Las manos en la cabeza de Rafa González, el jugador que más oportunidades de gol generó; las lágrimas de varios de sus compañeros; y el entrenador argentino felicitando uno por uno a los jugadores chapines al final del partido lo dicen...
Por: Félix Mencos
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Las manos en la cabeza de Rafa González, el jugador que más oportunidades de gol generó; las lágrimas de varios de sus compañeros; y el entrenador argentino felicitando uno por uno a los jugadores chapines al final del partido lo dicen: el esfuerzo derrochado sobre la duela del gimnasio de Brasilia fue de nuevo voluminoso por parte de la Selección de Guatemala de futsal. Otra vez quedó demostrado, pese a la derrota 2–1 contra Argentina (con un final cardíaco, cuando parecía que los chapines podían empatar sensacionalmente), que este equipo estaba decidido a competir y a figurar en el Mundial brasileño. Y lo hicieron, con una actuación que quedará grabada en las mentes y las retinas de todos los aficionados al fútbol de nuestro país. Y de los que no lo son. Varias enseñanzas quedan de esta meritoria actuación de la patrulla dirigida por Eduardo Estrada en Brasil. Su preparación intensa, con gran esfuerzo y dedicación de parte de sus integrantes. Su gran capacidad de juego, con un conocimiento técnico y táctico vasto de su deporte. Y su dirección técnica criteriosa, en un ex jugador, El Zancudo, que fue ejemplo de profesionalismo, entrega y capacidad técnica en el fútbol once nacional. Principalmente, hay que alabar la férrea decisión de este grupo, de sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, de trascender en una competencia al más alto nivel. Lo lograron, y con las cuotas más altas de capacidad, esfuerzo y sacrificio dentro de la duela… |
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