El modelo funciona así. Las industrias fabrican productos, los comercios los venden, los hogares los compran, y las empresas ganan dinero, para seguir invirtiendo y creando empleo. La sociedad tiene confianza en lo que ve y en lo que prevé, y sigue comprando productos y las empresas siguen ganando dinero. A quien no tiene dinero para comprar, el banco se lo presta. Y todos consumen. Y las empresas ganan más. Y generando empleo.
Hasta que un día, una de las piezas falla, alguien deja de pagar, los bancos de prestar dinero y las personas se quedan sin empleo. Sus vecinos, al enterarse, temen que les ocurra lo mismo, sienten que la cosa va mal, y puede ir peor, y que es mejor, de momento, no comprar ese nuevo televisor, el vehículo o la casa que soñaban, y se vuelven más austeros de lo previsto. Así que las tiendas dejan de vender, las fábricas de producir, y empiezan a despedir a sus obreros. La cosa, como se temía acaba de mal en peor. La profecía se cumple.
La economía es un juego de círculos viciosos y virtuosos. A la crisis financiera mundial -tangible y preocupante-, se añade la crisis de confianza que torna a los consumidores, bancos y empresas en pesimistas y retroalimenta el propio declive. El economista John M. Keynes hablaba de los animal spirits, del espíritu animal de la economía, que ayuda a mover al alza o a la baja las expectativas, el consumo, la inversión y el empleo, como fichas de dómino. El ánimo de los consumidores influye en la economía.
En Guatemala, la caída del consumo comenzó a mediados de 2007, antes de que los indicadores macroeconómicos advirtieran la crisis. El consumo de los hogares, que aporta un 85 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB), se ha reducido debido a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios derivado de los altos precios de los alimentos y combustibles, que registran sus mayores incrementos en los últimos 30 años.
La crisis es real, la población no se ha volcado a protestar, pero el miedo ha acelerado el ciclo; el Banco de Guatemala, tras realizar una encuesta a unas 1,200 empresas, se ha dado cuenta que la economía no crecerá un 5.3 por ciento como proyectaba a inicios de año y revisó la proyección a un optimista 4.3 por ciento, mientras sectores como la construcción y la maquila continúan contrayéndose y han despedido a más de 100 mil operarios y obreros desde enero pasado.
Se aprietan el cinturón
Las estadísticas de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) son irrefutables, la caída del consumo de los hogares se ha agudizado a partir del mes de abril y la economía ha sufrido un frenazo en la medida que los consumidores y las empresas se aprietan cada día más el cinturón para sobrevivir. Por ejemlo, las ventas de vehículos nuevos cayeron un 35 por ciento en el mes de agosto y acumulan una caída del 18 por ciento comparadas con los primeros ocho meses de 2007.
Las ventas de cemento nacional bajaron 20.5 por ciento en el mes de agosto con respecto a igual mes del año pasado y acumulan una caída de 5.3 por ciento con respecto a los primeros ocho meses de 2007; el consumo de gasolinas ha descendido un 4.1 por ciento este año con respecto a los primeros ocho meses de 2007, a pesar de que el parque vehicular continúa incrementándose, y el consumo de diésel, vital para el transporte de mercancías, ha bajado un 13.1 por ciento con respecto a igual periodo del año pasado.
Otros indicadores son la distribución de cigarillos nacionales, han bajado un 11.4 por ciento en los primeros ocho meses del presente año con respecto a igual periodo de 2007, y las ventas de agua pura embotellada cayeron 17 por ciento en el mes de agosto y acumulan una baja de casi un 7 por ciento; el consumo de bebidas alcohólicas es otro rubro afectado, con una caída de casi 7 por ciento en lo que va del año, las ventas de cerveza se desplomaron un 9.5 por ciento en agosto y acumulan una baja del 3 por ciento; las ventas de vinos se precipitaron un 27 por ciento con respecto al año pasado.
Expectativas pesimistas
“Se nota que la inflación mezclada con el estancamiento de los salarios le está pegando a Guatemala”, opina Jaime Díaz, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).
“Mientras los ingresos -de los hogares- no aumenten, la capacidad de consumo seguirá deteriorándose”, agrega Ramón Parellada, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES).
La caída en el consumo de combustibles y otros rubros es tal, que Rudy Villeda, titular de la SAT, manifestó la semana pasada ante el Congreso que teme no alcanzar las metas de recaudación de impuestos prevista para el presente año. De modo que las expectativas a futuro son pesimistas.
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4 comentarios:
Julio Galicia: (2008-09-22 14:33:53 horas)
Definitivamente esta situación se esta viviendo yá hubiese sido un reportaje 5 estrellas si hubiesesn soportado su ciclo con ejemplos reales y no solo metafóricos o de vox populi. Vuelvo a poner sobre la mesa, que el fin de año será dificil para la mayoría de guatemaltecos . Aunque siempre hay quienes guardan y podrán aprovecharse de los remates u ofertas que empresarios desesperados coloquen en en el mercado, para poder sobrevivir.
Juan Román: (2008-09-22 12:47:27 horas)
parece simple, pero el tema es un poco complejo.. en el mercado existen vendedores y compradores (empresarios y trabajdores), lo que pasó es que despues de la borrachera ahora estamos de goma hablando metaforicamente...con esto quiero decir que durante los años de bonanza económica la población usó, ahorros, crédito, prestamos, etc. pero nunca se penso en las consecuencias de ese incremento desmedido en la demanda, primero aumento de los precios y con esto la inflación, luego se termino la expansión y empeso la contracción es lo que los económistas llaman una V o W, que tan profundo sea el punto de inflección y que tan agiles nuestras autoridades para reanimar la economía a traves de la corriente real (la circulación del dinero)...ahora vemos más ofertas por todos lados, descuentos del dos por uno, o compra dos y lleva tres, etc. esto demuestra que estas empresas no estan alcanzando su metas en ingresos...y si se sigue despiendo trabajadores, son consumidores menos en el mercado....
Carlos Lopez Contreras : (2008-09-22 10:52:13 horas)
Me llama la atención de Pallerada. Ahora resulta que hay que subir los salarios.
Según la ley de la oferta y la demanda,cuando hay mucha mano de obra no suben los salarios pues hay exceso de oferta...
El argumento que el está utilizando es precisamente el mismo argumento a favor de elevar el salario mínimo, que tanto satanizan los libertarios.
Se ve que cuando les conviene cambian su discurso, no?
Julian Palma: (2008-09-22 10:16:56 horas)
Para darle movilidad a la economia hay que quitarle los impuestos al combustible, si no lo hacen siguiremos en resecion.
Estamos enfrascados con un estado que piensa que con bolsas de viveres estara ayudando a la poblacion mas pobre, (o asiendo carrera politica) a cuanta jente se esta engañando.
4 comentarios: