosos.

    ¿Traidores a la patria? Arzú lanza piedras con techo de vidrio, se atreve a señalar con el dedo índice, sin darse cuenta que tres dedos lo señalan a él. El reconocimiento de la independencia de Belice es un asunto que lo perseguirá hasta la tumba. ¿Acaso no fue él, como Canciller del gobierno de Jorge Serrano (1991-1993), quien, a espaldas del pueblo de Guatemala, reconoció la independencia de Belice y comprometió irremediablemente nuestro legítimo reclamo territorial? ¿Acaso no fue Arzú quien, ante la inminente interpelación en el Congreso, renunció atropelladamente del gobierno serranista, para no tener que rendir cuentas sobre tremendo despropósito? Ya que está muy “contón” y espabilado, elPeriódico lo emplaza públicamente para que, por fin, se desenmascare ante el pueblo de Guatemala y rinda cuentas sobre su imperdonable intervención en este crimen de lesa patria.

    ¿Traición a la patria? ¿Cómo debe calificarse la oscura privatización de los activos del Estado durante el gobierno arzuísta? ¿No se privilegiaron determinados intereses foráneos en estos procesos opacos y secretos? ¿Se habrá pagado el precio justo? ¿Y los monopolios resultantes? También sería interesante abrir el debate sobre esta etapa oculta de la historia nacional.

    ¿Cómo debe calificarse el gasto público a través de fideicomisos y de transferencias a diversas ONG y organismos internacionales, que aseguran una ejecución discrecional, invisible, ineficiente y no fiscalizable? ¿Cómo debe calificarse el hecho de que los fondos municipales se inviertan en clientelismo político o en gastos superfluos (como, por ejemplo, en pinturas caras) y no en programas de desarrollo social, que hagan realidad los derechos sociales (educación, salud, alimentación, seguridad social y demás) consagrados en nuestra Constitución? ¿Será un crimen de lesa patria o de lesa humanidad?

     ¿Traición a la patria? ¿Cómo debe calificarse la supresión del delito de enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos? ¡Cuéntele al pueblo de Guatemala, señor Arzú!

    elEditorial

    11 septiembre 2008

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