Incapaz de recobrar el monopolio de la fuerza legítima.
Gustavo Berganza
Las fronteras guatemaltecas son espacios liminales, contradictorios, que suelen sustraerse al alcance de la ley y de las normas sociales convencionales, en donde se desarrolla una cultura muy divergente del conjunto nacional. La mano del Estado adquiere en esas zonas la consistencia de un ectoplasma, cuyos contornos se adivinan pero de cuyas amenazas no se esperan consecuencias.
En tiempos recientes, por más esfuerzos que se hacen para hacer del Estado una organización con presencia real, hemos visto cómo ha ido disminuyendo paulatinamente el espacio sobre el que en verdad impera. En el mismo centro de donde se supone emana su autoridad, la capital del país, el Estado debe negociar continuamente el control del territorio que teóricamente le corresponde, y con el agravante que dentro del mismo centro hay espacios que se dan por perdidos. Esa es la impresión, por ejemplo, que se obtiene al ver los obstáculos de concreto que cercan el barrio de El Gallito, en la zona 3 capitalina, y también surge al escuchar las conversaciones en las paradas de autobuses, en las que los usuarios intercambian impresiones sobre los asaltos que han presenciado o de los que han sido ellos mismos víctimas en el interior de las unidades del transporte colectivo.
La impotencia del Estado se ha hecho evidente por décadas en el sistema carcelario. En vez de ser estos centros lugares de castigo o de rehabilitación –según sea el criterio de quienes los analicen– funcionan como reductos concentradores de la delincuencia. Sus muros y su personal, en vez de ser instrumentos protectores de la sociedad, son elementos que sustraen del dominio del Estado y de la vindicta social a sus internos. Es otra zona, ubicada justo en el núcleo del poder represivo del Estado, sobre la cual éste carece de poder o para ejercerlo, debe negociarlo.
La captura en México el domingo de 15 personas presuntamente integrantes del cártel de Cali y socias del cártel del Golfo puede no tener relación obvia con la muerte, ese mismo día, de Lucila Martínez Zúñiga, Antonieta Hernández Cortés, rectora y celadora respectivamente del Centro Preventivo para Mujeres Santa Teresa. Sin embargo ambos hechos constituyen eventos que los servicios de inteligencia y análisis estratégico nacionales deben tomar en consideración para anticipar un mayor deterioro de las posibilidades preventivas y represivas del estado. En la medida en que México tiene éxito en combatir a los cárteles del narcotráfico en su territorio y en la medida en que el Estado de Guatemala es incapaz de recuperar el monopolio de la fuerza legítima, y no puede proteger a sus agentes ni a los ciudadanos, en esa medida nos convertimos en territorio de frontera para el crimen organizado. Ya lo dijo el subsecretario de Estado de EE.UU. a principios de junio de este año, durante su visita al país: Guatemala es la última frontera en la lucha contra el narcotráfico.
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2 comentarios:
Juan Carlos Garcia: (2008-10-21 10:55:59 horas)
Muy interesante comentario Sr. Berganza. Que pena que solo de este lado y muy pocos lo veamos asi. En cuanto a la capacidad del Estado para ejercer poder, se ha deteriorado a base creo, de lo corrupto que han sido nuestras autoridades que no han tenido una pizca de nacionalismo y todo su proceder lo han fundamentado en intereses personales unicamente. Otra vez, que pena.
GIL ZU: (2008-10-21 09:08:45 horas)
De donde proceden las armas que utiliza
el crimen organizado ?
Porque el trafico de drogas tiene como meta final los Estados Unidos ?
Que significan nuestras fronteras ?
El escritor mexicano Carlos Fuentes defi
ne la frontera en Mexico y Estados Unidos
como una cicatriz que no ha cauterizado en medio de dos naciones.la enfermedad
esta en ambos lados y no sana.
En cuanto a Guatemala veamos lo siguien
te : Nuestro territorio es transito para los
inmigrantes que se dirigen a Mexico y lue
go a Estados Unidos. Algunos se quedan
en Guatemala.
El narcotrafico en nuestro pais se suma a
los crimenes politicos y comunes desde
1954 con libertad de accion en un pais
en donde la corrupcion administrativa vie-
ne desde las mas altas esferas oficiales
hasta llegar a las maras.
No defiendo al Gobierno de Colom pero no es culpa solo de este gobierno. Hace años fue declarado un partido politico como el de La Violencia Organizada
El nuevo Presidente en Estados Unidos
debe de frenar y controlar la venta de ar-
mas cuyo Presidente es Bush padre y en
nuestro caso la Sociedad debe de unirse
y el gobierno entender que en un pais de
desigualdades el hambre, la pobreza y
la falta de trabajo no son buenos conseje
ros.. Mejorar los sistemas policiacos y
carcelarios caminan de la mano con el
bienestar del pueblo.
2 comentarios: