“Ser pequeños y pobres no significa que nos venderemos al mejor postor”.
Por: Gabriela Lehnhoff
El presidente Álvaro Colom fue de gira a Taiwán, lo cual parece fortalecer los vínculos que este país tiene con el Gobierno de Taipei. ¿Por qué no establecer relaciones diplomáticas con China?La pregunta también podría ser: ¿por qué no procuramos lo mejor de ambos mundos? China y Taiwán tienen un litigio de reconocimiento de soberanía y más temprano que tarde lo resolverán. No tenemos por qué tomar partido pero tampoco aceptar condiciones impuestas. Nosotros escogemos a nuestros amigos y procuramos los términos de relación más convenientes. De eso también trata la diplomacia. Este es un caso único de la historia.¿Qué significa tomar lo mejor de ambos mundos?Que podemos, por ejemplo, apoyarnos en Taiwán para entrar más ventajosamente al mercado chino. Taiwán tiene inversiones directas en China, desde hace años, superiores a los US$80 mil millones; es el primer inversionista extranjero individual. El interés económico (y de transferencia tecnológica) ya no reconoce fronteras ideológicas ni, como en este caso, litigios de soberanía.¿Son mayores los beneficios que Guatemala puede obtener de mantener sus relaciones diplomáticas con Taiwán de lo que representaría establecerlas con China, el tercer socio comercial de Latinoamérica?Lo más conveniente para Guatemala es una negociación de Centroamérica en bloque, porque me temo que como país –por economías de escala- no estamos en condiciones de aprovechar óptimamente el mercado chino. Seríamos (oficialmente, pues ahora hay mucho contrabando) importadores netos. Pero esa opción ya no es enteramente viable, pues Costa Rica caminó sola.Aún se puede hacer una negociación con el bloque que queda, pues nuestro PIB sumado nos hace la sexta potencia económica de Latinoamérica. Y este es un momento en que hay que pensar así, pues el mundo está en el umbral de una recesión severa, de precios a la baja de materias primas, así que debemos diversificar mercados y que el esfuerzo de escala valga la pena: no hay que pensar sólo en China y Taiwán, hay que ver el continente Euroasiático en conjunto: India, Corea del Sur, pero también Rusia y países del este y centro de Europa. Allí podemos estar presentes como región: con embajadas y consulados centroamericanos… nuestros presupuestos no dan para más, ni nuestro escaso personal calificado. En Costa Rica, China tiene contemplado un paquete de ayudas por US$430 millones. ¿Podría hacerse una oferta similar a Guatemala?Me parece que el que rompió primero filas tiene las mejores condiciones. Lo que hay que plantear es una política de cooperación integral con Taiwán que nos rinda a mediano y largo plazos y en múltiples dimensiones. Taiwán estaría preparada para discutir propuestas ambiciosas, pero no las hemos diseñado.Como buenos políticos –no estadistas- nuestros gobernantes procuran la relación del día a día. Estoy convencido de que Taiwán tiene condiciones y voluntad de profundizar las relaciones y la cooperación. Es asunto de hacerles una propuesta seria, y mejor si es conjunta de la región. Sin explorar esa posibilidad es aventurado lanzarse a los brazos de China, pues nos podemos quedar sin ninguno. En materia de relaciones bilaterales y multilaterales hay que ser serios. La política exterior debe tener una buena dosis de pragmatismo, sentada en objetivos de estado. Como en la vida, hay una dimensión que no la otorga el tamaño de la economía, ni la fuerza bélica o la extensión del territorio... es el tamaño de la dignidad. Ser pequeños y pobres no significa que nos venderemos al mejor postor. En octubre de 2007, China declaró a Costa Rica como destino turístico recomendado en América Latina. ¿Le convendría a Guatemala tener un flujo de turistas chinos?Claro que sí, y también coreanos, tailandeses, australianos… Tenemos todas las condiciones –y necesidades- para ofrecer un mejor destino turístico en la región. Pero tenemos que mejorar las condiciones internas de seguridad. Ni por muchas relaciones diplomáticas que establezcamos con China, su Gobierno nos recomendará ante sus ciudadanos como destino turístico si éstos van a estar en alto riesgo.La relación diplomática con Taiwán fue labrada durante la Guerra Fría y después de la caída del muro de Berlín en 1989 los gobiernos decidieron mantener esa relación. Esos parámetros ya son caducos, pero aquí lo entendemos tarde. Eso, sumado a la fragmentación de Centroamérica en ciertas materias donde podemos ganar, nos hace actores pasivos. Este tema se debería debatir ampliamente, pues también se vuelve un mito: creemos que Taiwán sólo trabaja con altas esferas de Gobierno sin fijarse en el resto de la sociedad, mientras pensamos que China tiene todo el dinero del mundo y está presta a abrir el chorro. Hay que desmitificar este supuesto dilema. |
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