Édgar Ajcip un hombre kaqchikel que estudió administración de empresas y prácticamente toda su escuela secundaria gracias a becas, ha decidido abrir un instituto de estudios políticos.
Por: Juan Luis Font/Claudia Méndez Arriaza
¿A qué atribuye la crisis del modelo político guatemalteco?-El modelo político no es más que el reflejo de la sociedad. Creo que debemos empezar por aceptarnos tal y como somos y crear las condiciones para convivir y respetarnos. Cuando vemos los partidos políticos, descubrimos que la mayor parte no son representativos ni trabajan para las necesidades de nuestra sociedad. Por eso la gente no cree en la política y por eso los partidos terminan como movimientos electorales alrededor de personas sin ideología, ni formación social, ni estructura participativa.Y esa exclusión, ¿es étnica?, ¿por edad? o ¿clasista?-Se da en los tres niveles. En el tema económico, hay muchos partidos que nacen desde ciertos sectores de la población. ¿Cómo funciona el modelo en el país? Cuando un partido tiene más financiamiento, tiene más posibilidades de proyectarse; pero cuando nace con una base social baja, la realidad es otra. El otro nivel es el étnico: ¿por qué cuando un funcionario indígena ocupa posiciones de poder se nota la diferencia? Porque no hay muchos y cuando le dan los espacios, no siempre son las posiciones desde donde se puede incidir. No es menospreciar al actual Ministro de Cultura, pero ese es el puesto tradicional de la población indígena, como si nosotros representáramos solo la parte cultural.O folclórica.-Ese es el problema. Hablamos que este es un país con oportunidades turísticas por su cultura y tradición, pero ¿quién tiene la infraestructura turística? Cuando los turistas vienen ¿dónde dejan sus recursos? La población indígena no es la receptora de esos beneficios; los recursos los reciben hoteles y restaurantes, pero ¿quiénes vivimos acá? Por eso digo que debemos empezar por aceptar quiénes somos.Y ¿quiénes somos?- Un país único, con potenciales recursos naturales, industriales y agrícolas, pero hemos dejado por un lado a la persona. Convivimos muchas culturas, pero no hemos aprendido a crear un país justo para todos.Y bajo ese modelo en el cual la cúpula de la pirámide –económica, social e incluso étnica– dirige la política, ¿dónde tiene espacio una persona como usted?, ¿hay cabida para usted en este modelo?-Hasta ahora no. Los partidos han nacido siempre en función de los líderes que los han creado. A nivel departamental y nacional, hay personas que quieren participar y ocupar esos espacios, pero ¿cómo lo logran?, sólo negociando puestos de liderazgo y de poder.Así ingresó usted al PAN- Mi participación se generó en los comités locales, empecé a trabajar en un proyecto en el cual las comunidades me eligieron presidente de comité en San Pedro Sacatepéquez, y así fue como me encontró el PAN.¿Y se identificaba con el partido?-A mí lo que menos me pasó por la mente fue la ideología porque estaba más interesado en mi municipio y creía que la municipalidad era la vía para resolver problemas. Tenía dudas por mi edad, pero también porque en mi municipio, 90 por ciento indígena, la concepción de un alcalde es otra: un alcalde es un cofrade, debe estar casado y contar con cierta experiencia. Yo era soltero y demasiado joven (27 años). Me eligieron en un proceso de primarias, en las cuales me apoyó la población. Así empecé en política, pero después de haber participado y con el paso de los años, he entendido que lo más importante es la ideología.Usted llegó a administrar un municipio kaqchikel. Lo administró, no obstante, bajo un sistema occidental. Ese sistema, ¿es ajeno a las necesidades kaqchikeles? o ¿los kaqchikeles se han adaptado?-Hay un factor importante y ojalá sucediera en el país: en el municipio, el alcalde se comunica fácilmente con la población y el pueblo tiene acceso a su autoridad. Los kaqchikeles son parte del poder y el alcalde lo ejerce en función de esa relación, de lo contrario, al día siguiente de tomar una decisión, estará la gente en la municipalidad pidiendo explicaciones. ¿Por qué en los municipios se dice que el alcalde gana por la persona y no por el partido? Aunque todavía tengo opiniones encontradas en cuanto a ese dicho, creo que la gente toma en cuenta lo que es la persona y lo que piensa. Eso es la ideología.Menciona varias veces la palabra ideología. ¿Aún cree que la política se mueve en función de un ideario? Y, como kaqchikel, ¿cree que hay una ideología para un país como el nuestro?- Alguien me preguntó una vez ¿qué es más conveniente para los mayas: enseñarles español o inglés? Mi respuesta es ¿cómo logramos que la población decida qué le conviene más? Sólo una persona con conocimientos y preparación es capaz de decidir qué le conviene más, prepararse en su idioma, en español o incluso en inglés. El Estado no puede generar oportunidades, pero sí condiciones. Esa es parte de la ideología que debemos crear, que la población incida, decida, fiscalice y participe.Usted cree entonces que lo que debemos hacer es cumplir bien lo que el actual modelo exige. No pide una transformación.-Estoy diciendo que debe haber más participación de la ciudadanía para que las decisiones que el Estado tome sean en función de lo que necesita la sociedad. Tenemos que seguir apostándole a la democracia, pero el sistema democrático se basa en la participación de la población para elegir sus autoridades y también en los partidos políticos. Y pregunto ¿hay partidos que tengan institucionalidad, ideología y estructura? Por eso hablo de formar a jóvenes, porque lo que ellos perciben del país es lo que la política les ofrece. Y cuando piensan en política, piensan en los dirigentes que tenemos, pero ¿es esa la única forma de hacer política? o ¿son los únicos partidos que pueden existir? Yo creo que podemos hacer una política diferente. Los jóvenes tienen la oportunidad.¿Para eso está creando un instituto de formación política?- Después de estar casi 18 años en diferentes grupos y partidos, con varios cargos, tanto a nivel local y departamental, como nacional, no le apuesto al mismo país. Se puede hacer política de una forma distinta y creo que este país puede llegar a tener oportunidades en la medida que haya partidos representativos, que den espacio a la población. Ese es el ideal de un partido y se logra sólo con una nueva dirigencia. El instituto en el que trabajamos se enfoca en los departamentos, en el interior, especialmente en municipios con grandes poblaciones que requieren de líderes comprometidos. Las generaciones se sustituyen unas a otras y la pregunta es si la siguiente generación está preparada.¿No hay mucha apatía de parte de los jóvenes? No se ve venir una juventud luchando por sus espacios.-La mayor parte de jóvenes no cree en los partidos políticos.Los jóvenes tampoco parecen interesados en cambiar esa realidad.- El joven solo se preocupa por estudiar, conseguir un empleo y contribuir con su familia. No está preocupado por el país, porque no ha podido cumplir con sus necesidades esenciales en su casa. Y los partidos no le han mostrado que a través de la política puede resolver esos problemas, no sólo a nivel personal, sino a nivel de su comunidad y del país. Pero los jóvenes no quieren ser políticos porque ser político es sinónimo de ser corrupto.Y ¿cómo convencemos al ciudadano de que el político no quiere hacerse rico a su costa?-Solo apostando a la institucionalidad, cuando la ley se valore y se aplique para todos por igual, la población creerá en el sistema político, y también cuando se sienta parte de los partidos políticos. Porque ahora no le ha quedado más que apostarle a los candidatos y se trata de un juego en el que se confía en el menos peor.¿Y por qué no cambió esa idea en la administración de Óscar Berger, de la cual usted formó parte?-No llegamos a través de un partido formado, fuimos una alianza y fue difícil llegar a consensos. Mire ahora ¿qué quedó de la Gana? Empezamos con un proceso que se quedó corto y luego llega otro gobierno con una posición distinta y a empezar de nuevo.¿Qué piensa de la política social del presidente Álvaro Colom?-Son programas y no políticas. Acá se actúa al revés: los políticos desde el gobierno toman la decisión de cómo invertir los recursos. Esa es una debilidad.¿Y qué opina de las transferencias condicionadas?-Para la gente pobre, que no tienen cómo garantizar su alimentación, es importante. Es una forma de abrir una brecha, pero el problema es que no resolvemos el problema de pobreza y tampoco generamos capacidades. Estamos rompiendo el ciclo en el que los niños son afectados, pero es necesario que ese niño tenga oportunidad de educación media y superior y que la infraestructura social llegue a la comunidad y explote sus capacidades. Por otro lado, este tipo de programas deben institucionalizarse, no deben girar alrededor de una o varias personas, sino contar con estructura legal, administrativa y presupuesto. No tiene sentido que cada año, debido a que no es una política, se deba buscar fondos de otros ministerios. Y otro factor importante es la participación de la ciudadanía, porque para que un programa social tenga impacto y durabilidad debe trasladarse hacia lo local. Si lo hace el Ejecutivo, lo más seguro es que sufra cambios y los programas ya no se practiquen.El futuro cercano ofrece a Harold Caballeros y Otto Pérez Molina como líderes de la próxima contienda electoral. La pregunta es ¿cree que ellos pueden despertar de su apatía al ciudadano?-Difícilmente vas a ver propuestas distintas. Ojalá me equivoque y se abran más. Pero creo que nosotros empezamos a ver un escenario distinto desde las elecciones pasadas: el voto se descentralizó a las comunidades y la población demostró que evalúa las propuestas de los partidos: esta vez se inclinaron más por una propuestas social que por una de seguridad. Creo que dentro de ocho años habrán menos partidos y se verán obligados a elaborar propuestas con más participación.¿Será candidato presidencial en 8 años?-Los políticos tienen que estar dispuestos a servir y el político que diga no voy a participar, no tiene claro lo que quiere ser.No es difícil encontrar las similitudes entre usted y Roberto González Díaz Durán: los dos cumplieron 40 años, cuentan con experiencia en la administración pública, ambos comenzaron jóvenes y participaron en el gobierno de Óscar Berger; pero también es fácil encontrar sus diferencias: uno proviene de la clase media alta y el otro participa desde las bases; uno es no indígena y el otro kaqchikel. Él encontró ya el espacio donde piensa participar en los próximos años. Usted, ¿dónde y cómo piensa participar en el futuro cercano?-Cuando hablo de trabajar para que exista un instituto que aporte el país, ese es el espacio en el que quiero participar, pero no es un espacio para Édgar Ajcip, sino para la juventud del país y para esa nueva generación, que está entre los 18 y 35 años, haga una forma distinta de hacer gobierno y política. En el corto plazo estos jóvenes que reclutamos en los municipios tienen que participar, ya sea en los partidos que existen o en los comités.¿Con qué fondos lo logrará?-Ahora somos aproximadamente 15 dirigentes sumado a los colaboradores, seremos 50 involucrados quienes colaboramos directamente. Y ya tenemos contactos de cooperación para el funcionamiento.¿Y puede decirnos nombres de esos colaboradores?-Max Santacruz, ex funcionario del gobierno. Hay indígenas también que están colaborando con nosotros.La base indígena ¿se identifica con la élite indígena? No me refiero únicamente al campo económico, sino al intelectual o académico.-Yo creo que no se identifican porque no ha habido un indígena que diga “yo los represento”. Tal vez el único caso es Rigoberta Menchú, que participó, aunque dicen que no logró atraer a la población, creo que el análisis debería de partir de revisar en qué condiciones compitió ella.¿Hay alguien a quien usted admira especialmente?-Admiro mucho a la gente de mi comunidad. Hay, por ejemplo, en una aldea de San Pedro un líder que con una familia grande y en condición de pobreza, siempre sirvió a la comunidad y sin salario logró muchos cambios sin partido político.¿Y cómo se llama este hombre?-Nosotros le decimos Tata, un vecino que nos enseñó a creer en el servicio. Gente como el Tata es el político que realmente necesita este país. |
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