Luis Aceituno / Lado b laceituno@elperiodico.com.gt
Me pregunto por qué me preocupan tanto los resultados de las elecciones gringas. Por qué no me llaman de la misma manera la atención los procesos electorales en Australia o en Suiza, por ejemplo.
La saturación de información puede ser una de las causas de mi interés, pero también, qué se yo, el hecho de presentir que tarde o temprano es algo que terminará por incidir en mi vida, aunque yo no tenga ningún poder de decisión al respecto.
A nadie le importa que el presidente de Zambia sea blanco o negro, pero, la otra noche, una señora me comentaba alarmada que si elegían a Obama se cumpliría una de las profecías del Apocalipsis. “Un presidente negro, imagínese”, me dijo. Le contesté que había varios en el mundo, y desde hacía muchos años, y que hasta el momento no había ocurrido ningún cataclismo. Ella me refutó, y quizás con mucha razón, que en el mundo había presidentes y presidentes.
De todas maneras, pienso, a Estados Unidos no le caería mal asumir de una vez por todas su negritud. ¿Qué sería de ellos sin el blues, el jazz, el soul, el funk y todas esas músicas maravillosas? ¿Qué lugar ocuparían en nuestro imaginario si Charlie Parker o Miles Davis hubieran sido suecos?
En fin, por mucha modernidad y desenfado de costumbres, la gente siempre tira hacia la uniformidad y el aburrimiento. Aquí y en Estados Unidos, y supongo que lo mismo pasará en Suecia o en Burkina Faso.
En el fondo, McCain u Obama deberían darme lo mismo. Negro o blanco siempre encontrará alguna manera de jodernos. Pero sé que esta noche estaré pendiente del televisor como si viviera allá y me fueran a subir o a bajar los impuestos. “Es el destino del mundo”, me explica alguien. Bueno, me digo, también hay mundos y mundos.
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3 comentarios:
Manuel Aler: (2008-11-04 09:53:58 horas)
Es increíble como los contrastes blanco-negro se instalan en el imaginario social del guatemalteco promedio: más blanco mejor; más oscuro, peor.
En días pasados los noticieros de TV han transmitido las entrevistas realizadas a transeuntes ("expertos", súbitos e involuntarios analistas de política internacional) sobre el candidato de su preferencia en los EUA.
No me sorprendió que una anciana ladina, que aparentaba haber tenido tiempos mejores (de familia "bien", venida a menos) se pronunciara por McCain, al que se refirió por negación porque no recordó su nombre: "El "negrito" no, el otro; el señor...".
Pero si me sorprendió otro don, con evidentes rasgos mestizos entre blancos, indígenas y negros (como mucha gente en Jutiapa, Escuintla, Santa Rosa); que se pronunció por "el blanco".
Daban ganas de preguntarle ¿Y, tu abuela, donde está?
Carlos Guzmán Valdez: (2008-11-04 09:40:55 horas)
Amén!
Jorge Guerra: (2008-11-04 04:18:41 horas)
Vea usté! mi estimado Luis. No he puesto pié en los USA, pero sí en Burkina Faso. La semana pasada me acostaba tarde porque el resumen de la vuelta ciclística de Burkiana lo transmitían a eso de la medio noche. Hoy, 4-11-08, estoy pendiente de alguien que viaja a Burkina para que les lleve una pelota de fut a los muchachos con quienes he chamusqueado a la luz de la luna en el desierto Burkibé. Me deleité en conciertos de Miles y he danzado la Zamba Patala en las conseciones de Bassi, Burkina. Nos cruzámos muchas mañanas en la calle del Arco y nunca nos dimos la mano, pero el echo de conocerlo de vista me da los motivos para leerlo, porque hay escritores y escritores; elecciones y elecciones; realidades y realidades...
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