Los programas de Gobierno reseñados en la edición del sábado 27, no pueden ser calificados como si se tratara de tareas escolares. Primero, porque no corresponden a las finalidades de un Gobierno; estas actividades las ha venido realizando la sociedad y para ello no ha necesitado estar en las esferas de Gobierno.
Segundo, porque toda acción de Gobierno debe tener un enlace con lo realizado antes, en otras administraciones. Me parece que a falta de verdaderos planes, programas y presupuestos, la mal llamada “inversión social” no puede constituir un “programa” que responde a un plan, que cuenta con presupuesto, define objetivos, asigna metas intermedias y, da cuenta de su gestión ante quienes lo han aprobado. No menos importante es su permanencia, o al menos un tiempo de ejecución estipulado.
Más pareciera el inicio de una campaña política diseñada para seguir los pasos de los Kishnner, Ortega, Castro, por nombrar algunos.
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