Mi país es la suma de muchos países. Es el resultado de la mezcla de una gran cantidad de pueblos, que arrancó mucho antes que Cristóbal Colón se aventurara por delante de las Canarias, y se produjo tanto en España como en Mesoamérica. Y ese es un proceso incesante para bien de todos, aunque en el camino nos mortifique tanto la idea de la pureza de la sangre y la virginidad de las culturas. Y aunque nos embelesemos a cada tanto con la vana ilusión de la superioridad de un pueblo sobre otro y la mayor validez de una forma de ver el mundo frente a las demás. Es difícil establecer si hay más tensión y ansiedad en el sentimiento de subalternidad que expresamos los mestizos o en la necesidad de ser considerados superiores en quienes prefieren verse a sí mismos puros de sangre.
El mestizaje es un proceso torturador, sin duda, pero su resultado es siempre una suma más alta. Semanas atrás me topé con los Comentarios Reales del inca Garcilaso de la Vega. Acaso no haya otro mejor ejemplo para mostrar la existencia de un alma atormentada por el mestizaje.
Hijo de una princesa inca y de un capitán español, Garcilaso fue llevado a Europa después de gozar o padecer las dos educaciones, la que estaba destinada a los de su estirpe en el altiplano de Perú, y la de los españoles. Sus Comentarios consisten en la descripción del mundo inca a una audiencia europea. En toda su narración, resulta obvio el conflicto de quien cree necesario denostar al mundo indio, del cual procede en parte, para hacerse digno de ser aceptado por el mundo victorioso y presuntamente civilizador de su padre.
“Lo que yo, conforme a lo que vi de la condición y la naturaleza de aquellas gentes, puedo conjeturar del origen de este príncipe Manco Inca –que sus vasallos por sus grandezas llamaron Manco Cápac– es que debió ser algún indio de buen entendimiento, prudencia y consejo y que alcanzó bien la mucha simplicidad de aquellas naciones y vio la necesidad que tenían de doctrina y de enseñanza para la vida natural. Y con astucia y sagacidad para ser estimado, fingió aquella fábula diciendo que él y su mujer eran hijos del Sol: que venían del cielo y que su padre los enviaba para que hiciesen bien a aquellas gentes”, dice el mestizo.
Acaso el inca haya comprendido que estaba inhabilitado para aplicar la misma lógica al discurso bien intencionado de los conquistadores, pero encontraba formas para expresar la duda sobre sus acciones. “Si los amigos de tu padre sólo nos hubieran traído tijeras, espejos y peines, igual les hubiéramos dado nuestro oro, nuestra plata y nuestras mejores piedras”, cuenta que le dijo un anciano tío suyo que había padecido la costumbre de rasurarse la cabeza con pedernales afilados.
Afortunadamente somos incapaces de frenar el proceso de mestizaje. El mundo nativo americano fue impotente ante la llegada de los europeos, como ahora lo somos nosotros ante la avasallante influencia de la cultura del Norte. Sólo nos queda tratar de encontrar una identidad propia y aglutinadora, una síntesis de la muchas identidades conflictuadas que ya sumamos.
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4 comentarios:
Jose Dardon: (2008-09-15 23:08:01 horas)
Tiene toda la razon el Sr. Luis Ramirez, no solo la herencia nativa americana (con todo y los mayas, los toltecas, los pipiles y demas pueblos) ni la española (junto con todas las herencias culturales y etnicas previas de la peninsula iberica), tambien la africana como muy bien menciona.
150 años de presencia negra en el valle Central de Guatemala lo atestiguan, y si uno es curioso y ve el crisol humano tan solo en la ciudad capital podra darse cuenta que encontrara toda clase de rasgos diluidos entremezclados y aunque en algunos casos , fenotipos predominantes, siempre tenemos que tener en cuenta que en alguno de nuestros antepasados fue indio, otro blanco y el otro negro, y tambie por que no decirlo para quienes tienen tambien sangre oriental (tanto de China como de Corea) y demas paises. Guatemala tambien es una nacion hecha de inmigrantes.
Luis Ramirez: (2008-09-15 13:46:49 horas)
Lo mejor que puede hacer el guatemalteco es aceptar su mestizaje, y no solo de su parte indigena sino tambien de su parte africana, ya que el guatemalteco olvida ese lado de sus genes, que obviamente ha quedado invisibilizado a lo largo de los cuatrocientos años de mestizaje. Solo ha partir de entonces valorizara sus raices y entendera su pasado y su presente para emprender un futuro mas promisorio. A mi que no me digan los que se creen de pura sangre española, que lo son. Se olvidan que tienen cuatro abuelos ocho bisabuelos dieciseis tatarabuelos y doscientos tatarabuelos de tatarabuelos y que entre ellos no hay ningun mestizo que se los crea su abuela, y eso que no hice cuentas de mas generaciones atras, hasta la llegada de los españoles.
MANN PELLECER: (2008-09-15 11:32:27 horas)
A mi país feliz cumpleaños!!!
Y con la promesa de ser mejor ciudadano cada día.
Bella narración la de Juan Luis, y si me permiten sugerir otra, es el libro JOOP COT ´ZiiJ (Lluvia de flores) editorial Pineda Ibarra.
Lastimosamente y con la debida disculpa al autor no recuerdo su nombre, pero su narración sobre la historia entre ....es excelente. mannpellecer@yahoo.com
GIL ZU: (2008-09-15 08:51:47 horas)
J Luis : El pasado debe de servirnos como evocacion de constructivas expe-
riencias. Como hubiera sido mejor ? Si
lees a Eugenio del Hoyo considera que
La Nueva España tuvo que enfrentarse a
los piratas provenientes de Inglaterra que
pretendian colonizar nuiestras tierras, pero encontraron resistencia siendo derrotados en dos ocasiones en tierras ar
gentinas y el trabajo de los Peninsulares
lo comparan a los actuales inmigrantes en Estados Unidos partiendose el lomo
para que sus hijos y nietos se incorporen
a un nuevo sistema capitalista. Esos hijos
y nietos de los actuales inmigrantes fue-
ron los mestizos. La historia no puede rehacerse y nos queda como legado las
luchas de Lucas Aguilar y una cultura ja-
mas igualada menos superada.
Es como si quisieramos borrar la labor
cientifica y artistica del Monarca Axayácatl
(rostro en el agua) que ordenó a sus escultores esculpir el Calendario Azteca.
Sus descendientes permanecen atentos
y ya han despertado para recuperar los
espacios que les fueron robados.
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