De Molina: “Es fundamental que Mi Familia Progresa sea evaluable"
Con ayuda de México, el Programa Mi Familia Progresa construirá su propia línea basal para medir los resultados.
Claudia Palma
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José Miguel Lam
Ana de Molina calcula que 1.5 millones de niños están fuera de la escuela.
“Por ejemplo, encontramos que el mayor porcentaje de la transferencia –70 por ciento– se usa en alimentos”.
Las demandas del Programa mi Familia Progresa parecen haber rebasado la capacidad instalada del Ministerio de Educación para atender la demanda.
- Todos los programas tienen un enfoque focalizado que busca la cobertura, la calidad y la equidad. Cuando hicimos el análisis del Programa, 90 mil niños en 2006 comenzaban primero primaria y sólo 46 mil terminaban el sexto grado en los 45 municipios priorizados.
La permanencia es el mayor reto entonces.
- Sí, más de 3 mil 700 niños han vuelto a la escuela. El Ministerio de Educación tiene un diagnóstico institucional que cada año el sistema expulsa al 38 por ciento de la población por el costo oportunidad, del trabajo infantil, la enseñanza de la lengua materna y la desnutrición.
¿Hay indicadores que puedan decir preliminarmente en cuánto aumentará la inscripción o si el ausentismo disminuyó? ¿Ha logrado mejorar el Programa mi Familia Progresa estos factores por los que los niños dejan de ir a la escuela?
- Trabajamos en una línea basal.
¿Una línea basal para qué?
- Es fundamental para que el programa sea evaluable pero que sea una medición externa. Partimos desde el criterio de selección de familias, niveles de ingreso, condiciones de precariedad. Nos responderá también, por ejemplo, cuántos niños pasarán de primero a segundo, de segundo a tercero.
¿Qué otros criterios se tomarán en cuenta?
- Es una evaluación externa de impacto. Tomaremos una muestra en principio. Es un esfuerzo. Lo haremos con el apoyo del BID y el Instituto de Salud de México. Eso nos ayudará a medir resultados y a establecer si vamos en la dirección correcta.
Pero el Ministerio de Educación tiene sus propias mediciones particulares, ¿qué les dicen?
- Son datos preliminares de mediciones propias. Por ejemplo, encontramos que el mayor porcentaje de la transferencia –70 por ciento– se usa en alimentos. Por eso vimos la necesidad de capacitar en salud y nutrición. Comenzamos por 10 municipios pero la idea es extenderlo a los 45 antes de fin de año.
¿Cómo impactó Mi Familia Progresa en las niñas?
- Todavía no tenemos resultados.
¿En cuánto calculan que se incrementará la demanda el próximo año?
- No hay un dato exacto, pero sabemos que 1.5 millones de niños están fuera de la escuela. Habrá aumento de población por las transferencias, la gratuidad de las escuelas, la apertura a niños con capacidades especiales. Todo implica fortalecer la oferta educativa. Hay necesidad de cobertura docente, de infraestructura. Algunos se preguntarán por qué entregamos transferencias condicionadas si están por iniciar las vacaciones escolares. La principal condicionante para entregar la siguiente remesa es la inscripción al sistema.
¿No teme que la demanda les supere en infraestructura?
- Hemos dado mantenimiento correctivo de 1,600 escuelas que el Presidente entregará en breve. Trabajamos coordinadamente con el Mineduc, el Ministerio de Salud, la Secretaría Ejecutiva y Fonapaz.
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