El presidente de la Asociación Nacional del Café (Anacafé), Christian Rasch, analiza los efectos de la crisis financiera en los precios internacionales del grano.
Por: Agustín Ortíz
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Los precios del café han caído US$20 en la última semana, debido a la falta de liquidez en los mercados bursátiles derivado de la crisis financiera mundial y el retiro de los fondos de inversión, lo cual tiene nerviosos a los productores. El quintal de café arábiga para entrega en diciembre cerró ayer a US$114, su nivel más bajo desde julio de 2007 y han perdido la tendencia alcista que traían desde 2002; la combinación preocupa a los caficultores cuyos costos de producción se han disparado en los últimos meses a raíz del alza de los fertilizantes, fungicidas, fletes, seguros, etcétera. En la mente de los caficultores aún permanece el recuerdo de cuando los precios tocaron los US$38 por quintal, en agosto de 2001, provocando una crisis de grandes proporciones en el agro rural. Cuál es el escenario para el café, en el mediano plazo, ante la caída de los precios internacionales del grano? – Los precios se estabilizarán eventualmente debido a la incertidumbre, los mercados exageraron la tendencia bajista. Los precios se encuentran por debajo de los costos de producción para los productores de café arábigo. ¿Qué pasaría si el precio del quintal de café cae por debajo de los US$100? – El año pasado, los precios retrocedieron a ese nivel y luego se recuperaron. Debido al incremento en los costos de producción, actualmente, ese nivel se ve improbable, el precio del petróleo es todavía alto comparado al año pasado. Si se dice que los actuales precios internacionales han alcanzado los niveles de los costos de producción, incluso, por debajo de estos, ¿qué impactos reales se esperarían sobre los productores? – Se reduciría la inversión en los cafetales, lo que impactaría los rendimientos para la próxima cosecha. ¿Están preparados los productores nacionales, principalmente los pequeños, para enfrentar esta situación? – Sí, Guatemala ha impulsado la calidad del café y denominaciones de origen para diferenciar el café de los mercados de materias primas. También se ha enfocado en estimular y apoyar el consumo interno. El problema actual es a nivel global, la falta de liquidez está fuera de nuestro control. El sector cafetalero tendrá que ser más creativo. ¿Cuánto podrían soportar los productores la caída de los precios? – Existen las leyes de la oferta y demanda, si los precios exageran la baja, la producción caerá en Guatemala y otros países productores de café de especialidad, esto fue lo que ocurrió a principios de la presente década. ¿Qué impacto esperaríamos en la economía nacional, la balanza comercial y los ingresos fiscales? – La incertidumbre puede reducir la inversión, reducir las exportaciones que como consecuencia afectarían el ingreso de divisas ¿Cómo afectaría a las actividades conexas a la producción del grano la caída de precios? – Afectaría los ingresos en las zonas productoras de café, donde se benefician los transportistas, los mercados, las gasolineras, la población, etcétera. ¿Cuál es el panorama para el empleo que genera la industria cafetalera? – El café es el mayor proveedor de empleo en el área rural, 75 mil empleos fijos y más de 500 mil empleos eventuales. ¿Se podría repetir una crisis como la que vimos en 2001? – No lo creemos, el panorama de oferta y demanda del café es sumamente constructivo, el consumo ha despertado debido a que el café, además de ser una bebida deliciosa que representa un estilo de vida moderno, tiene una serie de beneficios para la salud. El café sigue siendo una bebida barata. Aún con una recesión mundial, la gente seguirá tomando su cafecito, la baja de precios estimula el consumo en países que cuentan con menos ingresos, pero especialmente estimula el consumo interno. |
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