En este mundo lleno de malas noticias, de olvido de valores morales, crisis económica, narcotráfico creciente, asesinatos en aumento, con la corrupción reinante en la administración pública y la incrustación de la delincuencia en los entes obligados a brindar seguridad a la ciudadanía, incluyendo a los recién graduados de la flamante Academia de Policía, tan bien asesorada y arropada por “expertas instantáneas” en seguridad; en medio de esto, una buena noticia. Por fin una acción solidaria y esperanzadora. En el mes de septiembre, el presidente Álvaro Colom acompañado de su esposa, Sandra Torres de Colom, inauguró el primer "Comedor Solidario", como parte de los beneficios para la población más necesitada del país, promovido por el tan vilipendiado Consejo de Cohesión Social. Este comedor está ubicado en las antiguas instalaciones de Fegua, y se espera sea el primero de muchos. Pero, ¿qué buscan estos comedores?, pues brindar a los más necesitados una alimentación digna a un precio simbólico. Desayuno por Q1 y almuerzo por Q3, realmente están al alcance de cualquiera. Sin embargo, desde el primer día, estos comedores tuvieron detractores, y de inmediato salió la tan gastadita frasecita: “Dale un pescado a un hombre, lo alimentarás por un día; enséñale a pescar, lo alimentarás por una vida”. Y bla, bla, bla… estas frases sobre todo provinieron de aquellos que tienen unas libras de sobre peso y la comida, la casa, el carro y los ahorros en el banco bien garantizados. Yo, hoy felicito al presidente Colom y a su dinámica esposa Sandra, porque creo que a los pobres hay que enseñarles a pescar sí y a sembrar también, como diría Acisclo, pero para los que hoy necesitan comer y no tienen trabajo, ni ahorros, ni nada de nada,ß y ellos son miles, un desayuno a Q1 y un almuerzo en Q3 puede ser la diferencia entre vivir o morir.
Unos dirán que esto es populismo, yo digo: es amor al prójimo; otros dirán que doña Sandra quiere ser presidenta, yo pienso: talvez; y habrá quien diga que es antieconómico y yo les contesto que sí, pero también les digo que en esos comedores he visto comer a personas en extrema pobreza que logran satisfacer su hambre, esa que ellos, los detractores, nunca han sentido. Dios quiera que pronto no se necesiten esos comedores y que todos tengamos trabajo bien remunerado, pero mientras eso llega, bienvenidos sean los "Comedores Solidarios". Amén.
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