La extradición del ex presidente Alfonso Portillo nos sorprendió a todos, y parece ser que el hecho de que se presentara a la justicia y no fuera a prisión ha provocado enojo a muchos ciudadanos. Sin embargo, ayer se aclaró que Portillo no es inocente. Una pena pequeña, pero al fin y al cabo una pena que demuestra que es culpable. Hay que cambiar la ley para que la corrupción sea castigada en la dimensión que merece, porque si no todos salen libres, aunque sean culpables.
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