Era un deleite oir las palabras de este sí, Padre de la Patria.
Danilo Parrinello
De los grandes hombres que he tenido la fortuna de conocer, Jorge Skinner-Klée fue uno que se significó como un enciclopedista, de los pocos que quedaban en Guatemala, podría decirse que era un hombre del Renacimiento, nacido a destiempo en nuestra patria. Por eso y mucho más lamento su muerte. Conocí a Skinner-Klée en los años sesenta, en la Universidad Rafael Landívar; gracias a mi apellido fui bien recibido por él, cosa que no era fácil. Él conocía a mi padre y se tenían mutuo respeto, uno era revolucionario –mi padre–, el otro liberacionista –Jorge–; sin embargo, había simpatía entre ellos.
Fue la Asamblea Nacional Constituyente en los años 1984 y 1985 donde hicimos amistad, época gloriosa aquella en que junto a otros grandes de la vida política de Guatemala redactábamos nuestra ley de leyes. Cada día, el momento era cuando Jorge pedía la palabra, tanto en la “Comisión de los 30”, comisión redactora de la Constitución a la que me honré en pertenecer, como en las sesiones plenarias de la Asamblea, todo mundo callaba para escuchar a Tuna. Y es que era un deleite oír las palabra de aquel sí “Padre de la patria” cuando abordaba un tema y razonaba el porqué de su opinión, y debo decir que no era sólo Jorge el que descollaba en aquel lugar y momento, allí estaban personajes como Luis Alfonso López, José García Bauer, Héctor Aragón Quiñónez, Alejandro Maldonado Aguirre, Roberto Carpio Nicole y muchos más que dictaban cátedra en cada intervención. Pero Jorge tenía el don bíblico de la narración y un supremo oportunismo verbal. Saqueando mis recuerdos de aquella época, sonrío al recordar algunas frases dichas por Jorge, como aquella cuando Rafael Téllez, que por llegar tarde el día de toma de posesión, no fue juramentado.
Constituyente, desatándose la de san quintín, y Téllez, en un arrebato de patriótica locura, abrazó la Bandera Nacional y, a punto de sufrir un infarto salió corriendo del hemiciclo parlamentario y a su paso Jorge, su humor impío, dijo: “Croan las ranas bizantinas”. Frase histórica que fue repetida innumerablemente en esos años. A pesar que Skinner-Klée era cáustico y sus regañadas daban miedo, nunca se llegó a la afrenta o el insulto, porque en la Asamblea prevalecía un ánimo cristiano de perdón y olvido. Por la gracia de Dios no había ODHA en esos tiempos. Para los que no le conocieron, justo es decir que Jorge no era de andar quedando bien con nadie, era un conversador infinito que decía lo que pensaba y punto.
Tenía fama de rudo, sin embargo, sus gestos de gentil hombría lo dibujaban mejor. Recuerdo gratamente las dos corbatas “Hermes” que me envió con una carta, en la que me agradecía mi pronta y desinteresada intervención en un desagradable encuentro de su señora esposa con unos perros bravos que la atacaron en una calle de la zona 10.
Para mí, fue un homenaje que Jorge me haya visitado cuando me encontraba detenido en el Segundo Cuerpo de la Policía Nacional, acusado de un asesinato que no cometí, y más aún cuando sonriendo me dijo: “Ahora ya tenés suficientes credenciales de político, porque el político que no ha estado preso en el Segundo Cuerpo, no es político…”. También me honró cuando, con su humor negro, escribió un articulo titulado “Del Delantal a la Toga”, en el que criticaba la sentencia politizada que en mi contra dictaran unas tristes magistradas.
Skinner-Klée destacó como abogado, diplomático, banquero, académico y político, era un estadista. Hoy, hace falta Jorge Skinner-Klée en tantas “mesas”, hace falta en el foro y en “los foros”. Con la muerte de Jorge ha perdido su familia sí, pero también ha perdido la patria, puede decirse que hoy “pesa menos Guatemala”. Sirvan estas letras como un sincero homenaje a Jorge Skinner-Klée, estadista guatemalteco que nos ha dejado. Quiera Dios descanse en paz. Amén.
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2 comentarios:
Roman Loera: (2008-09-13 08:47:24 horas)
Los ultraderechistas dicen :
Lastima que se nos fue, pero yo les digo
que todavia falta Parrinello.aunque la vez
pasada aclaro que el nunca fue Aranista
sino revolucionario del ala del ultimo can
didato del PR.
Carlos A. Mendoza: (2008-09-13 07:19:46 horas)
Interesantes las anecdotas, y justo el reconocimiento.
Solo me queda una duda, segun los documentos que he consultado en la Biblioteca del Congreso, Skinner-Klee no participo en la Comision de los 30. Unicamente lo invitaban para tratar ciertos temas, como el indigena. ¿Por que?
2 comentarios: