La fundación ofrece cirugías de alto nivel con un bajo índice de complicaciones a pacientes
de avanzadas edades, que padecen de enfermedades degenerativas en las articulaciones.
Por: Alejandro de León
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La mujer de 57 años está acostada en la sala de operaciones, anestesiada de la cintura para abajo. Una manta impide que vea al médico que, bisturí en mano, ha terminado de colocar el torniquete en su muslo derecho y se prepara para realizar la incisión. Una línea, dibujada con marcador sobre la rodilla, señala el camino a seguir por la navaja. El torniquete funciona, no ha salido sangre. “Este tejido morado no es normal”, explica el cirujano Guillermo Claveri. “Vamos a quitárselo y, después, el cartílago”. Cuarenta minutos más tarde, la operación ha terminado. La prótesis ocupa el lugar que el cartílago artrítico dejó de proteger hace algunos años. A la mujer le esperan seis semanas de recuperación. La fundación Guatemalteco–Americana de Cirugía Ortopédica Avanzada, o Fundaorto, de la que Claveri es presidente, opera a personas de escasos recursos, principalmente aquellos en edades avanzadas que padecen de enfermedades degenerativas en la cadera o las rodillas. “En Guatemala no se le presta mucha atención a los adultos mayores, normalmente es a los niños”, explica. La implementación de una prótesis es necesaria cuando el desgaste de la articulación es tal, que los huesos topan uno con otro, produciendo un dolor que puede llegar a ser incapacitante. A partir de 1995 (año en que nace Fundaorto) hasta la fecha, 1,400 personas han sido operadas en un tratamiento que Claveri describe como “de alto nivel, con un bajo índice de complicaciones”. Antes de 2002, la fundación regalaba la prótesis al paciente de pocos recursos, pero los gastos hospitalarios corrían por su cuenta. En 2002, Jorge Sarmiento, músico y compositor guatemalteco, se sometió a la operación. Encantado con los resultados, agradeció públicamente a Fundaorto, y esto atrajo la atención del Congreso. Desde entonces, asigna un monto anual destinado a la fundación, razón por la que los pacientes, en su gran mayoría mujeres (un 75 por ciento), pueden recibir de manera gratuita hasta el 90 por ciento de este procedimiento, que normalmente cuesta entre Q50 mil y Q60 mil. El programa también cuenta con el apoyo de los médicos extranjeros que cubren sus propios gastos y no cobran honorarios, y donaciones privadas. |
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