Mi primera visita a mi regreso a Roma tenía que ser, necesariamente, la que hice a don Javier Echevarría. Tuve la dicha, y tenía que compartirla con él, de haber podido acompañar a don Antonio Rodríguez Pedrezuela hasta su última morada, un sencillo peregrinaje, cargado de tantas emociones, y que fue algo así como depositar sus restos materiales en la tierra pero, al mismo tiempo, percibir el reencuentro de su alma con Dios, Nuestro Señor, inmersos todos en ese mar sin fronteras que predicara entre nosotros, el del amor más infinito. Don Antonio vino a Guatemala en el año de 1953 y lo hizo con algo así como con diecinueve dólares en sus bolsillos. Dedicó toda su vida a los demás, la mejor forma de ocuparse de sí mismo, y en una perfecta comunión espiritual, fue desarrollando tantísimos proyectos. Surgieron de sus manos las residencias, los colegios, las escuelas y también, al máximo nivel, la Universidad del Istmo. Los diecinueve dólares, salvo –tal la simpática historia– los dos usados para la compostura del zapato de su compañero de misión. ¿Se hizo ese gasto, finalmente? Completos y multiplicados, hicieron posible cuanto ha sido la obra del Opus Dei en Guatemala. Lo más importante de su paso por esta tierra, sin embargo, es algo que trasciende de aquello que pudiera percibirse a simple vista: ese vivir, en Cristo, en todo cuanto se hace, en las actividades sencillas de la vida, en el ejercicio profesional, en las grandes y pequeñas decisiones. Hizo muchísimo bien don Antonio Rodríguez Pedrezuela, y lo seguirá haciendo aunque, físicamente, ya no se encuentre entre nosotros. Sembró aquellos diecinueve dólares con tantísimo amor, el mejor de los abonos. Nada material quiso para sí y nada material se lleva, tan sólo las alforjas llenas del mejor de los tesoros, así lo habría dicho Juan Ramón Jiménez: el de su propio corazón. Su alegría interna se intuía y contagiaba, y supo ser cálido con todos, sencillo y amable, e incluso, con aquellos que pudiesen encontrarse en situaciones de dificultad o en entredicho que, al fin de cuentas, ¿qué mérito podría haber si nos limitásemos al imperio de las formas? Concluidas ya mis actividades oficiales fuera de jurisdicción –las que son múltiples también en Guatemala– y ya reanudadas en la Sede Apostólica, la primera visita que realicé hubo de ser, necesariamente, la que hice a don Javier Echevarría, prelado del Opus Dei. Tenía que compartir con él y darle testimonio de la maravillosa dicha que había tenido la fortuna de vivir. ¡Qué experiencia personal inigualable!, la dicha inmensa de haber acompañado a don Antonio a su última morada terrenal: de haber visto pasar a un santo en mi camino. Nada es simple coincidencia y, en aquellos momentos en que don Antonio expiraba, don Javier, el padre, pensaba en él y le escribía. Don Francis Wumser, vicario ya guatemalteco, es parte de la obra que don Antonio Rodríguez Pedrezuela supo esculpir para nosotros y es en él que sus propios pasos continúan. ¡Que sea su luz, la que le ilumine siempre y que, al igual que aquel, se sepa sumergir en ese mar inagotable del amor infinito!
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10 comentarios:
Erick Motta: (2008-11-04 17:48:15 horas)
Sra. Patricia Osorio, me causa un poco de gracia su ligeresa para opinar.
pues no conociendome se apresta en mas de una oportunidad a vertir opiniones sobre mi forma de ser o pensar. pero para eso es la red y estos foros.
Al Lic. Valladares siempre que le he comentado en este foro le he dicho lo mismo no lo juzgo por su cargo lo juzgo por lo que escribe.
y con relacion a la gente que escribe pestes sobre el Opus Dei, solo me resta decirles que:
primero no es una secta, segundo las obras del Opus Dei muchas veces pasan inadvertidas para los beneficiarios pero ahi estan. y que el Opus es de valientes.
que sepan ayudar al projimo aun quedandose con las manos vacias. y con respecto a lo de clasistas, es muy cierto que hay muchas personas de clasa alta en el Opus pero son estas personas las que han donado terrenos, y muchas otras cosas para el buen funcionamiento de la Obra.
Ah y se me olvidaba Sra. Osorio no gracias no voto por Arzu, pero sabe que si soy puro Crema.
Gerardo Lemus: (2008-11-04 14:22:24 horas)
No cabe duda que uno puede admirar a un hombre en sus asuntos terrenales y detestar su manera de pensar en lo que a lo divino corresponde. Siempre habia tenido el sueno de algun dia trabajar con usted (me recuerdo viendolo salir de la PGN cuanto era apenas un adolescente y desde ya lo admiraba) y para usted en lo que fuera, inclusive a elegirlo presidente por el respeto que le tengo en cuanto a su sapiencia con respecto a la ley. Pero donde es el Opus Dei, no podriamos estar mas en desacuerdo. La experiencia me enseno que es una secta nefasta, oscura, discriminatoria, sexista, clasista e intolerante. Ojala eso no lo haya aprendido de el Sr. Antonio. Saludos Licenciado.
Patricia Osorio: (2008-11-04 13:02:33 horas)
Muy buen artículo que narra a vecer las diferencias entre las percepciones y la realidad. Muy buena respuesta Lic. Valladares al señor Motta... en este mundo de "fariseos" que ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Muchos, por ejemplo, como el señor Motta son baratos en lanzar acusaciones sobre la vida de los demás. Me imagino, por ejemplo, que el señor Motta es de los que se dejan llevar por las "formas" o "apariencias" como dice el Lic. Valladares. Pueden juzgar al Lic. Valladares duramente pero son de los que votan por Arzú: un ser verdaderamente hábil para destacar en el mundo de las "formas", en la apariencia pero nada de fondo.
Estimado Señor Motta:
No se deje impresionar por "el imperio de las formas"
Respetuosamente,
Milton Alpízar: (2008-11-04 12:22:32 horas)
Para matizar un poco la simpática historia de los 19 dólares:
A principios de los años 50, el arzobispo de Guatemala (el mismo que nombró al Cristo de Esquipulas "Capitán General" del ejército anticomunista) hizo contactos en Roma en procura de refuerzos para combatir al gobierno enemigo. Descubrió al Opus Dei, organización con ganas de expandirse y de ideología muy del gusto del arzobispo. Este les ofreció casa, dinero y contactos con las personas más influyentes de Guatemala. ¡Se juntaron el hambre y las ganas de comer! Curiosamente, el padre Toruño, jesuita fundador del Liceo Javier vino en 1952 y las hermanas Maryknoll fundadoras del Monte María, a principios del 53 (¿mera coincidencia o fruto también de las gestiones de Mons. Rosell?).
De manera que los 19 dólares al padre Antonio Rodríguez le sirvieron literalmente "para sus chocolates" porque, para hacer las residencias, clubes y colegios del Opus, eran más útiles las dádivas del arzobispo y de sus nuevos conocidos.
Y así nació y creció el Opus Dei en Centroamérica, con el padre Antonio repartiendo sonrisas y encantos con sus nuevos y buenos contactos (faceta que le conoció don Acisclo) y, a lo interno, mostrando a sus discípulos su carácter dictatorial, agresivo e impositivo (que no conoció don Acisco pero sí algunos que pertenecimos al Opus Dei).
Mario Figueroa: (2008-11-04 12:20:39 horas)
Podria usted, por favor, escribir en parrafos?
Tenia la intencion de leer esta columna pero al verla se ve como un bloque de granito y la verdad no dan ganas de leer.
Carlos Lopez Y.: (2008-11-04 11:53:34 horas)
Excelente articulo, Sr. Valladares.
El Opus Dei es nada mas y nada menos que una institucion dentro de la Santa Iglesia Catolica que pretende difundir la Fe verdadera a todas los seres humanos.
Lastimosamente, muchos chapines que se llaman de la Obra estan mas interesados en escalafones sociales y enriquecerse. Son como lobos con piel de oveja. Ahi los ve, clasistas, racistas, explotadores, avaros, dandose sus viajes a Roma (pensando que asi seran salvos) y una larga lista de etceras. Pero porque sorprenderse, si el mismo Cristo dijo, que es mas facil que un camello pase por el ojo de una aguja....
El problema es esa gente, pero el mensaje de la Obra es muy distinto. Si ellos lo interpretan de otra forma pues queda en su conciencia. La Obra predica un mensaje de santificar el trabajo, y que todos debemos ser santos.
Erick Motta: (2008-11-04 10:55:08 horas)
Estimado Lic. Valladares, no entiendo como una persona pudo compartir tanto tiempo con don Antonio y no ser tocado hasta la medula, si yo hubiese pasado la decima parte del teimpo que paso ud. con el me sentiria inmensamente afortunado y definitivamente actuaria de una forma muy distinta.
Si hablas de algo bueno que se vea en tus actos, eso mismo decia don Antonio.
Mucha gente aca en Guatemala no entiende como funciona el Opus Dei pero definitivamente la poca gente que lo hace se compromete mucho.
Saludos
oscar ramirez: (2008-11-04 10:15:43 horas)
Lo que usted escribe, es cuestionable, ya que el Opus Dei practica el Mercantilismo de la Fé al igual que los protestantes y solo les interesa ocupar espacios materiales y en su afan no vacilan en destruir al que los cuestiona. La escuela Normal Para Varones de la zona 13 es un vivo ejemplo, con su director que pertenece a esa secta (Julio C. Saavedra L.), se dedico todo el año a debilitar el instituto y el negoción de las instalaciones ya lo tienen cocinado. Cuantos jovencitos de escazos recursos van a ser afectados y sera que le importa a ese clan esa situación. Pregunteles, porque mi hijo ganando el examen del tecnico vocacional fue excluido gracias a sus recomendaciones y despues hablamos Acisclo. Aparte de lo anterior lo aprecio y lo estimo, pero no escriba babosadas.
Alba Suárez: (2008-11-04 04:31:51 horas)
No soy católica pero me gustó el artículo. Sin lugar a dudas que hay grandes hombres en todos los credos. Junkabal es un obra del Opus Dei en Guatemala que siempre me impresionó y que ha beneficiado a muchísimas personas. Las residencias estudiantiles han sido de gran importancia para el estudiantado universitario del interior de la república. También existe el Opus Dei en EEUU.
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