Un pretencioso concierto. Muy refinado según él. Me refiero al ofrecido por el pianista guatemalteco Alejandro Castro, que presentó el jueves 11, en el teatro Dick Smith, del IGA...
Un pretencioso concierto. Muy refinado según él. Me refiero al ofrecido por el pianista guatemalteco Alejandro Castro, que presentó el jueves 11, en el teatro Dick Smith, del IGA, bajo el título de Aprés midi d’histoire (Esta tarde de historia), con un programa de nueve composiciones instrumentales (excepto dos) basadas en sus vivencias en Francia, país donde ha cursado estudios.
La buscada elegancia la quiso obtener no sólo del apoyo de cuatro mujeres (cello, violines y flauta), de una cantante operática, en este caso Karin Bruns, sino de piezas cándidas, lentas, con motivos románticos y afectivos.
La velada comenzó con el tema principal Aprés midi d’histoire, una composición con aires de nostalgia y ansiedad, esto último expresado por un violín veloz y cortante, y un piano arrebatado con dedos de acero. Ésa, más Romanza y La ballerine, en las que tocó solo, fueron las mejor estructuradas del repertorio.
El resto, Une belle mélancolie, Wakin with Emma, Promenade, son de una hechura soporífera, donde el pianista acude a esas frases y ornamentos a lo Richard Clayderman, es decir, cursis y melosos. Por si fuera poco, las chicas de habilidades desiguales ignoraron ese juego de contrastes y tensiones, y de la necesidad de la contundencia, lo que dio como resultado que apagaran el fuego posible de encender en las piezas.
Bruns es una soprano que desea ganar más espacio en el medio. Y ojalá lo logre. Lo que sucede es que no todo el material le favorece. En esta ocasión sólo pudo apreciarse su profundidad y musicalidad en Souvenirs, soupirs, que se basa en la añoranza de la niñez. Pero tampoco pasó a más. Así, Castro partió de la idea de ser muy exquisito, europeo, tierno y distinto, pero al final materializó estas composiciones (de su cosecha, hay que reconocerlo, pero indefendibles) de un modo desangelado e inconmovible.
Coda. Lo que sorprende en los últimos años es que el público asistente a los conciertos, sea capaz de ponerse de pie y batirle palmas a la novatada, a la aspereza y al despropósito, dejando la impresión que en lugar de ir para adelante (en conocimientos y exigencia), vamos para atrás. Ponerse de pie en países más educados en materia musical, es para reconocer y ofrecerle respeto al excepcional magisterio y a la pasmosa genialidad de un artista o grupo, en su mayoría de dilatada carrera. Sólo entonces.
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6 comentarios:
Christian Polo: (2008-10-06 12:22:50 horas)
Cúan lamentables y destructivos son los comentarios vertidos en este espacio!!! Empenzando por los del Señor Sierra, que en lugar de dedicarse a trabajar en algo productivo, creativo y con propuesta, se ha dado a la tarea de asistir a cuánto evento cultural puede (seguramente mostrando un carné de prensa para evadir la taquilla) para luego despotricar desde la trinchera de su columna y destrozar el trabajo de otros (que puede ser cuestionable pero por alguien que sea una autoridad reconocida en el medio respectivo) sin estar consciente de la enorme responsabilidad que conlleva ser un "líder de opinión" y así influenciar el criterio de la población promedio que es el destinatario de cada espectáculo; para el público "desconocedor" es que se dirijen estos conciertos; el objetivo es brindar esparcimiento, diversión, olvido momentáneo de la realidad; no se busca complacer al gremio de "intelectuales de izquierda" que a la primera oportunidad hace mofa de lo que no saben hacer mejor. Y si la gente ovaciona de pie al final de un recital de esos, qué??? Si felicitan a los artistas al terminar, qué??? Produzcan, creen, propongan, mejoren, o mejor aún, asistan a un concierto pero en Milán o en la ópera de Sidney, eso está más acorde a su nivel no??? Señor Sierra, estudie música, no se evidencie más como el gran ignorante que es.
Luis Oscar Anguiano: (2008-09-24 02:44:29 horas)
Pero lo mismo pasa con los desafinados y terribles conciertos de la Sinfonica Nacional de Guatemala y el publico no tiene idea de lo que oye. Bueno no hay parametros de donde comparar en este pais, lo malo es que la gente solo piensa que Guatemala esta mal en violencia y precios de canasta basica, y otros males, pero no se pone a pensar que estamos graves en Musica andando en la calle de la amargura
alfonso villacorta: (2008-09-19 22:43:42 horas)
El fenomeno del aplauso exagerado en los conciertos es algo muy tipico en el publico de los conciertos en Guatemala, que lo confunde con agradecimiento. Entre mas sencillo y popular es el publico mas aplaude.
Tono Fuentes: (2008-09-19 15:45:03 horas)
La Srita Ruiz tiene razon en decir que es muy caro asistir a las presentaciones de conjuntos de musica de calidad. Pero creo que muchos que pueden no van, no porque no tengan dinero, sino por desconocimiento de la belleza que tiene esa musica y su valor para alimentar la parte espiritual del ser humano. Sin embargo, sì pagan hasta 900 quetzales, para oir a un artista de musica popular.
lesbia ruiz: (2008-09-19 11:27:14 horas)
me gusta lo que puso al final, en realidad en Guatemala los que van a estas actuaciones son los "fan clubs", familiares y amigos, así que no es de extrañar.
el problema es que salir al teatro o a conciertos es demasiado caro, por lo menos para la media de la población
Tono Fuentes: (2008-09-19 09:35:09 horas)
Muchos, aunque no conozcan de musica asisten a estas presentaciones solo para darse pose de intelectuales. Para llegar a conocer un poco de la musica de los grandes maestros, es necesario hacer un trabajo tesonero de años, leyendo, escuchando y si se tienen habilidades, intentar tocar algun instrumento.
6 comentarios: