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Mike Castillo/PL
Pobladores trataban de rescatar sus pertenencias entre las láminas caídas.
Los marimbistas que contrató San Miguel Acatán, Huehuetenango para celebrar la feria titular estuvieron llamando al alcalde. Querían saber si todavía podían llegar o si cancelaban el contrato.
Pero la marimba era lo último que le importaba ayer al alcalde Andrés Miguel Francisco Andrés. Su municipio amaneció bañado por una correntada de lodo y tenía que responderle a sus vecinos y autoridades gubernamentales por los cuatro muertos, la docena de casas destruidas y los desaparecidos.
Al final del viernes, una avalancha de piedras y troncos sorprendió a la gente con el agua a la cintura. A varias personas las arrastró la corriente. Al menos cinco seguían desaparecidas ayer por la tarde.
En más de cien casas se reportaron daños y varios vehículos quedaron atrapados entre los escombros.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) envió en la mañana agua, raciones familiares e individuales de comida, ponchos y esponjas. El vicepresidente Rafael Espada llegó por la tarde a evaluar los daños. Al igual que la ayuda para los damnificados, tuvo que llegar al municipio por tierra, debido al mal tiempo que persistía.
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