El pueblo de Guatemala ha sido objeto de una burla más por parte de los traidores a la patria que se escudan en el Gobierno, el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia, con eso de la pantomima de la captura de Portillo.
Pan y circo, barato, rascuache, es lo que hemos recibido de las autoridades llamadas a poner orden y velar porque triunfe la justicia.
Esos mismos traidores son los que han hecho de nuestro país un prostíbulo gigante, donde los criminales autores de secuestros, contrabando, narcotráfico y todo acto de corrupción, son protegidos. A ver qué dice la flamante comunidad internacional o el Procurador de los Derechos Humanos.
En este país el crimen paga, y la vergüenza pasa, mientras el pisto robado queda en casa.
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