La línea 1515 atiende más de mil llamadas semanales
Este número de ayuda ha llegado a saturarse. Fue necesario habilitar dos más. La mayoría son llamadas de mujeres que sufren violencia intrafamiliar.
Marta Sandoval
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José Luis Pos
Magda Elizabeth es una de las encargadas de atender las llamadas en las oficinas de la zona 1.
Datos aproximados de llamadas recibidas
250 diarias 1,250 semanales 5,200 mensuales
Cuando Blanca Girón responde el teléfono casi siempre hay una mujer llorando al otro lado de la línea. Suaviza el tono de voz y no escatima en promesas. “Te vamos a ayudar, no estás sola” asegura. La llamada ha llegado al 1515, una línea que casi siempre está ocupada. Blanca es policía nacional civil y, junto a seis compañeras más, se encarga de responder al teléfono de ayuda.
“Tratamos de informar y orientar a las mujeres para que sepan qué hacer cuando son abusadas”, dice.
La línea recibe cerca de 250 llamadas diarias, de todos los departamentos. Es tanta la demanda, que el Programa de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar (Propevi) ha habilitado dos nuevos números, en un intento por atender a todos.
“La recepción de la llamada la hace una policía capacitada para atender este tipo de situaciones, peropueden trasladarla a una profesional de psicología o legal, si la situación lo amerita”, cuenta Carolina Calderón, de Propevi.
La línea sólo sirve para informar y aconsejar, no es una forma de denuncia; por ello, quienes responden instan a las víctimas a acudir a una comisaría o al Ministerio Público. Pero las agredidas no siempre lo hacen.
La comunicación no se acaba cuando se corta la llamada. Las personas pueden pedir una cita para hablar personalmente con un psicólogo o abogado, que les ayudarán a llevar el caso, o asistir con la familia a terapia o grupos de apoyo. En casos extremos, cuando corre peligro la vida de la mujer, la trasladan a un hogar refugio, una casa donde conviven varias víctimas alejadas de sus agresores, mientras consiguen medidas de protección.
Blanca y su equipo trabajan 24 horas continuas y luego descansan 48, para que así la línea pueda estar activa a toda hora. Si es de madrugada, puede localizar a la abogada o psicóloga de turno.
Lo primero que hacen cuando contestan es pedir el nombre y la dirección. Si una señora está en problemas, es probable que el agresor vaya y arranque la línea, así que más vale saber dónde está para enviar una patrulla.
Te amaré hasta la muerte
“Hay llamadas que a uno lo im-presionan; de tanto que lloran no se pueden ni expresar. Lo que nosotros tratamos es que oigan una voz amiga”, cuenta Blanca. La que más le ha impresionado es la mujer a la que su esposo roció con gasolina y luego prendió en llamas. “Fue el hermano el que puso la denuncia” recuerda, “muchos no saben que un familiar también puede denunciar”.
Cuando la voz al otro lado es la de un hombre, las llamadas son distintas: “al principio no aceptan que la mujer les pegó. Preguntan: “¿y si me llegara a pegar, qué hago?” Sabemos que cuando llaman es porque ya les agredieron”. De cada cien, tres son de un varón, estima Blanca.
A ella le gusta su trabajo a pesar de que le afectan las historias y a veces siente que su esfuerzo se corta cuando la mujer, después de promesas, vuelve con el agresor. “Es bien cierta esa frase de te amaré hasta la muerte”, ironiza.
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