El cantautor español llega a Guatemala con su séptimo disco bajo el brazo. Se presenta el miércoles en Trovajazz.
Por: Jorge Sierra
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Las canciones se cifran en sus experiencias, sentimientos, pensamientos y preocupaciones. Es un nuevo modelo de cantautor, con vocación de experimentador. Ismael Serrano (34 años), con su guitarra y su característico timbre de voz que recuerda a Joan Manuel Serrat, ha concretado siete álbumes, incluido el nuevo, Sueños de un hombre despierto. Ahora este trovador, que se reconoce “optimista”, originario de Vallecas, España, llega a Guatemala por primera vez para ofrecer un único concierto, el miércoles 15, a las 20:30 horas en el Café teatro Trovajazz (7a. avenida 4-57, zona 4). En la nueva placa discográfica no sólo se escuchan ecos de los Beatles, Ravi Shankar, del tango y la samba, entre otros, sino también historias como Casandra, donde utiliza el mito de esta diosa que recibió el don de la adivinación para hablar de la codicia humana; Nana para un niño indígena, en el que hace su reconocimiento de la deuda histórica con los pueblos originarios de América Latina y Somos, donde reivindica el género de la trova. Estos ingredientes en su obra son motivo de conversación en esta entrevista para elPeriódico. El nuevo disco habla de sueños. ¿Ismael es soñador?- Quizá lo que defina al ser humano sea su capacidad para soñar despierto. Estar despierto supone estar atento a la realidad que le rodea, ser capaz de emocionarse ante lo que ocurre, ser permeable de forma que pueda entender la lucha, la tristeza, la alegría, la esperanza ajena como propia. En este estado de vigilia, el ser humano sueña, con un mundo mejor en lo personal y en lo colectivo. Y esos sueños abren ventanas a la esperanza, como certeza de futuro. De ahí el título del disco, extraído de una frase atribuida a Aristóteles: “La esperanza es el sueño de los hombres despiertos”.Se muestra optimista.- Tengo fe en el ser humano. Creo que si recuperamos nuestra esencia de animales sociales, la empatía que nos permita sincronizarnos con el prójimo, seremos capaces de asumir la responsabilidad de labrar nuestro propio destino, de mejorar nuestro entorno y el de los demás, de romper la burbuja que nos aísla, de acercar la certeza de que ese otro mundo mejor es posible.En sus canciones formula una nueva mirada del mundo.- Lo que uno propone son espacios de encuentro. En una sociedad atomizada, la música puede contribuir a tejer redes de comunicación y solidaridad que nos hagan entender que no estamos solos, que compartimos preguntas, sentimientos, que compartimos en definitiva esa búsqueda de una nueva sensibilidad en todos los ámbitos.¿Podría decirse que este nuevo disco resume un caudal de experiencias y anhelos? ¿Es el mejor para usted?- En efecto, en cada disco uno intenta imprimir todo lo aprendido, toda la experiencia acumulada. En lo personal, en lo musical, en lo poético. Se trata de encontrar también una voz propia que te ayude a exorcizar los miedos que te acompañan, de hacer la crónica social y sentimental del mundo que te ha tocado vivir. El último disco siempre es el más cercano, porque retrata el estado anímico, creativo, del tiempo en que se hicieron las canciones.¿Por qué el público guatemalteco tendría que ir a escucharlo?- Les invito a soñar mundos mejores a través de una música que atiende a la palabra, que trata de comprometerse con la realidad. Les invito, como decía antes, a abrir ventanas a la esperanza, a que entendamos que no estamos solos. En los momentos de adversidad, sentirnos acompañados nos hace más fuertes, más conscientes de nuestra capacidad para cambiar las cosas. |
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