Las grandes empresas agroexportadoras se están internacionalizando y expandiéndose hacia México, Centroamérica, República Dominicana y Brasil.
Por: Agustín Ortiz
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Las ventajas competitivas que los países de la región poseen como beneficios arancelarios para la exportación a terceros países, calidad de la infraestructura productiva, menores costos de producción, así como la dispnibilidad de tierra, entre otros factores, influyen cada vez más en la internacionalización de la agroindustria nacional. La primera en salir fue Grupo Matas, el mayor productor y exportador de plantas ornamentales del mundo, fundada en 1981 por Alejandro Aguilar, quien visualizó la demanda en tiendas de EE.UU. y Europa; a mediados de los años ochenta fundó Plantas Tropical en Honduras para cultivar y exportar izote; a inicios de los noventa fundó Matas de Honduras, especializada en palmeras tropicales; y en 2001 adquirió otra finca en San Pedro Sula fundando Matas de Sula; recientemente incursionó en Costa Rica. Le siguió el empresario bananero y cafetalero Guillermo Lippman, quien en 1997 adquirió el Ingenio Azucarera La Grecia en Honduras; en 1998, el ingenio Pantaleón compró el ingenio Monte Rosa en Nicaragua, el segundo más grande de ese país, y en 2006 formó una sociedad con el Grupo Unicalco de Brasil y Manuelita de Colombia para montar el ingenio sucro-alcoholero Vale Do Paraná en Brasil; y la lista se amplía con Agroindustrias Hame (Grupo Molina) en Costa Rica, Agrocaribe y Planesa en México, y el ingenio Madre Tierra con operaciones en Costa Rica y República Dominicana. La expansión de las agroexportadoras “se debe a la globalización, pero influye mucho el hecho de que otros países ofrecen mejores ventajas de competitividad y costos más bajos que el nuestro”, señaló Roberto Castañeda, presidente de Planesa. Esa búsqueda llevó en 2005 a Planesa a invertir en el Estado de Michoacán, México, y recientemente en Argentina, en la producción de arándanos; al hacer un estudio comparativo de competitividad entre Guatemala y México, Castañeda destaca los ahorros en transporte hasta de US$2 por caja exportada; el costo de la energía es la mitad de lo que cuesta el kilovatio en el país, el costo de mano de obra también es menor; la recuperación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) es en un 100 por ciento, más los incentivos en la compra de tecnologías para la producción. “Con Argentina tenemos la ventaja que los arándanos tienen libre acceso a EE.UU., lo cual no tiene Guatemala, además, el precio de la tierra es más bajo, con el costo de arrendamiento de una hectárea aquí se compra la misma extensión en ese país”, agregó. Agricultores competitivosChristian Rasch, presidente de la Asociación Nacional del Café (Anacafé), cree que el establecimiento de operaciones de agroindustrias en otros países es una combinación de factores, que van desde la visión empresarial de expansión, la búsqueda de condiciones más favorables de inversión, hasta la señal de que las empresas guatemaltecas son cada vez más competitivas a nivel mundial. “En café tenemos varias empresas con presencia en toda la región... eso habla bien”, recalcóCarla Caballeros, directora ejecutiva de la Cámara del Agro (Camagro), opinó que la internacionalización está asociada a un aprovechamiento de nuevos nichos de mercado, “muchos de esos mercados tienen una economía atractiva, en términos del número de consumidores y el poder adquisitivo de estos”, señaló. Algunos sectores como el azucarero, bananero y la palma africana han debido salir de las fronteras por el encarecimiento y escasa disponibilidad de tierras. Sin embargo, Carlos Zúñiga, presidente de Camagro, cree que todavía hay áreas con potencial agrícola en el país, donde lo que se requiere es invertir en infraestructura, sistemas de riego, vías de acceso, telecomunicaciones y tecnología para una agricultura intensiva más que extensiva. |
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