El cero enorme contra Trinidad y Tobago del sábado complica las posibilidades de clasificación para Guatemala: hay que ganar puntos en dos juegos como visita.
Por: Félix Mencos
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“El resultado no fue ni bueno ni malo; no perdimos y seguimos emparejados en la lucha; aunque se complicaron las cosas, porque jugamos de visita los dos últimos partidos y ellos (los trinitarios) los tendrán de locales”. Esas fueron las declaraciones de Ramón Maradiaga, técnico de la Selección de Guatemala, que levantaron todo tipo de reacciones tras el 0-0 contra Trinidad y Tobago el sábado por la noche en el estadio Mateo Flores. Risa, incredulidad, crítica, decepción y muchos comentarios sarcásticos han generado esas palabras del Primitivo, tras un empate que aplacó muchos de los sueños chapines de “asistir a un Mundial”. Todos marcadosEl colombiano Francisco Maturana, técnico de Trinidad y Tobago, lo dijo antes del partido: “Tengo un equipo con jugadores que han actuado en un Mundial; y saben que este es un paso para ir a otra Copa del Mundo”.Y El Primitivo Maradiaga expresó en la conferencia posterior al partido: “Cerraban (los trinitarios) el campo a todo su ancho y no nos permitían ganar en el 2-1 contra sus jugadores. Enfrentamos a un equipo muy experimentado que nos dificultó hacer lo que queríamos”. Agregó: “Con un hombre más, nos desesperamos e insistimos en jugar por el centro, donde ellos tenían agrupados hasta siete y ocho jugadores. Centralizamos mucho nuestro juego y nos equivocamos”. A los mayores generadores de fútbol de Guatemala, El Pando Ramírez, Fredy García, Marco Pappa y luego José Manuel Contreras y Gonzalo Romero, los trinitarios los marcaron a muerte cuando encaraban de frente al marco rival. Sólo gozaron de mínimas libertades cuando recibían de espaldas al área contraria. El Loco Mario Rodríguez no jugó mal por el centro del campo, pero tampoco pudo hacer valer mucho su velocidad en esa zona y cuando fue a la punta derecha, especialmente en el segundo tiempo. Y a Carlos Ruiz lo rodearon con una telaraña de marcadores cada vez que quiso recibir el balón; y tuvo que “huir” a respirar por otras zonas del campo… Sin peso ofensivoLa Selección de Guatemala, evidentemente, no tuvo peso ofensivo; y mucho menos desequilibrio y contundencia de gol.Y así era muy difícil romper una defensa y medio campo trinitario que eran un auténtico muro; y en riesgoso agregado, se sufrían los contragolpes de dos veloces y expeditivos punteros, Carlos Edwards y Chris Birchil, y de un atolondrado pero peligroso y correlón Jason Scottland por el centro del campo. En suma, una Trinidad y Tobago de muy parca calidad, pero con una humilde disciplina táctica dentro del campo, metió el partido a la congeladora –y más cuando tuvo un jugador menos dentro del campo–; y Guatemala no pudo sacarlo de allí, afectado por sus propias carencias ofensivas. |
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