Escenificar es una de nuestras mejores dotes. Perpetuamos con naturalidad lo que hacían los artistas del barroco: decorar tumbas e iglesias sin importar el credo.
Rosina Cazali / No lugar rosinacazali@gmail.com
Escenificar es una de nuestras mejores dotes. Perpetuamos con naturalidad lo que hacían los artistas del barroco: decorar tumbas e iglesias sin importar el credo. Escenificamos los banquetes, los vestidos, los peinados y los pasteles de 15 años como actividad ritualística. La retórica de políticos y poetas del paisaje nacional llegan a alcanzar tonos y adornos semejantes a los de los platos de fiambre. Si ambicionamos un proyecto moderno o –en fin– posmoderno es imposible imaginarlo sin la vigencia del frenesí religioso, los cuerpos crucificados, el drama apocalíptico y el recuento de nuestras altas y bajas pasiones. Dicen que donde no hay nada, nada puede ser despilfarrado.
Todo lo anterior es el mejor marco para situar una obra como la de Mario Santizo. Ésta horroriza, saca crucifijos o incomodidades morales de todos los colores. Altera las conciencias de las personas buenas lo cual generalmente está a un paso de su fascinación. O porque, encontrarse frente a sus espectaculares montajes digitales, es como ver una versión japonesa de la Pasión de Cristo sin subtítulos.
Pero las personas buenas tienen razón en algo: desde que el artista mostró su versión de La rendición de Breda en la última Bienal Paiz, se nos olvidó subrayarle como uno de los artistas más prometedores de este país y explicar cómo se justifican su vocación cínica y la intención de sus reescenificaciones. Inspirado por lo mejor de Ionesco y Primus, Santizo ha creado universos barrocos y agobiantes para dotar de humor y así descompresionar las experiencias traumáticas que suceden en distintas esferas de lo privado y lo público. La rendición de Breda es una de las obras cumbres del pintor sevillano Diego de Velázquez. Para Santizo es excusa para representar la condición de los comunes y los desprotegidos guatemaltecos, que, en medio del absurdo y la desproporcion, entregan su celular por su vida. También es una pieza que propicia el sentido carnavalesco, el cross-dressing del mismo autor, donde el poder de la mascarada se sitúa como lapso de permisividad, opuesto a la represión de la sexualidad.
Esta obra en particular da vida a las historias disparatadas de payasos asaltantes y asesinos, que confabulan en un malange de personajes que pueblan la urbe y su tradición oral. En el caso de La rendición, hay una condición parasitaria con el original de Velázquez, tanto para producir una crisis de los fundamentos institucionales de la plástica como para reflexionar sobre las identidades desdibujadas de nuestra realidad. A partir de ahí, la obra de Mario me recuerda algo que dice la artista mexicana de performance Astrid Hadad: “Me busco en el diccionario, en la guía telefónica, en el censo electoral, en la filosofía oriental, pero no me encuentro”. El ser contemporáneo en la periferia no es producto de la comunicación, sino de los malos entendidos. Y eso de la indefinición, para las personas buenas, es asunto de travestis.
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5 comentarios:
Pedro P: (2010-07-25 18:48:09 horas)
Este Efrain que escribe su nombre con minusculas, que ridiculo. Yo creo que nadie tiene claro cual es la finalidad del arte, la obra de Mario Santizo me parece bastante buena porque se aparta de lo que tradicionalmente esperamos del arte contemporaneo, obras muy formales muy esteticas y sin mucho contenido, se nota que la obra de Santizo es muy personal.
Y de este Efrain se nota que es un cobarde ya que ni siquiera puso su nombre real.
David Perez Dominguez: (2009-10-04 12:31:10 horas)
Me parece sumamente buena la obra de Santizo, la primera ocasion en que la he podido observar ha sido en EsPhoto durante el mes de la fotografia en mi pais, El salvador, somo pues, vecinos y considero erronea la critica que hace Efrain quien, quizas partiendo de una vision estrecha y enajenada del arte no ve en el trabajo de Santizo un hilo conductor de la realidad y de la critica de la sociedad, religiosa y moral. A mi parecer la obra de este chapin es muy buena y tiene lo que yo, en lo personal, busco en la obra de arte, quizas no sea espontanea por ser fotomontajes, sin embargo su mensaje es constante, preciso y certero, todo lo cual le da relevancia y actualidad.
Jose Lopez: (2009-05-11 16:45:58 horas)
El comentario de Efraín Recinos mas bien parece sacado del territorio de su frustración. Me imagino que no puede ni hacer un simple trazo ni sabe lo más mínimo de la historia del arte, menos del arte contemporáneo. Si quiere arremeter contra algo debería de explicar con bases sustentables su desacuerdo, o, mas bien su envidia yardor
efrain recinos : (2009-01-29 10:20:26 horas)
me parece un unsulto al termino artista esta lejos de comprender la finalidad del arte todos los que han visto su obra son mas ignorantes , no me parece de relevancia , espero que la vida tenga compasion de el y que el tiempo lo borre por completo
José A. Calderón: (2008-11-05 12:02:27 horas)
Exquisita manera de combinar crítica artística, realidad social e imaginarios sociales.
5 comentarios: