Pocos valores son tan esenciales en la vida de los pueblos como la salud. De aquí que nuestra ley fundamental, la Constitución Política de la República de Guatemala, preceptúe que su goce es un derecho fundamental del ser humano...
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Pocos valores son tan esenciales en la vida de los pueblos como la salud. De aquí que nuestra ley fundamental, la Constitución Política de la República de Guatemala, preceptúe que su goce es un derecho fundamental del ser humano y que la administración del Estado está obligada a velar por la salud y la asistencia social de todos los habitantes del país. Además, el Código de Salud precisa que todos los guatemaltecos tienen derecho a la prevención, promoción, recuperación y rehabilitación de su condición saludable.
Por lo anterior, es preocupante que los laborantes del sistema de salud hayan efectuado esta semana interrupciones del servicio en 43 hospitales del país, en demanda de mejora salarial y aumento presupuestario y, lo que es peor, su amenaza de iniciar el 19 de septiembre actual una paralización general en forma indefinida.
Este nuevo cese de atención afectó incluso a los pacientes de los dos más importantes y estratégicos centros asistenciales, como lo son el Hospital General San Juan de Dios y el Hospital Roosevelt, en los cuales se suspendió la consulta externa.
No tiene nombre que nuevamente los laborantes del sistema de salud pretendan dejar sin atención a los pacientes de los hospitales nacionales, pues se trata de nuestros compatriotas más pobres, quienes están sufriendo con el mayor rigor la actual crisis económica. Ojalá que no estén por repetirse los lamentables casos del pasado reciente, cuando los médicos de los nosocomios estatales tuvieron que abandonar sus clínicas y consultorios para salir a las calles a denunciar públicamente que afrontaban una crisis de desabastecimiento, que carecían de medicinas y equipo para atender a sus pacientes. Decía el notable filósofo español Julián Marías que detrás de cada desastre hay un error intelectual.
Si nos atenemos al señalamiento del continuador de la obra de Ortega y Gasset, detrás de cada calamidad, como la interminable crisis hospitalaria, hay funcionarios que no saben pensar, mucho menos planificar y dirigir. Este caos es el resultado de la ineptitud, de la mediocridad para administrar los recursos del Estado.
¿Será que nuevamente afrontaremos otra crisis hospitalaria, ante el abandono en que se mantiene al sistema asistencial de la nación?
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2 comentarios:
sergio licardie: (2008-09-13 11:03:25 horas)
La mala administración de hospitales, escuelas, policías, y próximamente comedores populares, repartidero de dinero, no es responsabilidad de los que cada 4 años llegan al poder. El problema es por la estructura popular, anti mercado y democrática. Popular porque se quiere generar empleo masivo a costa de los impuestos. democrática porque cada 4 años hay renovación de autoridades que no saben como hacerlo. anti mercado por los envidiosos cangrejos de la fabula.. Siendo desde la constitución la implantación de conceptos y la pretensión de cump0lirlos con modelos inadecuados y sujetos a criterios de poder y sesgo político, nos encontramos con esas presiones anticonstitucionales. Porque la honorable ley dice que debe hacerse, todos le reclaman su parte de derecho a los políticos pero no cumplen con su obligación los elementos masivos,, médicos, policías, maestros, burócratas, para los cuales solo existe el derecho al trabajo pero no la obligación del contrato que puede ser vulnerable. Creo que debemos de cambiar palabras como preocupante, lamentable, por otras que nos den mejores respuestas a las necesidades. A los empresarios se les está exigiendo responsabilidad social, porque sino es así, se les puede caer el negocio. Creo que para los maestros, médicos burócratas, policías, diputados debemos de buscar las palabritas que los motiven a cumplir con abnegación, sacrificio, amor a la humanidad y a su sociedad, porque puede venir Fidel y lo van hacer casi de gratis, con colas sin derecho a mordida, ni robo hormiga, que son usos y costumbres históricas de la burocracia
Otto R. Menéndez: (2008-09-13 08:40:08 horas)
La formación del trabajador de la salud-enfermedad debe transformarse urgentemente, de lo contrario deben esperarse constantes brotes como el que se anuncia. En mucho, lo que ocurre es reflejo de cómo se aborda axiológicamente la formación de estos recursos humanos. No cabe duda que es certero lo que dijo alguien (“detrás de cada desastre hay un error intelectual”). Las universidades, deben repensar si siguen formando médicos con el imaginario denunciado recientemente por un profesor universitario, quien decía más o menos: tener clínica privada, tratar individualmente al “paciente”, hacer mucho dinero y otorgar servicios de curación. Y como termina la columna comentada: “detrás de cada calamidad, como la interminable crisis hospitalaria, hay funcionarios que no saben pensar, mucho menos planificar y dirigir.
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