Este país debe encontrar finalmen-te sus caminos para institucionalizarse. Entre más tarde arremeta la tarea, más grande será el bulto de costos. Hay dos marcos de oportunidad a las puertas para fundir ese propósito. Uno es la reforma, actualmente en discusión, de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, y el otro la Ley de Servicio Civil, que debería de discutirse con sentido de urgencia.
En el debate de la reforma de la Ley Electoral debe recuperarse la idea de crear un instituto, funcionalmente asociado al Tribunal Supremo Electoral, para formar a los cuadros y a los dirigentes de los partidos políticos. Si el propósito declarado de esa reforma es institucionalizar el sistema de partidos y estabilizar el régimen político, esa es una ruta prometedora. Igual, la Ley de Servicio Civil debería establecer el marco para la carrera del servicio público, fijando los criterios profesionales de selección del personal, los escalafones de la carrera y su remuneración competitiva, la promoción por méritos y las sanciones, entre otros.
Desde luego, el marco normativo no es garantía por sí mismo de buenos e inmediatos resultados. Lo que hace buena una ley es que se aplique con convicción. Lo que vuelve una institución eficiente, es su proceso responsable, auditado, de edificación, que alcanza su cenit no antes de diez años, es decir, trasvasa tres gobiernos. Y la vida de la buena ley y de la institución eficiente es el recurso humano profesional, con mística de servicio, organizado bajo sistemas simples y claros sistemas, conducido por líderes que predican con el ejemplo.
Ahora bien, como las realidades no cambian por decreto sino por la voluntad organizada, debemos reconocer y valorar la gente de Estado, aquella que tuvo oportunidad de formarse por sí misma sea en el exterior y/o dentro de nuestro caótico sistema. Y esa gente de Estado la podremos intercalar en las dos corrientes de Gobierno que, indefectiblemente, se relevan cada cuatro años: una tiene vocación hacia lo social, mientras la otra tendrá preferencia por el mercado. Lo que distingue a la gente de Estado dentro de las dos corrientes es su lógica institucional. ¿Ejemplos? Lizardo Sosa, Catalina Soberanis, Víctor H. Godoy, Ricardo Marroquín, Otilia Lux, Francisco Jiménez, Juan León, Gabriel Aguilera, Mario R. Cifuentes, Francisco Calí, Luis Mijangos… podría llenar la página y sumar a otros que conozco menos o son menos conocidos.
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2 comentarios:
josue augusto perez figueroa: (2008-10-13 15:00:11 horas)
A mi juicio un ESTADISTA es como un padre de familia porque tiene que ver con el bienestar comun. En una familia como en un ESTADO hay que buscar el bien comun.
Un ESTADO no es mas que una familia agrandada. Si examinos las estadisticas demograficas nos damos cuenta que la poblacion es relativamente joven. Esa juventud quiere decir que no hay suficientes hombres maduros y con experiencia. Tambien podemas detectar que la piramide problacional es que hay pocos viejos.
Como manejaran estas cifras los ESTADISTAS mencionados por el columnista.
He tenido la oportunidad de ir disertar a los ciudadanos ilustres que forman parte del ejemplo, y todos ellos tienden a socialdemocracia, es decir que tienen que tomar en cuenta a la oligarquia para poder gobernar. Aunque han bregado en muchas areas de la administracion publica, no han destacado en su desempeno. No hay escuela de ESTADISTAS estos se forman desde muy temprana edad porque muestran intereses en la cosas del ESTADO.
El tema es de por si interesante pero no ha habido discusion publica sobre el tema. Los mencionados pueden ser buenos expositores y talvez logren alzar el vuelo, aunque para algunos de ellos puede ser tarde. EL ESFUERZO VALE LA PENA y lo demanda la patria.
Estadista no es un presidente electo y que ha ejercido dicho cargo, sino aquel en cualquier funcion publica ame a su pais y a sus habitantes y busque el bien comun.
No he visto que los propuestos hayan descollado pero puede que su experiencia, si la ejercitan pueden ser buenos prospectos en el FUTURO CERCANO.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
Edel Lopez: (2008-10-13 14:35:56 horas)
Comparto la opinión de Edgar Gutiérrez, en el tema de la LEY DE SERVICIO CIVIL. Existen personas de Estado que dentro del gobierno pueden ser el Capital Humano que se necesitan para la funcionabilidad del mismo. No Politicos.
Todos los nombres indicados y otros que son menos conocidos, los he visto trabajar en instituciones privadas donde les pagan mucho mejor que el Estado. Sin embargo ese no es el tema, porque con una carrera dentro del Estado podrian sentirse mejor, ya que nacieron, viven y mueren sirviendo a toda una población, con proyeccion social.
Y, para no ir muy lejos, puedo decir que Edgar Gutierrez tiene ese perfil, solo que acompañado de un poco de politica.
El equipo de trabajo profesional/tecnico/idoneo para todo los Gobiernos se encuentra disponible, solo hace falta que alguien tenga dos dedos de frente y pueda ubicarlos, para hacerlos trabajar en equipo para nuestra querida Guatemala.
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