Guatemala es como la composición de Orellana. Una cajita...
Marcela Gereda
Poco a poco el cielo va cambiando de color: se llena de azules resplandecientes y celajes perfectos que delinean volcanes y montañas. Entonces, un fenómeno acontece: comienza noviembre.
Hace pocos meses, Gustavo Porras me regaló música del gran compositor y maestro guatemalteco Joaquín Orellana. Hojas de álbum, obras para violín y piano interpretadas por los músicos guatemaltecos José Santos Paniagua Lara, Alma Rosa Gaytán y Néstor Arévalo.
La luz de noviembre me despertó al posarse sobre mi pie izquierdo, me acerqué a la ventana y advertí un sol naciente y un viento distinto al de ayer. Tengo una linda presencia de este viento de noviembre al que no sé nombrar. Debe ser la posición de la tierra. Acaso el fin de año. Quizá el color del cielo. O la persistencia del viento, pero el color del cielo y algo en la atmósfera cambian en estos días: una esperanza nueva. Es un viento perfumado. Delicado. Insistente. Algo que llama a la reflexión.
El viento anunciando novedad, el cambio repentino en el color del cielo, estar siempre en tránsito y la soledad existencial, son quizá la combinación perfecta para sentir esta música del maestro Orellana en cada poro, en cada entraña: un violín y un piano que hablan directamente al alma.
El violín de Santos Paniagua y Arévalo junto al piano de Alma Rosa, y la composición musical del Maestro Orellana son amalgama pura de belleza. La belleza para mí es la culminación de la perfección que cada cual en lo suyo busca.
Abre este álbum al público con Cajita de alegres penas; un violín alegre y triste. Un llamado. Un prólogo de notas que invitan a seguirlas por donde ellas nos quieran llevar. Ya no hay yo. Hay violín y cajitas de sorpresas. De penas alegres y de alegres penas.
Le sigue Balada de junio (atmósfera de un enigma), una balada melancólica de un piano acariciándose con las notas de un violín. Dos instrumentos que se abrazan. De una nota a la otra le habla el piano, contesta el violín en tono bucólico, le repite, le insiste una fusión.
Romance de papel (dialo-guiño): el piano y el violín de nuevo en dialéctica. Una sonata suave y tierna. Encomiable. Con cierta tristeza, el violín parece expresar una despedida. Algo que dejó de ser o que ya no está.
La vanidosa, una pieza extraordinaria. Alegre y juguetona. El piano retozando con el violín. Un coqueteo continuo entre ambos. Se besan. Se alejan. Se acercan, se tocan, se miran. Viene y va. Sube y baja. Llega y vuelve La vanidosa.
Violín sideral (dos poemas) es una composición lúcida, en la que el violín alcanza su apogeo. Son notas precisas. Ubicadas. Suaves. Vienen así de una en una; hablan de cierta melancolía. De sus formas y exactitudes. Me hablan directamente del cielo de noviembre.
Estas composiciones del maestro Orellana son un juego de malabares dotado de hermosura. Una búsqueda lúdica del sueño, que llevan también al oyente a soñar. Algo que en definitiva le hace falta a la sociedad posmoderna, consumista, enajenada y “racional”. Invito a los guatemaltecos a escuchar al gran compositor. A saborear esta joya, que nos puede ayudar como catalizador para escucharnos, para conocernos. Para regalarnos un poquito de ternura.
La música es el lenguaje universal, lo que nos comunica con el dolor y con la alegría de los otros. Con nuestra humanidad y con la de los demás. Esta composición, estas notas en violín y en piano son un regalo para Guatemala, para que aprendamos a comunicarnos y a sentir desde aquí. Y, si en Guatemala cada día hay un acto atroz de violencia, también hay una creación. Un comienzo, un nuevo espacio de esperanza.
Hoy siento que esta composición de Orellana es una buena metáfora de lo que Guatemala es: una “cajita de alegres penas”, unos ritmos y melodías que desbordan el lenguaje. Un tesorito de felicidad y tristezas que superan la realidad; la realidad deja de ser eso que sólo existe cuando lo nombramos: no hay palabras para nombrar estas composiciones, tampoco categorías para decir eso que le pasa a la atmósfera en noviembre, en esta dolorosa y colorida “cajita de alegres penas”.
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7 comentarios:
raul arredondo: (2008-11-05 23:16:35 horas)
Encantado de leer sobre nuestra musica y los aires de noviembre, podria decirme como conseguir esta musica.
muy agradecido
E. Cárdenas: (2008-11-03 22:14:36 horas)
Me temo, Marcela Gereda, que confunde al Maestro Joaquín Orellana con Luis Miguel.
Saludos.
Claudia Huerta: (2008-11-03 19:34:52 horas)
Me parece un tema excelente, más por el revoloteo que hubo en este espacio la semana pasada, saludos.
Tono Fuentes: (2008-11-03 15:18:14 horas)
Pues parece que no la tienen, su silencio a las cuestiones esteticas tratadas en la columna, lo confirma. Ah pero si doña Gereda, hubiese escrito sobre subir impuestos, limitar la tenencia y portacion de armas, sobre limitar a los guardaespaldas utilizados, sobre los derechos de los pueblos indigenas, entonces, una lluvia de comentarios.
Teresa Alvarado: (2008-11-03 10:18:13 horas)
Marcela : Con la autorizacion del autor y
compositor Gil Zu deseo enviarle un vals
de su inspiracion que lo estan cantando en Mexico. Se intitula La Guitarra asi como
su poema a Mexico que la Secretaria de
Educacion Mexicana autorizó que fuera dis
tribuido en las Escuelas en el DF.
Le proporciono mi correo para que me in-
dique si se lo envio desde Mexico a la di-
reccion de El Periodico o a su oficina.
Teresa Alvarado (Maestra Rural)
cadetes1954@sbcglobal.net
Lisa Alday: (2008-11-03 09:11:26 horas)
Marcela,
Graacias por darnos tanta ternura. LLevaste musica al periodico y eso es un gran regalo para todos los que tenemos la dicha de leerte.
Que noviembre te sea como tu lo quieres.
Un abrazo,
Lisa
Tono Fuentes: (2008-11-03 05:58:28 horas)
Espero que con sus comentarios a esta columna, los adoradores del billete nos hagan saber que tambien tienen alma, pues nunca he sabido que la tengan. Solo hablan de negocios, de armas, de como explotar inclementemente los recursos naturales, de como llevar mas dinero a sus cuentas bancarias, para llevar una vida de reyes a costa del trabajo del pueblo. Hasta le piden a Dios, fieles a la "teologia de la prosperidad" que les bendiga para hacer mas dinero".
7 comentarios: