El programa de fertilizantes surge en el gobierno del presidente Portillo como un instrumento de la política agropecuaria. Estrategia que hizo un perfecto matrimonio con la política gubernamental, con un fuerte sesgo populista. Es de esos instrumentos de política que nacen para otorgarles a los actores sociales lo que piden. Sin embargo, la perversidad (o inocencia), es creer que la entrega de fertilizantes se convierte en un endeudamiento político para los beneficiarios, el cual se cobrará en las próximas elecciones, error en el que más de un ideólogo o político ha caído.
El Programa de Fertilizantes ha contado en los últimos años, en promedio, con Q145 millones, lo que representa el 11 por ciento del presupuesto del MAGA. Pero el mismo, desde su inicio, ha generado dos dudas fundamentales, a saber: a) los fertilizantes se otorgan a aquellos agricultores en situación marginal, los cuales realizan sus cultivos en suelos con fuertes pendientes. ¿No estaremos desperdiciando esa inversión por efecto de la erosión? y; b) desde la perspectiva social y política, ¿quién garantiza una distribución transparente de los fertilizantes, sin que existan tráfico de influencias? Bajo la lupa de la historia inmediata del país, estas dos interrogantes fácilmente se convierten en afirmaciones.
Es bien sabido que los impactos de la cantidad e intensidad de lluvia que nos acecha –como resultado del cambio climático– aumentan significativamente debido al acarreo de sedimentos, y se convierten en inundaciones, poblados enterrados, infraestructura dañada; además del aumento de la deuda del país para reconstruir los daños.
Ante dudas y evidencias de semejante magnitud, sería de mejor impacto que se implementara un Programa Nacional de Conservación de Suelos. Según el Perfil Ambiental de Guatemala (2006), el país cuenta con 5 millones de hectáreas (10 por ciento del territorio) en condiciones de erosión y erosión extrema, por lo que pareciera lógico que la inversión en fertilizantes se trasladara a la conservación de suelos, que al final, son cosas simples: curvas de nivel, barreras vivas, terrazas, entre otros. El cambio de rumbo es una decisión política, pero, ¿estamos en la capacidad de enfrentar a los poderes públicos (partido–electorales) y privados (negocios millonarios), que se consolidan en territorios de cobertura nacional, subnacional, municipal o comunal? La respuesta está clara.
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4 comentarios:
Rolando Alecio R.: (2008-10-15 16:56:38 horas)
El análisis del columnista es técnico, científico; y apunta a soluciones más ajustadas a la realidad guatemalteca.
Sin embargo; las prácticas de conservación de suelos no ocupan mayores espacios en los medios de comunicación, ni dejan mayores réditos politícos, ni financieros; tampoco hay grandes empresas beneficiadas con los contratos.
Por el contrario, en esa línea -la conservación de suelos-; la mayor parte del trabajo se centra en la asesoría técnica y en el fortalecimiento de las capacidades locales, en aspectos organizativos, para la adecuada transferencia e implementación de la tecnología apropiada. En esa obra, no hay sobra.
Entonces, la respuesta está clara.
juan fratti: (2008-10-15 16:53:28 horas)
Aunado a eso, habria que agregar, que el futuro del agricultor pequeño y mediano, es el de organizarse en cooperativas, y usar solamente abonos organicos, asi podria aplicar para vender sus productos con Asociaciones de Comercio Justo (Fair Trade), y si los cultivos son Organicos, es como una plusvalia agregada. Organismos como OXFAM, 10,000 Villages, y varios supermercados en EEUU, Canada, y Europa estarian interesados en ese tipo de productos.
Pedro A. Lvarreda Anléu: (2008-10-15 13:21:08 horas)
Agregado al comentario anterior debo mencionar: cada agricultor se benefició con una parcela y en conjunto acordaron ser copropietarios del bosque, para su conservacion. En esto trabajamos en equipo la Educadora del Hogar (Mauri) atendia grupos de señoras y niñas, el Promotor de de Clubs 4-S(lico) atendia grupos de niños y jóvenes , nosotros el equipo del proyecto de conservacion de suelos Michatoya y el Extesionista(varios), atendiamos a los agricultores adultos. Lo que deseo resaltar es que un programa de conseracion de suelos y aguas debe ser integral, involucrando a las esposas y a los hijos(a) para que aprecien los recursos naturales y los conserven.
Pedro A. Lavarreda Anleu: (2008-10-15 12:47:34 horas)
Estoy de acuerdo que es de suma urgencia la conservacion de suelos y aguas, principalmente en las partes altas de las cuencas hidrograficas. Un programa debe considerar incentivar a los agricultores, un caso es lo que hicimos en la Aldea Las Trojes Amatitlan: Los agricultores no eran propietarios de la tierra que cultivaban, entonces rechazaban la practicas de conservacion de suelos. Se formo el grupo de agriculores arrendatarios en cooperativa, y haciendo un esfuerzo unido compraron la finca y aceptaron las practicas porque las parcelas ya les pertenecian y se evitaron las inundaciones a la poblacion de Amatitlan.
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