Los discursos de Barack Obama y de John McCain, tras conocerse los resultados de las votaciones, fueron de estadistas: terminó la disputa electoral, ahora hay que enfrentar juntos los retos formidables de esta época. Por su temple y condición de perdedor, las palabras de McCain tienen un mérito aparte. La muchedumbre que le escuchaba, invariablemente blanca con los rostros compungidos, se veía incómoda ante los halagos de McCain a Obama y lo expresaba con rechiflas y otros gestos. Fue cuando McCain expuso su calidad: asumió la responsabilidad del fracaso –recuperando así el espíritu de sus seguidores– para reafirmar su convicción de que Obama había sido un contendiente excepcional, a la vez que exhortaba a apoyarlo por el bien de su nación.
Estas han sido unas elecciones históricas. EE.UU. atraviesa una de sus peores etapas internacionales, mientras su arquitectura financiera doméstica se ha resquebrajado. Pero la inusitada afluencia de votantes, la movilización entusiasta de la juventud y el fervor de la minoría afroamericana (95 por ciento le votaron a Obama) para que uno de los suyos se convierta en presidente de todos los estadounidenses, envía al mundo un mensaje notable de vitalidad. EE.UU. ha recuperado un punto de apoyo para recrear su poder blando, que le sirvió tanto para sobreponerse a las opciones totalitarias –fascismo y comunismo– que le rivalizaron en el siglo XX.
La expectativa del cambio que Obama simboliza es enorme; pero también realista, como corresponde a una democracia madura. Ciertamente es la esperanza del cambio en el lenguaje de su política exterior: más diplomacia y menos fuerza, más alianzas y menos intervenciones unilaterales. Ahora, la base de ese cambio descansa en transformar el modelo económico, que después de 30 años desveló su estado crítico en todas sus dimensiones.
Algunos comparan el desafío de Obama con el que enfrentó Franklin Delano Roosevelt en 1933. La Gran Depresión de 1929 fue superada con el New Deal y EE.UU. alcanzó su estatura de potencia mundial. A Latinoamérica sin embargo no le fue bien en ese período de florecimiento en el norte. La amenaza comunista fue un expediente fabuloso de las oligarquías y sus operadores políticos para que su viejo orden permaneciera incólume. Estos tiempos son distintos: una propuesta inteligente, moderna, equilibrada, conducida activa y concertadamente nos puede convertir en actores y no en víctimas reeditadas.
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3 comentarios:
Leonidas Barrios : (2008-11-06 16:04:17 horas)
Según un sabio: La fortaleza y el valor se demuestran con actos, no con palabras. Son muy diferentes de fanfarronear o de ser arrogante o loco. Un hombre valiente es el que se atreve a hacer lo que cree correcto, y asume las consecuencias de sus actos, sean éstos políticos, sociales o individuales.
Por ejemplo es muy sabido que el area de Servicios en Guatemala es conducida por una pequena minorias, pero me encanto la propuesta de personas que miran potencial (lo indicado antes, el senor Arjona lo hizo), pero si creo que hay mucho potencial en nuestros recuersos o calidad de humano, lo observe en muchos Guatemaltecos, en Guatemala como afuera de Guatemala, pero al referirse a NUESTRA ELITE...que solo deseas seguir teniendo muchos privilegios, siento que es dificil que alguien no sea victima, esa elite que se vende barato para ganar ellos y que no gane nadie mas.....bueno hay problemas pero tambien hay oportunidades...necesitamos evolucionar como sociedad, para resolver nuestros problemas.....pero no con el tipo de parasitos que son esa elite.
Juan Barillas: (2008-11-06 11:12:00 horas)
Bien dice el columnista que llegó la hora de ser actores y no víctimas, ya basta de que latinoamerica le eche la culpa de los problemas a USA y a Europa, eso es totalmente injusto e irresponsable, por qué mejor no cambios los paradigmas y empezamos a ver las fortalezas que como subcontinente tenemos y empezamos a invertir en Investigación y Desarrollo, empezamos a exigirle a los gobiernos que sean austeros y que administren los presupuestos de una forma eficiente y que la mayor parte de éstos se vaya en inversión sobre todo en seguridad, salud y educación y la menor parte se vaya en funcionamiento. Veamos el ejemplo de USA, una superpotencia (líder en todos los aspectos) que hoy por hoy se está reinventando; pero también veamos el ejemplo de países como Australia y Canadá donde el nivel de vida de sus ciudadanos es de los mejores a nivel mundial. Dejemos ya de ser negativos y con complejo de víctimas........convirtámonos en actores, pero actores de primera.
Estuardo Ibarra: (2008-11-06 09:37:02 horas)
Su ultima linea es clave.... a ver si nos logramos quitar la etiqueta de victimas.... yo lo veo bien dificil... nuestra idiosincracia sencillamente no lo permitirá..
3 comentarios: