En lo que queda del año, el programa deberá llegar a la misma cantidad de municipios que los atendidos en los primeros seis meses.
Por: Alejandro Pérez
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El cumplimiento de las metas del programa “Mi familia progresa” para este año requiere que, en los próximos dos meses, se cubra la misma cantidad de municipios que en el último semestre. Por ello, el Consejo de Cohesión Social (CCS) ha apresurado el paso. El programa llegó ayer a Cuilco, Huehuetenango, el vigésimo segundo municipio de los 45 identificados como los más pobres del país. Esto representa la mitad de la cobertura planificada. Entre las metas de Cohesión Social se encuentra que en diciembre se termine con esta etapa y que se entreguen las primeras transferencias a los 40 municipios que constituyen la segunda fase. Pese a la celeridad que se ha aplicado al programa, la nueva directora, Ana de Méndez, aceptó que estos objetivos podrían no cumplirse. La funcionaria aseguró que en su defecto quedarán censados todos los poblados que se beneficiarán en la segunda etapa. El CCS esperaba, además, que a partir de 2009 se cubrieran otras 40 comunidades para sumar 125. El ritmo de incorporación será de entre cuatro y cinco municipios por semana. Según la directora, es la situación de pobreza en el interior del país la que motivó a llevar más rápido la entrega de los recursos. El secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia, Salvador Gándara, indicó que el cambio se debe a que se incorporó más personal para trabajar en los censos, y a la experiencia que se ha adquirido en los primeros municipios. De Méndez señaló que tratar de agilizar los procesos es la única diferencia que tiene el programa con su administración, y que no se ha realizado ningún cambio al programa que dejó su antecesora, María Castro. “Seguimos un plan estratégico que no depende de las personas”, agregó. Édgar Ajcip, ex director del Fondo Nacional para la Paz (Fonapaz), consideró que el cambio de autoridades es una buena oportunidad para comprobar como está diseñado el programa y su impacto en la erradicación de la pobreza. Persisten las dificultadesLlevar a la práctica el programa enfrenta los mismos problemas que cuando se empezó en los municipios piloto. Los censos deben repetirse, debido a la renuencia de los pobladores de que se les registre como beneficiarios.Fue en Tacaná, San Marcos, donde se manifestó con más fuerza el problema. En este lugar no se pudieron realizar los censos y quedó suspendido hasta que se concluya la primera etapa. Gándara declaró que el municipio tiene desconfianza por el conflicto de la minería, pero que las autoridades del lugar ya se acercaron para que se intente de nuevo el censo. Tacaná podría quedar relegado para la segunda etapa. |
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