Además del vejamen sufrido y de los delitos que fueron perpetrados en su contra, tuvo que soportar, Jose Rubén Zamora, el no menos doloroso escarnio de la ingratitud y, así, los graves hechos perpetrados en su contra, los que ni siquiera fueron denunciados por él, imposibilitado como estaba para hacerlo, sino por aquellos que le encontraron inconsciente y gracias a cuya intervención, pudo salvarse, fueron puestos en tela de duda, al extremo de que quienes no debieron callar, callaron, y de que más de alguno se ensañó con insultos, escarnio y entredicho.
Tres de los responsables han sido capturados, captura que pudo hacerse porque las cámaras grabaron el momento en que hacían uso de sus tarjetas de crédito y hacían retiros de dinero, grabaciones que permitieron el reconocimiento de los responsables, y establecer el eslabón de la cadena, hasta llegar al inmueble dónde se encontraron, en poder de éstos, varias de sus cosas.
Ya había sido víctima Jose Rubén Zamora de un atropello aún más grave, aquel en que una cuadrilla paraestatal se introdujera en su propia casa y, en presencia de su esposa y de sus hijos, simulara varias veces la acción de ajusticiarle, puesta la pistola en la sien, disparando el arma descargada o contando el uno, dos y… no llegando a dispararle.
¿Se trata de un delito común este último que ha sufrido? ¿Fue aprovechado para perpetrarlo un momento de descuido y propicio para hacerlo? ¿Se trata, un vez más, del mismo mensaje de los mismos o de otros sectores de poder? ¿Se quiso acallarlo y, con su silencio, a todo un medio escrito, y más aún, a la prensa?
Esto es algo que deberá demostrar la investigación que se realice, aunque bueno es recordar que en este tipo de casos, es difícil que los hechores materiales comprometan a sus jefes: prefieren la cárcel que la muerte.
Las mafias están sumamente enraizadas y, tienen títeres y ejecutores por doquier. Jose Rubén Zamora, además de los delitos, hubo de sufrir dolorosos silencios, insultos e injurias. Las circunstancias, a estas alturas, salen sobrando: ha podido establecerse que los delitos fueron perpetrados, y son de carne y hueso los posibles delincuentes. Los delitos cometidos deben castigarse, y la investigación debe llegar hasta los últimos extremos. Una buena lección para todos nos deja este penoso caso: no se sume al dolor de las víctimas, además, el silencio, la ingratitud y el escarnio.
Estimado Señor Lemus:
Creí que con mi expresión, los "posibles" delincuentes, dejaba salvada la presunción de inocencia. Sin embargo, la referencia debió ser a los posibles hechores, que la otra da una connotación distinta y pareciera atentar contra tal presunción. Tiene Usted razón
G. Lemus: (2008-10-24 10:01:46 horas)
Estimado Lic. Valladares, me extraña de sobre manera que usted como ferreo defensor de el estado de derecho se atreva a condenar a los imputados sin que estos hayan sido scitados, escuchados y vencidos en juicio oral y publico como lo senala nuestro codigo procesal penal. Y me extraña sobre todo porque hace apenas unas semanas coincidia yo en su postura con relacion al caso de Portillo, mas por defender el proceso legal que por defender al imputado. Usted tiene que aceptar como abogado que el hecho que se encontrara a los acusados con las pertenencias de la victima no constituye en si que ellos sean los autores de los demas delitos que se les imputa, eso seria en si una asumpcion circunstancial y usted no lo hace notar en su columna de opinion. Acaso no es posible que los imputados hayan encontrado las pertenencias de el Sr. Zamora en algun otro lugar? Hoy si esta usted, en mi humilde opinion, dejandose llevar por sus sentimientos y su cercana amistad al Sr. Zamora para pasar por encima de el estado de derecho. Le guste o no le guste, los hayan agarrado o filmado "hasta con la corbata del Sr Zamora" estos señores son inocentes, hasta que se compruebe lo contrario y no solamente como usted plantea en su cuatro y quinto parrafo, si son parte de una conspiracion mas grande en contra de uno de los periodistas mas notables en el medio. Espero reconsidere su postura y aclare su opinion para el bien de los que le consideramos con admiracion. Y esto de nuevo no es por poner en duda la veracidad de los hechos, pero si en aras de la construccion de un sistema de justicia verdadero en Guatemala. Gracias.
Gerardo Lemus
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