Friedrich Nietzsche dijo: “Hay siempre algo de locura en el amor; pero siempre hay algo de razón en la locura”. El filósofo despotricaba contra los románticos e idealistas con este aforismo.
Era irónico, pero lo es más que su pensamiento parezca la justificación de algunos que matan o se matan “por amor”. Hace tres semanas, por ejemplo, una enfermera asesinó a sus dos hijos y enseguida se suicidó. Y dicen que fue “por amor”. O el hombre que tomó de rehenes a 43 trabajadores de un call center en un edificio de la zona 13, acorralando a su ex pareja para hacerla confesar la identidad de su actual pareja. La amenazaba con un arma de fuego y juraba que haría explotar el edificio si ella no confesaba. Ya en 2004 otro ex esposo celoso consumó el hecho en un restaurante de comida rápida; la muy conocida historia del asesinato de Carol Clavería.
Las historias se repiten en el tiempo. Hace 32 años otra enfermera mató a sus cuatro hijos de 12, 11, 9 y 8 años, y falló en su intento de suicidio. En sus declaraciones a la Policía, publicadas en el diario El Imparcial, dijo: “Él me juró amor eterno, y me mintió. Él tuvo la culpa”. ¿Cuántas historias de muerte por amor habrá por ahí que no se publican? ¿Cuál es su razón? ¿Tienen razón? A veces son actos impulsivos, pero otras son resultado de una crianza buena o mala. Como dicen los dos siquiatras consultados, “el pasado de cada persona redunda en su presente”.
Sin proponérselo, Nietzsche entonces tenía razón: hay historias de amor que, literalmente, matan.
Por amor, primera parte: La historia se repite Cuando se está expuesto a tanta mala noticia, las personas se vuelven indiferentes al escuchar día-a-día sobre secuestros, asaltos y robos. En San Pedro, San Marcos, perdieron el asombro por esos hechos, pero salieron de su cotidianeidad al enterarse de la enfermera que mató a sus hijos de 8 y 4 años y después se quitó la vida, de la misma manera que lo hizo con ellos, inyectándose una sobredosis de anestesia. Se llamaba Kenia Exofilia González Orozco, y tenía 29 años.
La familia apenas empieza a vivir con la pérdida y no quiere hablar. “No, por ahora”, dice al teléfono Jésica González, hermana de Kenia. En la calle, sin embargo, se comenta que “un mal amor” fue su razón.
A quienes la memoria les permite ir años atrás, probablemente asocien el hecho con uno similar que ocurrió hace 32 años. Una enfermera asesinó a sus cuatro hijos al inyectarles varios tipos de sedantes, y luego los desangró la noche del 20 de julio de 1976, en la colonia Primero de Julio. Ella se llamaba (o se llama, porque es probable que aún viva) Clara Luz Lorenzana de Escalante. José Eduardo, Wanda Roselda, Gerardo Leonel y Jaime, de 12, 11, 9 y 8 años, eran sus hijos.
En los periódicos de la época se escribió acerca de la vida de Clara Luz. Desde hacía cuatro años se había separado del padre de sus hijos; mantuvo una relación amorosa con un hombre siete años menor, Marco Tulio Valenzuela. “Nos conocimos cuando estudiábamos Perito Contador”, contó él a los reporteros. Vivieron un año juntos, en 1972, pero no funcionó. Las cosas no fueron bien para Clara Luz después de esa segunda ruptura y su situación económica empeoró.
Nueve días antes del homicidio, Clara Luz había llegado a casa de Valenzuela, donde armó un escándalo, insultándolo a él y a su nueva pareja.
Clara Luz relató a la Policía los pormenores de cómo mató a sus cuatro hijos. Primero les dio píldoras de Nembutal, un tranquilizante. “Son vitaminas”, les dijo. En las venas les inyectó Valium y Thalamonal, tranquilizante y anestésico, respectivamente. “También les inyecté aire para producirles trombosis”, declaró. Los niños aún vivían, entonces optó por degollarlos y abrir sus corazones. Murieron ante sus ojos.
Ella se inyectó anestesia y se hizo una herida en el cuello para desangrarse. Quedó tendida junto a sus cuatro hijos, pero despertó y, al verse desangrar, pidió ayuda a gritos. “Mis hijos ya no sufren a mi lado (…) la culpa es de Marco Tulio, me prometió amor eterno y no cumplió. Me dijo que si abandonaba a mi marido me daría amor eterno”, declaró.
El pasado redunda en el presente, y muchos no tienen clara y establecida la importancia del futuro. “A veces la gente construye su futuro con elementos inadecuados y, al parecer, así era como ella planificaba”, opina el psiquiatra Mauricio Aquino. Cuando falla la elección o la persona cambia, se muere la esperanza y algunos pierden su capacidad de visualizar un buen futuro. A Clara Luz le juraron amor eterno y no le cumplieron.
Pero no todos matan ante promesas rotas. “No cuando la persona posee madurez emocional, capacidad de adaptación y de volver a ser quien era”, opina Aquino. Aparentemente ella no tenía estas tres capacidades que se adquieren desde la niñez y la adolescencia. En su grueso expediente de horas y horas de plática con psiquiatras del Seguro Social, Clara Luz dejó ver a una persona con una niñez llena de maltratos (hace un año, elPeriódico tuvo acceso a su expediente, el cual inspiró el montaje de una obra de teatro). El patrón se repitió al formar su primer hogar.
En el juicio en su contra se le declaró inimputable, porque le diagnosticaron trastornos de personalidad; permaneció recluida 12 años en el hospital del Seguro Social. “Hay 13 casos de trastornos de personalidad. No se cuál le diagnosticaron a ella, pero creo que fueron benevolentes al declararla inimputable, porque ella sabía lo que hacía”, dice Aquino, “consiguió las dosis de sedantes y anestésicos, las heridas para desangrar a sus hijos. No fue un acto sicótico, sino planificado”.
Por amor, segunda parte: Celos en el 5o. piso La historia de amor de Luis Fernando Escobar Martínez es del dominio público. Él es el hombre armado que irrumpió en el trabajo de su ex esposa para obligarla a confesar quién era su nueva pareja. Tomó como rehenes a 43 personas (incluida su ex conviviente), y amenazó con explotar el edificio.
Un ex marido celoso que no aceptaba una ruptura aparentemente de hace tres años. Sus abogados no quieren hablar y consideran que no es prudente que su cliente lo haga por ahora. De hecho, no declaró en el Juzgado de Turno, a donde fue llevado esa misma noche. Su familia tampoco quiere hablar, pero es posible encontrar respuestas a su comportamiento a través de información que aportan agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes negociaron la liberación de los rehenes esa noche. Lo conocían. Escobar Martínez había sido jefe de seguridad de un alto ejecutivo de una maquila, a quien asesoraron por un caso de extorsión. “Sabemos que recibió algún tipo de entrenamiento de seguridad en Israel”, dicen. Eso explica lo hábil que fue para desarmar a los agentes del edificio y herir a uno de ellos en el muslo. Portaba un arma y resultó con dos más.
En su expediente en el Juzgado se lee que es bachiller en computación y se encontraba desempleado. Tiene 29 años. Los agentes de la PNC aseguran que tiene un hijo con su ex pareja, la mujer a quien buscaba en el call center.
La historia que cuenta uno de los 43 retenidos en el edificio es que escuchó como si un globo estallara. “A veces adornan con globos la oficina”, dice. Pero esa vez había sido un disparo. “No lo creía. Pensé que era un asalto, pero fue extraño porque entró hablando en inglés “Hands up! Get back!”. Justo en ese momento, Escobar Martínez entró con un gorro pasamontañas que le cubría el rostro. Al principio, los reclamos a su ex esposa fueron también en inglés, y después en español. Ella es supervisora de inglés en el call center.
Ordenó a los dos agentes de seguridad del lugar que llamaran a su superior. “¡Díganle que no quiero helicópteros ni francotiradores en los alrededores!”, precisó.
Disparó en varias ocasiones, lo que originó caos en el quinto piso: gente vomitando, mareados, desmayados y los asmáticos con problemas respiratorios. Escobar Martínez permitió que salieran los más afectados y quedaron dentro aquellos a quienes vio tranquilos. “Pues el cuate después se quedó tranquilo, la que gritaba era ella”.
¡¿Qué querés?!, le exigía. Nada… –respondía ya sin fuerzas él. –¡Decime qué querés! –Nada… –¡Si querés matame! ¡Matame!
Se sentó en unas gradas. Los 17 –de 43– que quedaron le preguntaban: “¿Podemos fumar?”, “¿podemos tomar agua?”, y a todo accedía. “Incluso le dijimos que teníamos hambre”, cuentan ahora los testigos “y él pidió unas pizzas que nunca llegaron”.
Cerca de las 11:00 de la noche subió un pastor evangélico, amigo del atribulado hombre. “Le dijo algo de que le iba a sacar el diablo y le entregó las armas; bajaron al sótano y allí se entregó”. El pastor, además de orar con él, le dio el mensaje de uno de los negociadores de la PNC esa noche: “Dice fulano que te conoce, que te entregués, que te van a proteger”. Escobar Martínez salió y, ciertamente, nadie vio su rostro al salir.
Al bajar al sótano descubrieron que el supuesto control de bombas era sólo una caja de plástico con unos botones de colores. Y los explosivos eran morteros, juegos pirotécnicos pegados en la pared con cinta adhesiva.
El psiquiatra Juan Jacobo Muñoz opina que a la gente no se le conoce platicando, sino al verlos vivir; cómo maneja la tensión, cómo funciona entre la gente. Cuánto dijo de sí mismo Escobar Martínez ese lunes.
Probablemente venía de una relación violenta de pareja. “Muchos hombres así son codependientes; viven atormentados por el comportamiento de la otra persona”. Signos de alguien inseguro. “Supongo que no hacía mucho se había enterado de la nueva relación de su ex pareja. El miedo a no tenerla creció y eso desarrolló angustia e intolerancia”, continúa. Estaba exaltado. Otros dirán apasionado, y la pasión en sí es irresponsable y destructiva. “Pero no quiere decir que él no supiera en ese momento lo que hacía: armó una caja con botones de colores y planeó lo de los morteros. Hacer eso requiere de conciencia y tiempo”.
Quién sabe hasta dónde tenía intenciones de matar, aunque pareciera que lo suyo era amedrentar. En su comportamiento hay rasgos de una persona insegura, egoísta, inmadura y agresiva, opina el psiquiatra. Pero elaborar un perfil definitivo, sin más información que su actitud de esa noche, es aventurado. “Sin embargo, uno puede pensar que se trata de alguien que no tuvo un sistema que favoreciera la confianza en sí mismo y, por lo tanto, se vuelve alguien dependiente”. Todo es resultado de una crianza, dice, y en él pudo ser de extremos: alguien demasiado mimado en su infancia o alguien que lleva dentro a un desatendido. Escobar Martínez guarda prisión. Lo acusan de homicidio en grado de tentativa y detención ilegal con agravantes específicos.
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7 comentarios:
Cabiny Tamin: (2009-09-12 18:42:01 horas)
yo me interese por el caso de Clara Luz Lorenzana Escalante, pues era adolescente cuando ella mató a sus hijos a mi me impresionó de tal manera que la tengo en la mente aún, pienso que ella si merecía la carcel, porque una enferma mental, no redacta la carta que ella había escrito, porque penso que iba a morir junto con sus niños, además según leí en ese entonces ella había intentado matarlos en el lago de Amatitlán antes.
En donde esta ella ahora?
Ricardo A Juarez Espana: (2008-10-27 16:17:24 horas)
En el mayor numero de estos casos juega un papel muy importante La infiedilidad; pues tanto los hombres como las mujeres no les tiembla el pulso para cometer dicho acto que acarrea todo este tipo de problemas.El ser humano tiene dos etapas muy importantes en su vida,la primera cuando al calor y amparo de la familia busca educarse lo mejor que pueda,tener creencia en Dios para que le sirva de freno moral y asi tener un lugar dentro de la sociedad.Y la segunda es cuando decide buscar una pareja para formar un hogar y una familia, y es en esta etapa cuando entra el verdadero amor a jugar un papel muy importante ya que no solo se ama a la pareja si no que tambien a los hijos, y el amor a los hijos acerca a los seres humanos mas a Dios.La infiedilidad es un delito moral muy grave de consecuencias muy fatales.Yo les recomiendo que antes de cometer este delito piensen en Dios,piensen en el futuro de sus hijos,piensen en su pareja y cuenten hasta diez y veran que el gran freno moral que se llama Dios los hara detenerse a no ser infieles.Cuando una relacion ya no funciona por la razon que sea, hay que sentarse a platicar para tratar de resolver de la mejor forma para todos.Pero nunca se toma la infiedilidad como camino de salida ,que por lo general conduce a uno a la carcel y al otro a la muerte.Y los ninos que?Estamos de acuerdo?yo estoy seguro que si.
Dante Zucchinini: (2008-10-26 22:06:07 horas)
Bueno la verdad es que me alegra mucho que el personal de El Periodico haga espacio para un tema delicado como lo es este. A mi me esta pasando lo mismo con un relacion que ironicamente es Enfermera tambien y trabaja para una entidad de prestigio en Guatemala, me ha amenazado de muerte numerosas veces, al extremo que trato de no llegar o frecuentar los sitios que ella sabe donde localizarme, me ha dicho que primero muerto que ser de otra, la ultima que me dijo fue que desistiria de matarme y que se mataria ella y a su hija de 7 anios, ante tal situacion yo le dije que no lo hiciera que la queria y que todo iba a ser igual me da mucha pena ya que es una persona con un nivel academico alto. Estoy de acuerdo con la opinion del psicologo piense que su comportamiento se debe a algun pasaje mal en su vida o inseguridad en ella, la primera vez que viaje desde USA para visitarle me golpeo y nunca le dije nada, lo mas vergonzoso aqui es que yo fui militar y ella obstenta el grado de Licda. en Enfermeria pero la militar parece ella, me apena por la ninia ya que cuanta vez le digo que no quiero mas nada con ella por su comportamiento me dice que se va a matar a ella y la ninia y que no me atreva nunca a llegar a Guatemala es un caso triste y real ojala y hubiesen entidades dedicadas a ayudar a estas personas ya que ellas no se dan cuenta del problema psicologico que les embarga. Gracias.
ricardo gandara: (2008-10-26 21:53:55 horas)
Y ahora resulta que los problemas psiquiatricos tambien es problema del gobierno y de los políticos. que estupidez.
Carlos Guzmán Valdez: (2008-10-26 14:45:15 horas)
que comentario tan ridículo el anterior!
Natalio zum: (2008-10-26 07:42:26 horas)
Todo esto por los problemas que vivimos actualmente, economicos, politicos, sociales.La enfermera se le acumuló lo economico con lo sentimental, ella pensaba como iba a mantener a sus hujos, los que se han matado por la perdida del dinero del Banco de Comercio, y viendo todo esto y las autoridades robandose nuestro dinero para empeorar la situacion, es por eso que Colom deja que su mujer lo mande porque se puede martar ella y eso seria la muerte tambien de él.
Luca Brasi: (2008-10-26 07:03:20 horas)
Mi opionion, de todo esto es que la falta de comunicación, es la que entra en juego, conjugado con otros factores com el machismo y la inseguridad en las personas, situaciones como estas suceden y pasan porque en el hogar, no se ventilan los problemas con una conversación sana y apacible, a todos los que lean este comentario, recuerden que cuando tengan problemas que ventilar, haganlo como personas maduras, dando paso a la conversación sana y no a la violencia
saludos
Luca Brasi.
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