No se hurgue la nariz mientras conduce. No discuta con su pareja en la calle. No se coma las uvas del supermercado. No critique al jefe cuando él no está en la oficina. Lleve ropa interior presentable si va a usar baños y vestidores públicos. Sea agradable, no grite, sonría. En donde menos se lo espera, una cámara está grabando sus gestos y movimientos.
Siempre hemos sabido que nos filman en el banco mientras hacemos cola, y que las cámaras nos siguen cuando visitamos edificios muy resguardados, como las embajadas y las oficinas de altos funcionarios y empresarios.
Pero en los lugares más comunes y abiertos, las cámaras de vigilancia atrapan desprevenido al ciudadano común. Son lentes inoportunos que lo graban en buena parte de sus actividades cotidianas, desde que sale de la casa hasta que regresa a ella. Incluso, dentro de ella. Su rostro y sus movimientos se fijan todos los días en distintos archivos digitales, a veces durante algunos días y en muchos casos por varios meses y años.
Conforme se abaratan los sistemas de vigilancia electrónicos y la inseguridad se empeora, las empresas, comercios y personas particulares optan con más frecuencia por instalar en sus propiedades sistemas de circuito cerrado por televisión (CCTV). Se trata de dos o más cámaras conectadas a una pantalla y a un grabador que funcionan como los “ojos” y la memoria adicionales del vigilante.
Las cámaras pueden estar expuestas u ocultas, ser grandes como una caja de zapatos o tan diminutas que caben en el extremo de un bolígrafo. Sirven para controlar qué pasa dentro y afuera de una propiedad, para disuadir a los ladrones y verificar qué hacen los empleados, clientes y visitantes mientras no saben –u olvidan- que son grabados.
Carlos Ramos, gerente de operaciones de la Corporación SIS, una empresa que ofrece el CCTV entre otros servicios, cuenta que han instalado cámaras hasta en iglesias (una católica y una evangélica) y en un mercado municipal. Un arquitecto que también instala estos sistemas colocó un circuito cerrado de cuatro cámaras ocultas en una huesera de la zona 8, cuyo dueño quería detectar si sus empleados le rendían cuentas cabales.
Hay negocios capitalinos donde el circuito cerrado de televisión nunca falta, como las gasolineras, las tiendas de conveniencia, los hoteles de lujo y los centros comerciales grandes. Pero en los últimos dos años, personas y empresas que creían no necesitar de las cámaras las han adoptado como un mecanismo de vigilancia con distintos fines. Las cámaras están presentes en colegios y universidades, en salones de belleza y tiendas de ropa, en cines, restaurantes y estacionamientos. En oficinas, edificios y casas.
Con la tecnología actual es posible colocar cámaras en casi cualquier lado y a precios cada vez más accesibles. Un circuito cerrado promedio utiliza 4 cámaras, 1 monitor y 1 grabador digital con un disco duro de 80 gigabytes que puede almacenar las imágenes de 15 días hasta 2 meses, según el uso que se le dé. Cada cámara cuesta alrededor de US$125 y el precio del equipo ya instalado oscila entre US$1 mil y US$2 mil.
Entre los grandes compradores de CCTV están las colonias y residenciales que no se fían del guardián, la talanquera y el gorgorito. “Hemos instalado circuitos cerrados en todas las zonas de la capital y en municipios como Amatitlán, San Lucas (Sacatepéquez) y Villa Nueva”, explica Francisco Pérez, gerente de operaciones del Grupo Comudisa, la empresa que le ha vendido e instalado el equipo de seguridad electrónica a casi todos los centros comerciales capitalinos. “Hay mucha demanda de este servicio. Entre los gerentes comentamos que, aunque la economía está muy mala, gracias a la inseguridad nosotros hemos tenido muy buen año”, comenta.
Del VHS al DVD
Los CCTV de hace siete años utilizaban el sistema de grabación VHS. Los más sofisticados grababan a baja velocidad para que cupieran 960 horas en un casete, pero eran caros y suponían muchas limitaciones para revisar y seleccionar las imágenes.
Los grabadores modernos son digitales. Rondan los Q4 mil, pero permiten acceder a las grabaciones desde cualquier computadora a través de Internet, un teléfono celular o el televisor de la casa.
Comudisa vende un sistema para colonias, con el que cada vecino puede sintonizar un canal predeterminado para ver qué transmiten las cámaras instaladas. Una de ellas sirve para enfocar (y grabar) la licencia de conducir del visitante. El guardia de la garita llama al vecino y le informa que lo buscan. El rostro del visitante aparecerá en el televisor casero. De ahí que sea importante salir presentable en la foto de la licencia de manejar: cuando menos se lo espera, su cara aparece en el televisor de 1,500 casas.
El arquitecto que instaló el circuito cerrado en la huesera estuvo a cargo del CCTV de un motel en la zona 1, que contaba con 20 cámaras. Dos de ellas estaban en la entrada. Una grababa el rostro de los que ingresaban y otra la placa del vehículo. También había una cámara en cada habitación, pero estaban en el garaje, explica, para grabar a los huéspedes antes de que entraran al cuarto. La cámara estaba disimulada por una lámpara que no encendía. “Cada tres días hacíamos una copia de seguridad que se le entregaba al dueño del motel después de revisar si mostraban algo extraño y de vaciar el grabador. Él decidía qué hacer con los discos, pero generalmente los rompía”, explica.
El destino y uso de las imágenes captadas por cámaras de vigilancia dependen del criterio y la ética del que las administra. Las empresas que instalan CCTV reciben a menudo solicitudes de que coloquen cámaras en baños y vestidores, como las discotecas, por ejemplo, para controlar que en los sanitarios no se trafique droga, o los almacenes de ropa que quieren evitar el robo de prendas.
Ramos, de Corporación SIS, les aconseja a los clientes colocar un recuadro negro en la imagen para ocultar el rostro del que usa el servicio, sin perder de vista sus movimientos o poner el lente en el pasillo. “Pero queda a discreción del cliente si acepta la sugerencia”, cuenta. Comudisa no acepta instalar lentes en baños ni vestidores. “Pero si el cliente los compra y los instala por su cuenta, ya es su propia ética”, acota Pérez.
Las imágenes guardadas en el grabador también son utilizadas de acuerdo a los principios del que las administra. La mayoría se deshace de ellas si no guardan nada relevante para la seguridad de su negocio: es caro almacenarlas y los discos ocupan mucho espacio. Pero nada impide darle otros usos.
En Guatemala no hay una regulación específica para los sistemas de vigilancia. El administrador de una propiedad privada puede disponer de distintos controles, como las cámaras para resguardarla. Sólo sería delito si alguien que no es el propietario las instala”, señala Alejandro Balsells, vicepresidente del Centro para la Defensa de la Constitución.
El abogado penalista Lisandro Godínez explica que no es delito colocar las cámaras en propiedades privadas, aunque ofrezcan servicio al público. De hecho, los letreros para advertir “por su seguridad lo estamos grabando” son recomendables, mas no obligatorios, opina. Estos letreros por lo general van acompañados de otro que reza: “No nos hacemos responsables por daños a su vehículo”, debido a que los comercios contratan el circuito cerrado para proteger sus bienes, no los ajenos, explica Ramos.
¿Hasta dónde tiene derecho el dueño de una propiedad a ver lo que sus parientes, empleados, visitantes y clientes hacen?, ¿puede filmarlos en cualquier circunstancia? Y si no, ¿en qué delito incurren? Los juristas no tienen la respuesta. “Definitivamente esta actividad (de las cámaras expuestas y ocultas) todavía no está normada, reitera Godínez.
Uso preventivo
Hay hogares que instalan el sistema exclusivamente para supervisar a los empleados que cuidan a sus hijos. Utilizan cámaras disfrazadas con detectores de humo o de movimientos que se consiguen en US$150, traen micrófono incorporado y, al igual que las cámaras visibles, tienen alcance hasta de 15 metros.
La Corporación Sis también ofrece el servicio de monitorear a distancia lo que graban las cámaras de comercios y residencias cuando los clientes no tienen tiempo de revisar las grabaciones. En varios casos, a Ramos le ha tocado notificarle a un usuario que sus cámaras detectaron cuando una empleada golpeaba a su hijo, y darle copia de las imágenes captadas.
“Las cámaras por sí mismas no sirven de nada, si no hay alguien que las vigila las 24 horas y sirvan para prevenir incidentes y delitos”, dice un experto en seguridad turística. El caso de seguridad con cámaras más sonado en el sector hotelero es del hombre que entraba a las conferencias y seminarios para robar las computadoras portátiles de los asistentes. Llegó a embolsarse 6 computadoras en un solo día, en menos de 5 minutos, y también robó en edificios de oficinas.
La prevención es el uso principal que le da el Ministerio de Gobernación a las 40 cámaras que se instalaron en noviembre de 2007 en algunos puntos inseguros de la capital. Las cámaras se controlan desde un centro de monitoreo, explica Luis Fernando Figueroa, el coordinador. Cuatro policías divididos en turnos controlan las 24 horas lo que los lentes transmiten.
Las imágenes de las cámaras le permiten a Gobernación detectar a sospechosos y monitorear persecuciones de vehículos. Enfrente del centro comercial de la zona 4, las cámaras demostraron cómo algunas personas pasaban muchas horas en la banqueta sin hacer nada. Otro hombre en la avenida Hincapié vendía un producto que sacaba de la bolsa del pantalón.
Las cámaras de Gobernación tienen una alcance hasta de 100 metros, rotan 360 grados y permiten hacer acercamientos profundos que enfocan hasta el rostro de un piloto de carro. Así se captan escenas entretenidas, como gente que se tropieza en la calle o pilotos que se hurgan la nariz. En una ocasión, los policías detectaron a un hombre y una mujer discutiendo. La riña pasó a los golpes y cuando la patrulla policial llegó, el hombre negó todo. “Señor, mire allá arriba”, le pidieron. “La cámara lo grabó todo”. Todas las imágenes se almacenan en un grabador de 40 teras (40 mil giga bytes) que puede guardar los datos durante mes y medio. En la ciudad hay cámaras por todos lados, pero con distintos usos. Telgua tiene colocadas seis para que los visitantes de su página www.itelgua.com observen en tiempo real el panorama general en la calzada Roosevelt, el bulevar Los Próceres, el Parque de la Constitución y de la Antigua Guatemala, entre otros puntos.
La Policía Municipal de Tránsito de Guatemala tiene otras 28 cámaras para supervisar el tránsito (con similares características a las de Gobernación), pero no se hacen acercamientos y sirven para observar planos generales”, explica Amílcar Montejo, el superintendente de la PMT. Las cámaras se colocaron estratégicamente para supervisar los puntos críticos del tráfico vehicular, pero en el camino se le descubrieron otras funciones. La entidad recibe en promedio 25 solicitudes al mes del Ministerio Público para acceder a las grabaciones de determinada hora y día, y que les sirvan para esclarecer investigaciones.
Para el Ministerio Público las imágenes que captan las cámaras públicas y privadas ya son parte de sus pesquisas. “Siempre que se llega a una escena del crimen se verifica si hay cámaras, públicas o privadas, para hacer la solicitud de una copia de la grabación, a través de un oficio”, explica Claudia Muñoz, agente fiscal de Delitos contra la Vida. Cuando se trata de un propiedad cuyo dueño se niega a dar la información, el fiscal puede solicitar la orden de un juez para que lo obligue a proporcionarla. Si se rehúsa se le puede procesar por obstrucción a la justicia.
Cuando Ramos estudiaba en Estados Unidos una especialidad en telecomunicaciones, uno de los instructores le recordó a los estudiantes: “siempre hay alguien que los observa”. Parecía una exageración, pero es cierto. Si no lo cree compruébelo usted: mire hacia arriba, hacia las esquinas y a la altura de sus ojos. Busque domos en forma de ojo de buey, ruedas oscuras o pequeños agujeros. No siempre va a encontrar los lentes, pero lo más seguro es que están en muchos más lugares de los que usted pueda contar.
Pero tampoco se fíe de todas las cámaras que mira. Las hay falsas. Son exactamente iguales a las reales, pero son huecas y cuestan entre US$15 y US$50. Las usan para que usted se sienta filmado y desista de sus malas intenciones. En Internet venden una cámara falsa que trae hasta sensor de movimiento y una luz intermitente y funciona con baterías AA. “Especial para intimidar económicamente”, la promocionan.
Usted nunca podrá saber cuándo lo están observando y tampoco puede hacer nada para evitarlo. Así que relájese, compórtese como si siempre lo estuviera viendo su madre o su pareja y regálele una sonrisa al hombre que lo vigila detrás del monitor.
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8 comentarios:
Sergio Rodriguez: (2010-09-13 08:54:02 horas)
Soy integrador en sistemas de seguridad y me da lástima que mientras empeora la situación del pais hablando de "seguridad". Nuestro producto cobra auge y crea demanda...........por la misma necesidad.
Saludos
fausto revolorio: (2008-11-09 22:56:04 horas)
me alegra que la PNC, se actualice y que reciba cooperaciòn, no solo de las camaras que pueda tener en la vìa pùblica sino tambien las camaras de los centros comerciales para que aporten sus imagenes o informaciòn de algun hecho delictivo, y que las personas que colaboren con brindar informaciòn para obtener hechos positivos y lograr un paiz con mayor seguridad.
Walter Adrià n Ruiz Pèrez: (2008-11-09 12:36:58 horas)
De acuerdo con el señor Estuardo Castillo y con el señor Solares. Me permito agregar, si hay tanto control, ¿por qué entonces tanta inoperancia del MP y de la PNC. Esta es una invasión a la privacidad que de alguna manera debe rendir dividendos para controlar la delincuencia.
Julio Calderon: (2008-11-09 11:09:26 horas)
En algunos paises avanzados, es un delito y crimen vigilar y espiar de esa manera, la privacidad de otros, se castiga con carcel, multa o las dos cosas. Eso fue lo que paso con el Presidente Colom, y las camaras de vigilancia de su vida privada dentro de su residencia, acaso se puede filmar a alguien hasta cuando va al bano?
Estuardo Castillo: (2008-11-09 09:44:39 horas)
Buenisimo, pero si es tan común y barato, porque no se instalan en las carceles del país y se dan cuenta por ejemplo de la descuartizada en la carcel el 31 de Octubre. Quien manda a quien, porque seguro los mareros tienen camaras en las oficinas de las penintenciarias.
Luis Solares: (2008-11-09 08:51:18 horas)
Y contando con estos sofisticados medios de seguridad, porqué entonces a la mayoría de delincuentes los dejan salir libres "por falta de pruebas"???
Carlos Lopez Contreras / Xela: (2008-11-09 01:16:21 horas)
Las camaras son el mejor medio para prevenir la violencia hoy en día. En Londres las usan y capturan a los carteristas en el momento.
Exigiremos a la PNC y al Gobierno que ponga mas en mas lugares y en Xela tambien. Pero exigiremos que la violencia y la delincuencia baje en pocos meses.
Ademas, exigimos que se instale un sistema on line para que podamos todos tener acceso a lo que sucede en nuestro país. Qué buenisimo sería que la informacion no se centralice solo en la PNC sino en todos los guatemaltecos. Al final de cuentas todos pagamos impuestos y vivimos en democracia, no? DEMOS es PUEBLO
CRATOS, es PODER.
mannpellecer: (2008-11-09 01:10:09 horas)
Quien nada debe a nada teme!! No obstante, “QUE ESTE BIG BROTHER” sirva para asegurar a la ciudadanía indefensa y que no solo sirva para poner multas de transito.
mannpellecer@yahoo.com
8 comentarios: