ARMAS
Desinformación, ideología e ignorancia del tema. ¡Diputado acusa al Ejército de un “negocio sucio de armas”! ¿Más chismes? ¿Datos y pruebas? ¡Qué cortina de humo! ¿Cuál es la idea? ¿Detener el crimen o sonar bien; zafar bulto y esconderse tras idioteces? Fácil acusar a “las armas” y fácil restringir, pero, ¿a quién? ¿Al criminal? ¿Somos ingenuos? La incapacidad del Estado no se debe justificar con tristes excusas. Es incapacidad y punto. Aceptémoslo y arreglémoslo. Tampoco más paja de expertas(os) en vivir bien a cuesta nuestra. Ellas armadas y bien protegidas y nosotros pagando la cuenta y bien jodidos. La ley debe imponer sanciones fuertes. Hay una propuesta buena; endurece penas, reclasifica y no restringe. ¿Por qué no aprobarla? Las autoridades deben hacerla cumplir y los jueces aplicarla. ¡Fácil! No más excusas. ¡Fuera incapaces! Pero que la población, de nuevo, no pague la factura. El colmo es legislar para prohibir defendernos. Tampoco queremos conocidos parásitos internacionalistas, Rebeca Peters, opinando ni poniendo “presión” en nuestro país. ¿Restringir al ciudadano? No funciona. Se debe castigar, certeramente, a quien infrinja la ley, punto. ¡Ya no más expertas(os)! ¿Pasar esto a Gobernación? Idea patética. Ni de broma. Diputados decentes, los hay, legislen pro Guatemala y sigamos ¡adelante!
WALL STREET
¿“Salvar” la situación utilizando la misma fórmula que los quebró? ¿Esperan diferentes resultados haciendo más de lo mismo? Quiebra de bancos y burbuja financiera es como “el mercado” se manifiesta enfermo, es un síntoma y habría que dejar que se corrija y acomode. ¡Solo! El “paquete” que se aprobó continúa distorsionando el asunto, pues ¿cómo es que lo resuelve? Lo que se hizo es postergar pero agrandar el clavo. Tampoco es el final de la economía de mercado ni el auge o retorno del comunismo o socialismo, difícilmente. Es el final de una etapa reciente de especuladores irresponsables (mafiosos), intervención distorsionadora del Estado y de inversionistas ingenuos. Todo sonaba “maravilloso”. Esto sucede periódicamente. No es la primera, tampoco será la última. Quienes dan brinquitos de alegría asumiendo que es el final de la economía de mercado recuerden que el mercado, libre, no es perfecto pero sí el que mejor funciona, siempre se corrige y endereza. Les guste o no, así es. ¿El Estado? Debe garantizar contratos, no “dirigir” economías. ¡Ánimo Guatemala!
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