Críticas y más críticas: en la campaña presidencial de Estados Unidos los ataques personales y las propuestas se suceden uno tras otro.
Por: Redacción
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Luego de un ataque viene el siguiente. Barack Obama, el contendiente demócrata a la Presidencia, se ha concentrado en criticar el plan económico de su rival republicano, John McCain, quien, a su vez, no desperdicia oportunidad para cuestionar las habilidades, experiencia o amistades del rival. Así las cosas, Obama se burló del plan de McCain de destinar US$300 mil millones para comprar hipotecas incobrables (que dio a conocer en el segundo debate sostenido el martes), al considerar que con ello se premia la mala conducta de los prestamistas. Habló en Ohio, estado crucial por su alto número de colegios electorales (20) y que votó en las últimas dos elecciones por George Bush, pero donde ya registra leve ventaja. Un día antes estuvo en Indiana, feudo republicano desde 1968, para referirse a la problemática financiera. Por su parte, McCain continuaba en su afán de sembrar dudas sobre los antecedentes y carácter de Obama, aunque sus simpatizantes no se muestran aún satisfechos. Ayer, el candidato escuchó reclamos para que radicalice aún más su campaña, que estrenó un anuncio en que se llama al rival “demasiado peligroso para Estados Unidos”. En un encuentro con votantes en Wisconsin, un seguidor negro le pidió que golpee a Obama “donde duele”. “Se lo suplicó, se lo suplico”, afirmó entre aplausos, antes de que McCain lo abrazase. Otro aseguró que él y otros seguidores están “muy enfadados” por cómo no está explotando los defectos del rival. “¿Cómo llegamos hasta aquí?”, afirmó sobre la ventaja de Obama en las encuestas. McCain nunca se ha sentido cómodo hablando sobre economía, y la estrategia de campaña obedece a que en esta coyuntura es mejor pasar al ataque. Y las arengas parecen funcionarle: a cada mención del apellido Obama sus simpatizantes empiezan a abuchear. “No podemos cambiar el sistema con alguien que jamás ha luchado contra él”, es una frase repetida. Además, se sigue mencionando la relación que tuviera en la década de 1960 con el radical William Ayers y con Anoin Rezko, un criminal convicto. (AP, DPA, International Herald Tribune, El País) |
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