La difícil promesa de las transferencias condicionadas.
Carol Zardetto
Uno de los grandes esfuerzos del Gobierno, es el Programa de Cohesión Social que gira alrededor de las transferencias condicionadas. La lógica del mismo es entregar sumas de dinero a las familias más pobres, para asegurar que los niños asistan a la escuela y obtengan buenos resultados escolares.
Muchos adversan el concepto, pues dudan de que pueda tener un impacto en el desarrollo a largo plazo. A la larga, dicen los detractores, el esfuerzo se convierte en asistencialismo. La crítica podría estar equivocada. Para empezar, traer dinero a los hogares más pobres puede coadyuvar a paliar uno de los azotes más implacables del desarrollo en nuestro país: la desnutrición. Aparte, con un adecuado control, la asistencia a la escuela con un adecuado monitoreo de los resultados, puede convertirse en un factor de equidad, pues más y mejor educación debería implicar mejores oportunidades en la vida para los niños.
Sin embargo, la cuestión no es simple. El problema de los programas de transferencias condicionadas es la dificultad que implica controlar a dónde se va el dinero y la efectividad de sus resultados. Para empezar, muchas veces el dinero extra que llega a un hogar no es empleado en los niños. Luego, se ha observado que resulta en extremo difícil controlar que efectivamente vayan a la escuela, cumpliendo con la condición que implica la transferencia y, más aún, que obtengan buenos resultados académicos.
Y es aquí donde todo el programa se encuentra con su mayor desafío: los niños que no van a la escuela, probablemente son hijos de padres que no creen en la educación. Entonces, un enorme esfuerzo es necesario a efecto de permear la cultura de tal manera que haya un cambio de paradigma en los propios padres. Si este valladar logra superarse, todavía hay otro obstáculo que sortear: la ineficiencia de las escuelas, el bajo rendimiento escolar generalizado. A menos que éste sufra una profunda transformación, pareciera un esfuerzo baladí: convertir en estrategia de desarrollo el apuntalar los hogares económicamente para que los niños vayan a la escuela a recibir una educación que no los sacará de la miseria.
Si el Ministerio de Educación no deja de lado su dinámica politizada y burocrática, y se sumerge de lleno en la estrategia de desarrollo que impulsa la equidad en los sectores más pobres mediante una educación de calidad, todo el esfuerzo que implica para el país el millonario proyecto de transferencias condicionadas, cae por su propio peso.
La línea entre ser un exitoso proyecto de desarrollo a largo plazo o una costosa inversión populista que solamente servirá para apuntalar políticamente a la UNE, es sutil. Para ganar credibilidad, el propio Gobierno debe motivar la auditoria financiera y social sobre dicho programa.
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2 comentarios:
josue augusto perez figueroa: (2008-10-24 20:49:44 horas)
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Sergio Quadrant: (2008-10-24 19:23:20 horas)
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2 comentarios: