Ya bastante maltrecha se encuentra la justicia como para que, además, se nos siga confundiendo y, así, un editorial de prensa se queja lastimero de que el presidente Colom sea “benigno y complaciente”, al referirse a la fianza que se fijara al ex presidente Portillo. La pregunta al editorialista se hace necesaria. ¿Y qué jocotes tiene que ver el presidente con los jueces? Comentarios como los de ese editorial son los que hacen que los procesos por corrupción, se frustren en el pantano de las pasiones. Hace bien el Gobierno de la República en no inmiscuirse en los procesos judiciales, que eso es lo que prostituye la justicia y, es más, compromete la posibilidad de que se obtengan resultados. ¿A qué ha llevado la politización de la justicia que se hiciera por el gobierno de Berger? Antes bien, si algún delito hubo, este vino a hacer, con su torpeza, que la persecución sea imposible. El mismo editorial se queja del monto de la fianza y dice que se trata de una “sanción” judicial que ofende al ciudadano. La verdad de las cosas, amigo lector, es que la fianza no es sanción alguna, sino la simple caución económica que, a juicio del juez, garantiza la presencia del imputado en el proceso. Es grave que un editorialista de prensa confunda lo que son beneficios, con sanciones, y que pretenda hacer de la fianza, una sanción, tal y como lo hiciera el Estado Mayor Presidencial de la época cuando se encargara de que aquel juez, Solórzano, separado después del Organismo Judicial por favorecer al narcotráfico, lo había hecho siempre, me fijara la fianza más alta que jamás se haya dado en nuestra historia, Q6 millones, ¿se recuerda? Las mentalidades del lamento son las mismas que hacen de la prisión preventiva una sanción, faltas de la capacidad y del temple, para lograr que se produzcan las condenas. ¿Qué diferencia existe entre los linchamientos y la instrumentalización de la justicia?
Ya en el colmo de los colmos, el editorialista se preocupa porque la decisión del ex presidente Portillo pueda constituir una “estrategia de distracción”… ¡Puchis! ¿Pero es que acaso no se ha dado cuenta de que no es sino la Prensa quien sirve la información y que, en consecuencia, tendría que contar con su concurso? La verdad de las cosas es que no cabe a estas alturas un llanto histérico por lo que no son sino los resultados de la propia incompetencia.
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