No critican lo que dicen, sino lo que dicen que decimos.
José Rodolfo Pérez Lara
El líder nacional de ese libre mercado a ultranza, nos sale con otra de esas frases célebres que adornan el escenario de la incomprensión desde lo más profundo del “Sentido Común”. Ese sentido común ha dejado a la posteridad pensamientos tan hondos como que: “el sentido común es el menos común de los sentidos”. Así nace al mundo de las ciencias económicas sofisticadas y aldeanas, nada menos que en medio del más sonoro de los fracasos del libre mercado mundial.
El dicho del dichero: “No critican lo que decimos, sino lo que dicen que decimos”. Yo digo: nada es lo que dicen o dicen que dicen, si lo comparamos con lo que han hecho, hacen y pretenden seguir haciendo. Eso es lo alarmante.
La perorata: “… parte de nuestra temática es hacer ver que la única opción realista es escoger la menos imperfecta en un mundo imperfecto..”. ¡Válgame Dios! Parafraseando lo dicho, entonces, ese sólido argumento se pronuncia para asegurar que lo mejor que nos puede suceder en este país de imperfectos, es que 150 mil ciudadanos acaparen su riqueza (que no es la felicidad) a costa de 15 millones de conciudadanos que sí padecen tormentos.
Esa voracidad y avidez de acumular dinero sólo sirve para generar un cóctel de miseria con los siguientes ingredientes: pobreza 51 por ciento, pobreza extrema 15 por ciento; 50 por ciento desnutridos; 30 por ciento analfabetos; mortalidad infantil, 50 de cada mil por desnutrición; asesinan a más de 500 mujeres y a más de 500 pilotos, que por su parte descalabran 2 mil pasajeros. Y los poseedores de todos los recursos del territorio nacional lo único que estimulan, con esas carencias de salud y educación, es inseguridades de toda índole. Porque la falta de conocimiento ahí está, la incertidumbre ahí está, la escasez de todo ahí está. ¿Será que eso no es obra de alguien? ¿Será el responsable quien no comparte, se queda con todo y no da parte? ¿Será que los gobiernos neoliberales y los social-demócratas a la chapina son la única alternativa? ¿O es que son el resultado de una decisión tomada por los dueños del poder económico político? Toda esa ensarta de políticos precalificados no los escogemos nosotros, sino quien los financia.
Creada la crisis, la sugerencia es que hay que votar por el menos peor. Y entonces como Pilatos, después de la elección empieza la lavadura de manos, pasados cuatro años, un baño de santidad. Lector: ¿ya leyó las excusas de ahora, con el clavo de los gringos? De tal manera: el bien común debe ser el menos común de los bienes.
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1 comentarios:
MIguel P. Vesco: (2008-10-04 13:00:47 horas)
Ya se empiezan a notar los efectos de la intervencion de los gobiernos en la economia. La percepcion de los inversionistas es buscar infersiones mas seguras. El resto es riesgo inherente al negocio, sistematico si se esta dentro de un mercado y no sistematico si se esta en otros mercados.
1 comentarios: