¡Quebrátela! gritó una bestia parlante a otra… esta también fue la última expresión que oyó una laboriosa mujer guatemalteca, madre de cuatro pequeños, previo a escuchar una detonación que provocaría que una bala se alojara en su cabeza, quitándole la conciencia… y luego la vida.
Días antes había sido secuestrada; individuos fuertemente armados hicieron el alto a su familia, intentando secuestrar a los pequeños. La valiente madre se negó a entregar a sus hijos y se ofreció ella… yéndose con los malvivientes… para nunca regresar. Empezó el suplicio una linda familia con valores… los malhechores creyeron que la prosperidad de una familia, más trabajadora que rica, les daba el derecho de arrebatarles el fruto de su trabajo.
Las negociaciones incluyeron torturas y ultraje… culminando en una suma que se entregó, pero… siempre la mataron. Nada les importó la orfandad de los pequeños o la tristeza y falta permanente que esa buena mujer les haría a todos quienes la amaban. Lo único que importaba a los cobardes –que sobradamente merecen la pena capital– era demostrar “su poder”… pues su impunidad está garantizada. Luego de recibir el dinero, tuvieron lo suficiente para pasar unos días de “grandeza” entre prostitutas, alcohol y drogas… la familia pasará –el resto de su vida– marcada por el infortunio que provocó su trabajo tesonero y honrado… y la selva en que vivimos.
¿Y las autoridades?, “bien, muchas gracias”, viviendo cuales jeques, bien cuidados, bien comidos y muy viajados. Disfrutando de la vida y olvidando –sin pudor– sus promesas de campaña. Nada de 700 mil nuevos empleos, nada de “terminar” con el crimen en seis meses.
Con nueve meses en el poder, ha nacido –otra vez– el engendro del continuismo, el cual se alimentará de abuso, transa y amiguismo. ¿Y el Vicepresidente y su probidad, y su oferta de transparencia y trabajo duro?, “bien, muchas gracias”, no se nota lo que parecía que era… simplemente es comparsa de la ignominia y también –por supuesto– goza de las mieles del poder… eso sí, ha ordenado –con nuestros impuestos– cuidar al corrupto Portillo.
¿Y los medios de comunicación? En lugar de repudiar –con tesón– el “Baño de Sangre 2008”, prefieren dar sendos espacios a los apátridas que se visten de honrados… con tal de llegar a presidir el Congreso; como si hubieran diferencias entre la “próspera empresaria” Baldetti que se compró una mansión en Juan Gaviota cerca de las elecciones; el soldado de los Colom, Taracena que –sin inmutarse– declara la sumisión del poder Legislativo al Ejecutivo; el adorador de corruptos, Crespo o, el opositor de la ley de libre acceso a la información, Rayo.
“Sin duda”, la prioridad de nación es elegir entre estos “ejemplares” guatemaltecos… y no parar el baño de sangre de gente inocente. ¿Y la PDH?, lista para defender a los asesinos si algún día los atrapan.
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